Un gato que lo paró todo

Roberto celebra el pase a la final de los 'play off' de ascenso.
Roberto celebra el pase a la final de los 'play off' de ascenso. / GONZÁLEZ MOLERO

Roberto bajó un escalón hasta Segunda para coger impulso con el Granada. Logró asentarse de nuevo en la élite y convertirse en uno de los grandes ídolos de la afición. Para el recuerdo aquel ojo morado ante el Celta que engrandeció su figura en una tanda de penaltis con su sello

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZ

Cinco temporadas en el Granada de los últimos tiempos es una eternidad. Muy pocos pueden presumir de ello. Pero Roberto Fernández no es uno más, se convirtió desde su llegada en uno de los ídolos de la afición. El 'Gato de Chantada' accedió a jugar en Segunda -venía de contar con pocos minutos en el Osasuna en Primera- sabedor de que se trataba de un proyecto ambicioso. También conocía una categoría que se caracteriza por la «grandísima igualdad» existente, «ni nombres ni equipos, es estar al máximo nivel», asegura desde su retiro vacacional.

Aquel primer año con el Granada lo recuerda, «igual que ocurrió con el del Sporting», como algo «increíble», pues a su juicio «lo máximo para un futbolista es ascender. Para empezar a asentar el proyecto «había jugadores de Primera contrastados», algo que elevó el nivel del grupo. Se conformó «una plantilla compensada» en la que «no había envidias, todos trabajaban para el equipo». Se consiguió que en el conjunto rojiblanco «se respirara un buen ambiente», básico para «competir bien». Eso dio como resultado «un vestuario fantástico» en el que se forjaron amistades que aún hoy día siguen muy vivas, según cuenta el propio Roberto. «Esta amistad queda ahí» pese a que cada miembro de aquel equipo emprendió un camino distinto.

También la afición jugó su papel y se hizo de Los Cármenes un estadio difícil de saquear. «Hacerse fuerte en casa» es fundamental para lograr el objetivo del ascenso, señala Roberto. Todo el mundo se acuerda de grandes goleadas, sobre todo aquella al Betis (3-0), pues el conjunto verdiblanco era el verdadero 'gallito' de la categoría, sin embargo, Roberto se queda «con el partido ante el Barcelona B». Ese en el que Geijo logró cuatro goles frente al filial azulgrana de Luis Enrique que tanta admiración despertaba.

Tampoco podrá olvidar nunca la «eliminatoria durísima ante el Celta primero y después con el Elche». La primera tuvo claro protagonismo del portero gallego. El ojo morado con el que volvió del encuentro de ida en Vigo sirvió para elevar las pulsaciones del granadinismo. En la vuelta los penaltis decidieron y en ellos Roberto se convirtió en leyenda. Marcó el último de su equipo y paró el definitivo lanzamiento de Catalá antes de volverse loco corriendo de un lado a otro mientras sus compañeros acudían a abrazarle.

Cuatro años más con el Granada en Primera división acabaron de forjar ese sentimiento que le quedará para siempre de cariño a una ciudad que vio nacer a su hijo. Con la que empieza el próximo mes de agosto, cumplirá tres campañas en el Lugo, en su tierra natal. El conjunto gallego y el meta de Chantada serán este curso rivales del Granada en Segunda. Cuando llegue el día, «será uno de los partidos más emotivos de los últimos años», admite, ya que tendrá «una sensación extraña». No en vano, en Granada «viví momentos inolvidables». Sólo le puede desear a su exequipo «mucha suerte» y que «los dos (Granada y Lugo) estén arriba a final de temporada».

También se reencontrará con Joselu, el nuevo delantero rojiblanco, con el que ha coincidido las dos últimas temporadas. «El Granada ha acertado plenamente. Llega en su mejor momento, tiene experiencia, es un trabajador y un goleador de los que gusta tener», comenta.

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