El futuro de Adrián Ramos

LA PLAZOLETA

Mucho tiene que cambiar el asunto para que el colombiano no siga hasta junio. Una cena con compañeros y técnicos cerró la reconciliación total

RAFAEL LAMELAS

Tres enemigos persiguen a Adrián Ramos desde que llegó al Granada. Uno lo conforman las lesiones, que ya aparecieron la temporada pasada en su mejor momento durante fechas críticas, cuando el equipo todavía estaba con opciones de salvación, y que han retornado con virulencia en este tramo actual. Primero con aquella molestia no deportiva que obligó a su paso por el quirófano y luego con la rotura muscular acaecida ante el Córdoba, que le tiene aún tocado.

Otro enemigo es económico. Lo que pagó John Jiang al Dortmund por él, 12 'kilos', y el sueldo que le colocó, que según la fuente se establece entre los 3 y los 6 millones, asumido principalemnte por el Chongqing Lifan, algo de lo que tiene más mérito su agente, Helmut Wenin. La comparativa, fuera del contexto de su fichaje del potente club alemán, genera una exigencia de magia constante por parte del algunos aficionados. Parecen esperar un 'Messi' para la categoría. Eso no es fácil.

Peor el peor enemigo de todos, el que algunos todavía no perdonan, nace de su deseo de huir en verano. El hincha, vehemente en sus juicios aunque magnánimo a la hora de perdonar, criticó su pronunciamiento, que fue rotundo y de viva voz en medios de su país natal, justo cuando ya se cocinaba el arranque de la Liga. A tanto llegó la tensión que pese a que Oltra le convocó para el primer partido del campeonato, ante el Albacete en una lista de 19, finalmente fue el descarte, influido por el deseo de no actuar del propio deportista, que no se encontraba en condiciones mentales. Evitó exponerse al juicio de la grada.

Los acontecimientos dieron un giro unos días después de aquel viernes en el que se empató con el Albacete. Jiang cerró filas y su terquedad acabó de convencer tanto al representante como al propio jugador, que por lo demás siempre ha tenido una actitud adecuada en los entrenamientos. En el fondo, Ramos no tenía nada en contra del propio Granada. Venía contaminado del desastre previo. De un vestuario indolente, cuando él creía que había opciones de salvarse. Todo eso y el hecho de seguir en el escaparate de élite aumentaron sus ganas de irse, que terminaron controladas, con su implicación.

Aquel «se queda», que difundió el club a través de sus redes el 24 de agosto vino a confirmar la información con la que salió IDEAL ese día. Wenin, su agente, ya asumía que la continuidad se alargaría hasta junio, aunque no esté oficializada. Ramos, tras pasarse semanas en un hotel de zona de Méndez Núñez, se mudó a una casa y trajo a su familia. Sus hijas están lógicamente escolarizadas en centros granadinos. Aquel incidente el día del Albacete acabó convertido en una invitación a una cena en un conocido restaurante, junto a jugadores y cuerpo técnico, con lo recaudado de multas generales. Lo raro sería ahora que no extendiera su estancia hasta junio.

Ramos tuvo su fase dispersa pero ahora está concentrado, aunque tiene que ponerse en forma y ganar un sitio en un conjunto que marcha firme. Su juego no corresponde al brío típico de la Segunda pero la clase que maneja puede propiciar muchas soluciones, siempre que no se 'rompa' y encuentre el ritmo. La vanguardia no es ningún pulso entre él y Joselu. Ambos manejan registros muy interesantes, compatibles en ocasiones.

Granada tiene experiencia con delanteros que parecían distraídos y luego triunfaron. Uno reciente es El Arabi, con detractores a quien no convenció nunca pero acabó como máximo goleador histórico del club. El otro, anterior pero de gran simbología, es Ighalo, quien al principio siempre se negaba a volver y terminó con el escudo en el corazón. Quién sabe si no será Ramos, en unos meses, el que aparezca en las portadas subido a hombros como le pasó a la 'leyenda', si se logra objetivo.

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