Contracrónica del doce

Final acorde

Final acorde

Bajó el telón la temporada en Los Cármenes, despidiéndose el Granada con una victoria inútil ya para sus intereses que impidió al Cádiz seguir soñando con el ascenso

EDUARDO ZURITA. AFICIONADO DEL GRANADA

Bajó el telón la temporada en Los Cármenes, despidiéndose el Granada con una victoria inútil ya para sus intereses que impidió al Cádiz seguir soñando con el ascenso. Por lo visto en la tarde-noche sabatina los cadistas no merecían tal premio, o al menos no hicieron lo suficiente para obtenerlo ante los rojiblancos, mostrándose como un equipo romo y falto de ideas en la creación, posiblemente colapsado tras el empate de la jornada pasada en el Ramón de Carranza ante el Tenerife y atenazado por los nervios ante la necesidad de vencer en Granada para asegurarse su participación en la liguilla de ascenso.

No hubo ni siquiera el tan traído 'efecto Pina' de los resultados en los tramos finales de temporada para los amarillos, que ya venían renqueando en la clasificación durante una segunda vuelta mucho más discreta en resultados que su brillante primera. Puede que a los saberes y estrategias del murciano se uniera en Granada esa 'baraka' que siempre le acompañó cuando gestionaba el equipo rojiblanco y que le llevó a los logros de ascensos meteóricos y permanencias 'in extremis'.

No es que los locales hicieran un gran encuentro ni tan siquiera que salieran a tumba abierta ante el Cádiz. El Granada ha estado instalado en un juego de baja intensidad con una displicencia evidente desde que el plantel vio mermadas sus aspiraciones de ascenso, prácticamente desde el batacazo en el Artés Carrasco ante el Lorca. Sin embargo, hay que decir que ante el Cádiz el único equipo con presencia en el área rival durante la práctica totalidad del encuentro fue el Granada. Sin demasiado ritmo, pero sí recuperando un cierto juego hilvanado.

El encuentro fue un reflejo del devenir del Granada en la campaña, con actuaciones aseadas como local en buena parte de la misma, donde alcanzó a imponerse a muchos de sus rivales gracias a la contundencia de su jugador diferencial, Darwin Machís, que ante los cadistas volvió a ser el delantero punzante y definidor que habíamos olvidado en el último tramo de Liga. Disparos contundentes, penetraciones veloces, apariciones en su sitio en el momento preciso… Machís desquició al Cádiz y especialmente a su defensor, Rober Correa, que con dos tarascadas sobre el extremo rojiblanco ganó sendas tarjetas amarillas justas, que dejaron a los suyos con diez cuando quedaba todavía buena parte de la segunda parte.

Los dos golazos de Machís pudieron ser el epílogo de su paso por el Granada, dado lo incierto de su continuidad, pero sin duda fueron un final acorde que retrató toda la temporada: un equipo dependiente de sus aciertos que entró en crisis profunda cuando no contó con él, bien por su ausencia por sanción, bien por un bache profundo en su estado de forma.

El goleador rojiblanco en esta ocasión estuvo acompañado por un Espinosa mucho más participativo en la creación. El centro del campo granadinista, con un trabajador Alberto Martín y a pesar de las limitaciones en la salida del balón de Baena, siempre mantuvo mejor equilibrio que el visitante. Atrás volvieron a destacar la clase de Saunier y la sobriedad de Germán, con un Álex Martínez en la banda izquierda completando una buena actuación reflejo de una temporada más que meritoria, frente a un Víctor Díaz en un proceso depresivo de juego que le ha hecho bajar espectacularmente su rendimiento desde hace varias jornadas.

Delante Ramos volvió a ser más una amenaza nominal que un peligro real, a pesar de su esfuerzo y pelea, mientras Quini otra vez dio muestras de ser un recambio aprovechable ocupando el volante derecho ante la ausencia de Pedro y Agra. Puertas, que salió al final del partido sustituyéndole, ha completado una temporada muy pobre que le ha llevado a ser última opción ante la ausencia de los habituales en los extremos o en la medi punta.

