Fichajes, abonos y junta de accionistas

El vicepresidente Kangning Wang y el director general Antonio Fernández Monterrubio, en su presentación.
El vicepresidente Kangning Wang y el director general Antonio Fernández Monterrubio, en su presentación. / FERMÍN RODRÍGUEZ

El estadio verá reducida su capacidad en algo menos de 3.000 asientos al no colocarse este año las esquinas provisionales, a petición del propio club

RAFAEL LAMELASGRANADA

La pretemporada arranca el día 11 de julio, pero el Granada 2017-2018 se pone a andar esta semana institucionalmente hablando. Aunque en lo deportivo se espera la oficialización de varias de las operaciones de fichajes en curso, hay dos hitos para el club en los próximos días. Por un lado, la presentación de la campaña de abonados, que llegará finalmente el próximo miércoles, un día antes de lo previsto. Por otro, la junta extraordinaria del consejo de administración del club, la cual ha de servir, entre otras cosas, para el nombramiento de un nuevo consejero, que podría ser consejera en el caso de ser finalmente Sofía Yang, otra persona de confianza del presidente John Jiang, quien tiene previsto visitar Granada a primeros del mes entrante.

La política de precios de los abonos se está llevando con suma discreción, pues está variando con respecto a la prevista por el recién depuesto director de marketing. Rondará los precios de la campaña en Segunda, aunque con algunos acicates por fidelidad. Según fuentes municipales, el Granada no ha solicitado la reposición de las gradas supletorias que completan el estadio desde el ascenso a Primera. Supondrá un ahorro de unos 200.000 euros para el consistorio y reducirán la capacidad en algo menos de 3.000 asientos. Este es un giro con respecto a la idea del anterior director general, Sergi Vieta, que contemplaba su continuidad a la espera de la asunción de hacer obra y cerrar el campo, con cargo al propio Granada, a instancias de John Jiang, como en la ciudad deportiva. La llegada de Antonio Fernández Monterrubio ha variado este escenario de momento, aunque sigue en el plan de futuro. En cualquier caso, este y otros puntos han de quedar definidos en el próximo convenio de explotación de Los Cármenes.

El campo ya redujo su capacidad a 22.094 el año pasado, respecto a los 22.524 que tuvo de techo, precisamente por una modificación en las esquinas. Volverá el hueco que caracterizó al estadio, inaugurada al hilo de los Mundiales de esquí de Sierra Nevada, en 1995 -aunque la competición se aplazó al 96-.

El presidente John Jiang tiene prevista una nueva visita al comienzo de julio

Tras la presentación de la campaña, llegará el viernes la junta extraordinaria de accionistas. Aparte de la revisión de las cuentas y de alguna otra medida, como la revocación y nombramiento de nuevos auditores de cuentas, el 'plato fuerte' es el nombramiento de un nuevo consejero o consejera.

Pero en paralelo a todos estos progresos, sigue la reestructuración interna de las oficinas. Desde hoy se esperan nuevas salidas y ajustes, impulsadas a su vez por el descubrimiento de algo que, dependiendo de la versión ofrecida, adquiere un cariz o no de gravedad.

Como suele ocurrir en la mayoría de trabajos, un grupo amplio de empleados tenía un grupo de Whatsapp que, según dos personas que lo componen que están en el club- que prefieren mantener el anonimato-, «lo usamos para charlar entre amigos, con bromas, aunque últimamente de nuestra preocupación con lo que sucede», alegan. La participación era desigual e incluye a gente de trayectoria impoluta.

La cuestión es que uno de sus miembros sigue siendo un extrabajador, Enrique Labrador, antiguo abogado del club y actual letrado en el Cádiz, con Quique Pina, lo cual ha despertado la suspicacia. El grupo se llamaba actualmente 'Ese Cádiz, oé', pero por una anécdota. «Se creó tras la permanencia en Sevilla. Inicialmente se llamó 'Cena de trabajadores de Primera', porque se creo para ello. Después pasó a 'Almuerzo Corpus' y luego 'Pachanga', por un partido entre empleados que se iba a jugar. Se le puso lo de Cádiz por una gracia: el antiguo jefe de seguridad, José Cruz, se fue al Atlético de Madrid y presumía mucho. Cuando estos perdieron con el Cádiz en el Trofeo Carranza, le pusimos ese nombre y así se quedó», explican.

Hay insinuaciones que advierten de que se usó para filtrar información. «Eso no es así. Somos gente leal, aunque se ha podido criticar a ciertas personas y que se rompiera la unión que hubo. Al fin y al cabo, era un ámbito privado», aportan las mismas fuentes.

Está por ver qué va a pasar al respecto con sus componentes. Lo cierto es que hay una seria conjetura de que alguien de la actual cúpula ha accedido a este contenido hurgando en el terminal de exdirector de marketing, algo que constituiría un delito tipificado en el código penal y que no podría ser utilizado como motivo de posteriores despidos.

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