Una fiera que se hizo granadina

Allan Nyom controla el balón pegado a la línea de cal, con la afición atenta./A. A.
Allan Nyom controla el balón pegado a la línea de cal, con la afición atenta. / A. A.

Superarse es un lema para Allan Nyom, que fue expulsado en su primer partido como rojiblanco, en Segunda B, para luego evolucionar hasta convertirse en un candado en el lateral diestro, viviendo de los ascensos y las salvaciones, formando familia antes de marchar a Inglaterra

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

Era una fiera sin domar. A los siete minutos de su primer partido con el Granada, vio la primera amarilla. Media hora después, la segunda. Definitivamente, Allan Nyom no debutó con buen pie. Cumplió su penitencia pero estuvo otros tres encuentros sin jugar por decisión técnica del entonces entrenador, Miguel Ángel Álvarez Tomé. Regresó más sereno y pronto colocó el candado en el lateral derecho nazarí. Más de 200 partidos le contemplan con una camiseta que siempre regó del sudor que aflora en el esfuerzo. Ascensos y salvaciones. «He tenido la suerte de vivirlo todo y fueron grandes enseñanzas para el futuro», refresca el propio francés hoy.

Nyom, de sonrisa fácil, se carcajea cuando rememora aquel estreno atropella. «Era muy joven, no conocía el país, su fútbol, el idioma. Desconocía el estilo que se llevaba, pero poco a poco lo fui entendiendo, adaptándome», esgrime. Puso atención en la mejora individual, siempre cuidó su físico privilegiado y aprendió a explotar virtudes y ocultar debilidades.

De aquel vestuario con el que disfrutó del salto a Primera, subraya que algunos de aquellos talentos luego han triunfado en Primera división. «Había gente que marcaba la diferencia. Que han llegado a estar en competiciones europeas, como Orellana o Siqueira. Se fichó muy bien y a nivel de grupo no hubo demasiados problemas. Todos nos respetábamos. Luchábamos para el objetivo», aporta.

Aquel ascenso en Elche queda en su memoria como un partido «muy duro», por el componente de emoción que se derivó del encuentro de ida, en Los Cármenes. «Empatamos a cero y fallamos dos penaltis, algo increíble. Llegamos al Martínez Valero con mucha presión, pero una vez dentro me dio la impresión de sacaríamos el partido adelante. Sobre todo lo sentí cuando hicimos el primer gol. No veía al Elche haciéndonos dos, porque atrás éramos muy fuertes. Fueron pasando los minutos y seguía la inquietud, pero estaba seguro de que el equipo lo sacaría. Tenía mucha calidad en todos los aspectos. Si Muriel se marchó porque no jugaba y ahora vale 20 millones», agrega. Hace un aparte para Ighalo, quien luego fue su compañero en el Watford, tras dejar Granada. «Seguramente yo no habría esperado tanto para tirar a puerta, pero él tiene mucha sangre fría y aguantó. Le salió bien», describe.

Gol de Ighalo: «Ighalo tiene mucha sangre fría y esperó, le salió bien».

En el verano de 2015 puso fin a su estancia permanente en una ciudad donde conoció a su mujer y en la que nació su primer hijo. Se fue al fútbol inglés, con un estilo aparentemente proclive a sus cualidades, aunque también tuvo su periodo de integración. «No es fácil la Premier League. En mi primer año tuve momentos buenos y luego no tanto. Pero esta temporada, en el West Bromwich Albion, sí me han salido las cosas como deben», explica.

Competitivo como el que más, transmite un mensaje de paciencia a la afición. «A la gente de Granada les digo que no se preocupen. Ahora se está arreglando lo ocurrido y creo que pueden ascender. Nosotros disfrutamos mucho en aquel año recién llegados de Segunda B. Ahora se están haciendo buenos fichajes que intentarán conseguir el objetivo. El Granada es uno de los mejores equipos de Segunda», recalca.

Fotos

Vídeos