La primera parte fue casi un monólogo local, con ocasiones de Baena y Ramos, y el golazo de Machís con un certero zurdazo desde fuera del área al que no llegó en la meta rival el experimentado Cifuentes. Aunque el Cádiz igualó con prontitud tras la reanudación, nunca supo imponer el ritmo del partido como estaba obligado para vencer. Machís avisó con un remate al palo y apuntilló a los cadistas con el segundo gol tras una bella combinación con Álex Martínez. Hasta el final del partido Rui Silva no pasó por un solo apuro en su meta. Al Cádiz le quedó grande la responsabilidad de tener que ganar.

El Granada termina décimo la temporada, en la mitad de la clasificación, a sólo cuatro puntos de la liguilla de ascenso. La pérdida de puntos ante los cuatro rivales que han descendido han sido una de las grandes rémoras para no alcanzar el objetivo de luchar por el ascenso. Frente a Cultural, Barcelona B, Lorca y Sevilla Atlético, el Granada consiguió 7 puntos de 24 posibles. Con sólo haber obtenido la mitad de los puntos en juego ante dichos rivales, se estaría ahora compitiendo por subir. La falta de buenos resultados fuera de casa, acompañada de la inexplicable bajada en intensidad desde la despedida de Oltra del banquillo, han llevado a un final mediocre dadas las expectativas levantadas en el inicio de la temporada.

La reflexión debe centrarse en los errores cometidos en la confección de la plantilla, aun reconociendo la dificultad de su creación desde la nada tras la debacle heredada de la nefasta pasada campaña. Algunas apuestas no han funcionado como se esperaba: ni Adrián Ramos fue el jugador diferencial, una supuesta 'prima donna' del campeonato de Segunda que devino en fiasco, ni Joselu el aniquilador de área que parecía otorgarle su pichichi de la pasada campaña cuando estaba enrolado en el Lugo.

Chico Flores no se convirtió en el baluarte inexpugnable de la defensa que pareció en sus primeras apariciones. Javi Varas tampoco fue el experimentado cancerbero parta asegurar un candado en la meta. La tarea de creación no consiguió nunca ser fluida ni con Montoro, ni con Espinosa. El puesto de mediocentro tampoco tuvo un dueño claro y eficaz durante la temporada. Sólo algunas trayectorias individuales, como las de Kunde, la buena campaña de Álex Martínez, las demostraciones de elegancia defensiva de Saunier y, sobre todo, la eficacia de Machís, especialmente en su versión de la primera fase de la liga rediviva en el cierre ante el Cádiz, pueden destacarse como notas claramente positivas del plantel.

A la contingencia de crear una plantilla de la nada en verano se unió el tremendo error de no reforzarla adecuadamente en invierno, pues Agra ha sido sólo un revulsivo a medias y Huljsager un sonoro fracaso, prácticamente inédito con la camiseta rojiblanca. Otros jugadores tampoco han colmado mínimamente las expectativas creadas con su fichaje veraniego, caso de Puertas. A ello hay que añadir la falta de una opción contrastada para el banquillo tras la destitución de Oltra, lo que a la postre llevó a dilapidar las esperanzas de meterse en liguilla de ascenso con un tramo de Liga comandado por Morilla y rematado por Portugal de resultados paupérrimos.

No debe volverse a vender humo. El fútbol es un mundo complejo, donde la suerte además no está nunca asegurada. Insinuar participaciones en Europa con un club recién comprado pero desmantelado en la temporada pasada, o de ascenso directo con una plantilla 'ex novo' en ésta, dicen mucho de la ingenuidad y falta de poso futbolístico de algunos de los dirigentes y representantes del proyecto.

La prudencia, la humildad, el aprovechamiento máximo de los recursos de que se disponen, el mantenimiento del núcleo aprovechable de la actual plantilla y el acierto en los nuevos refuerzos, deben ser los objetivos para la temporada venidera, donde lo que hay que asegurar antes que nada es la capacidad de trabajo, la aptitud y la actitud que aseguren competir con garantías en una división ciertamente complicada e igualada. Lo demás vendrá, con paciencia, por añadidura.

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