El corazón del Granada CF

La herencia del ascenso que aún permanece vigente

La peña granadinista de Pinos Genil, en su primer desplazamiento a Madrid. / IDEAL

El grupo granadinista de Pinos Genil se gestó el año del último ascenso, cuando Ramón y su amigo Gabriel fueron líderes de la caravana de la ilusión hacia Elche, tal y como rezaba el artículo de IDEAL que reflejó sus curiosas vivencias aquel día

G. S. CARACUEL

El hecho de alcanzar hace seis años la Primera división trajo consigo varios motivos para creer en el futuro inmediato del Granada. Aparte del obvio júbilo por alcanzar la cúspide de la élite futbolística, se dieron una serie de circunstancias en torno a los aficionados rojiblancos cuando iban de camino al Martínez Valero que desembocaron en la creación de más patrimonio para el club. Nada raro teniendo en cuenta la flota de 600 granadinistas que desembarcaron en Elche a través de 20 autobuses y bajo el marco de un choque catalogado como de 'máximo riesgo'. Ramón García, más conocido entres sus amigos como 'El Lechu', y presidente de la asociación granadinista de Pinos Genil, es buen conocedor de ello. Viajó en el colectivo de los decanos Peña Los Cármenes con destino a tierras ilicitanas, pero no precisamente sentado y sin mediar una palabra.

Junto al que acabaría siendo su vicepresidente, Gabriel Gómez, se encargó de amenizar las 4 horas de trayecto por carretera: «Llenamos el autobús de cerveza y no paramos de cantar y animar hasta que llegamos al estadio. Fue la manera perfecta para arrancar motores de cara al partido». Tal fue así que el jolgorio les valió para salir en un artículo de IDEAL al día siguiente, ya que un periodista de esta casa se encontraba en el bus justo delante de ellos: «Nada más despertarme fui a leer el periódico con mucha emoción por el logro del equipo, y me llevé la sorpresa de que tanto yo como mi amigo Gabriel aparecíamos en él. Nos tildaban de líderes de la caravana de la ilusión hacia Elche. Fue sin duda uno de los mejores días de mi vida», comenta a carcajadas.

Aún guarda el periódico, y no es para menos; fue una jornada de lo más completa, ya que el bus tuvo un accidente poco antes de llegar al campo verdiblanco, y para más inri accedieron tarde al encuentro, como la mayoría de la afición visitante aquel 18 de junio: «Por poco nos perdemos el gol de Ighalo», comenta.

El aliciente que representó la gesta alcanzada por los de Fabri junto a la apasionante experiencia de tal jornada le hizo dar el paso definitivo para instaurar la peña. Lo propuso a sus amigos más cercanos, y a día de hoy siguen en activo acudiendo al estadio y reuniéndose en la sede del municipio pinero. Pero la idea no fue por moda. Es granadinista desde que su padre le llevaba de la mano al viejo Los Cármenes, y ha vivido momentos que han permanecido en la retina de los abonados más longevos, como aquel gol del pimentonero Aguilar que prohibió el ascenso a Segunda en el 2000, siendo el jugador un ex del club rojiblanco.

Confianza en lo que viene

La realidad es que tras el descenso de categoría han perdido una significativa cantidad de activos en sus filas, pero la ilusión no es soluble: «Seguiremos yendo al estadio a arropar al equipo, esto es cuestión de costumbre, y a los que estamos nos da igual la división». Se confiesan esperanzados con la gestión que se está llevando a cabo en pretemporada: «Vemos a un equipo unido y que habla el mismo idioma, algo vital para comenzar a funcionar. Creo que este año haremos una buena campaña sin problemas».

En caso contrario, siempre tendrán tiempo de levantar el ánimo en un bus de camino al campo, sea cual sea la categoría.

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