El corazón del Granada

Cuando un foro se convierte en refugio y origina una peña

La peña del GCF en Barcelona, posando en sus inicios con el exmandatario del club Paco Sanz. / R. I.

La peña del Granada CF en Barcelona surgió a raíz de un foro no oficial donde interactuaban varios granadinistas, entre ellos el presidente de la entidad por entonces, Paco Sanz. Hoy ya tienen once años de trayectoria a sus espaldas

GABRIEL S. CARACUEL

Hace once años, y con el Granada sumido en la turbia etapa de la Tercera división, se tornaba realmente complicado recabar información específica sobre la actualidad del equipo en cualquier gaceta impresa o portal digital. Pero eso no significa que el interés incipiente por varios granadinistas de corazón fuese inexistente. La raya en el agua por aquel entonces fue un foro no oficial, que cogió nombradía en el entorno de los aficionados rojiblancos por ser el único centro de discusión y reflexión entre anónimos adeptos al club. Además, en él interactuaba asiduamente el entonces presidente de la entidad, Paco Sanz, para acercarse a la afición y dialogar sobre las inquietudes de la grada. Lo hacía bajo el sobrenombre de 'Marcus'.

Uno de los usuarios más activos, alias 'Limonero', era en realidad Emilio Ruiz, que acabaría siendo presidente de la peña del Granada CF en Barcelona. Pero de catalán tiene poco; precisamente su apodo virtual se debe a que es natural de Limones, una pedanía granadina perteneciente al municipio de Moclín. Partió de su tierra con tan solo cinco años hacia la Ciudad Condal, donde permanece a día de hoy: «cuando bajo a Granada y huelo los olivares me da una alegría que ni yo mismo entiendo. Me siento orgulloso de ser de esta tierra. Siempre digo que yo no vine a Barcelona, si no que me trajeron», explica emocionado.

La creación del círculo rojiblanco se debió en parte a los propios ánimos de Paco Sanz. De hecho, el mandatario brindó un pacto a Emilio que le motivó a encaminar el proyecto: «me prometió que si conseguía formar la peña, vendría a la inauguración. Esa proposición me hizo comprometerme al máximo». Y así fue, palabra cumplida de ambos. Empezaron cuatro miembros por la circunstancia tan dispar, y ya se han convertido en una de las agrupaciones más longevas: «desde que hicimos la peña todo han sido buenas noticias a excepción de la última campaña. Aunque resulte paradójico, conforme más arriba ha estado el equipo, mayor trabajo ha costado mantenerla», comenta entre risas.

El milagro de Montserrat

Hace siete años, uno de los afiliados propuso abordar la ruta a pie desde L'Hospitalet hasta Montserrat, es decir, más de 50 kilómetros: «él es muy devoto de la Virgen de esta localidad, y le pidió el ascenso del Granada. Curiosamente, ese año ascendimos a Segunda, y el siguiente, a Primera». Casualidad o no, la anécdota dio paso a una de las etapas más prosperas del club.

Ahora, y bajo la dinámica de la Segunda división, Emilio tiene un reto entre ceja y ceja:llenar un autobús con los peñistas, para abordar un desplazamiento en conjunto: «por el tema de los horarios y de que estamos desperdigados a lo largo y ancho de Barcelona, nos es complicado reunirnos los suficientes», asume.

Cuando la plantilla nazarí ha visitado la Ciudad Condal, tenían costumbre de hacer una butifarrada junto a más granadinistas y forofos del Barça o Espanyol, para marchar posteriormente en conjunto hacia el campo donde se desarrollase el envite. Este año la tradición se mantendrá con el filial del conjunto barcelonés, afortunadamente. También harán desplazamientos hacia los nuevos destinos que se ciernen en la Segunda, como Reus o Tarragona. La cruz también tiene sus ventajas, más aún si se ama al Granada por Granada.

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