Granada CF

La evolución de Darwin

Machís, en el Huesca. /A. GÓMEZ
Machís, en el Huesca. / A. GÓMEZ

Machís explotó como futbolista durante su estancia en Huesca. El jugador está al borde de la suspensión al tener cuatro amarillas

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

El primer entrenador que se encontró Darwin Machís en España fue Juan Antonio Anquela, en el verano de 2012. El venezolano venía con el cartel de delantero centro pero jugó poco en un Granada que tenía en nómina a Odion Ighalo y que fichó a dos delanteros más contrastados, como Youssef El Arabi y Floro Flores. Apenas llegó a sumar 47 minutos repartidos en cinco encuentros, cuatro de ellos en Liga y uno en Copa. Balance pobre que motivó su cesión al Vitória de Guimaraes portugués, donde no pasó de los tres encuentros.

Volvió a la casa rojiblanca, pero se enroló en el filial. Halló continuidad y sumó diez dianas, acabando el curso en el Hércules, en su primera aparición en Segunda. Tratando de salvar a los alicantinos en el tramo definitivo, algo que no pudo fraguar. Retornó en su tercer intento de abrirse hueco en el primer equipo nazarí. Caparrós se fijó en sus actitudes tras una pretemporada en la que se implicó y le puso de titular en el debut en Liga (1-1 con el Deportivo). Alternó el 'B' con el 'A', al que subió en la jornada tercera (0-0 con el Villarreal) y la quinta (0-1 con el Levante). Entonces se apagó su vela y se tuvo que conformar con los de Joseba Aguado. Con siete tantos cerró ese ciclo.

Machís tenía claro que quería radicarse en el fútbol profesional, en Segunda o en Primera. Se le abrió la puerta del Huesca, bajo la dirección de Luis García Tevenet, actual técnico del Sevilla Atlético. Le cesaron en la jornada 15 y llegó Anquela, el que hizo debutar en Primera a aquel menudo delantero reconvertido en letal extremo zurdo, que los oscenses disfrutaron en un año de eclosión.

Cristian Serrano, corresponsal de Marca en Huesca, destaca de aquel Machís que «aportó mucho gol». Hizo nueve en total, en una temporada donde las máximas estrellas fueron él y Fran Mérida, «los estiletes que llevaron al equipo a la permanencia». Serrano corrobora que Machís «fue de más a menos, hasta hacerse un futbolista muy completo a ojos de Anquela. Este les exige mucho a los extremos. Que ataquen y defiendan. Tuvo que enseñar esta vertiente a otros jugadores, como Tyronne -hoy en el Tenerife-, Samu Sáiz -Leeds- o Vadillo, que estaban más habituados a atacar. Machís fue clave», insiste Serrano.

Su importancia fue tan alta que Anquela, la temporada pasada, «solía recordar en las ruedas de prensa que ya no se contaba ni con Machís ni con Fran Mérida, a pesar del gran año que hicieron Sáiz y Melero», refresca. En relación al entorno, Machís se mostró como un tipo accesible y abierto, que tenía una gran amistad con un venezolano que llegó a mitad del curso, Alexander González, «que curiosamente sí iba con la selección y Machís no, así que no perdió continuidad en el conjunto», corrobora, añadiendo que «si no le llega a salir algo en Primera, estoy seguro de que le habría gustado seguir aquí», garantiza.

Las 'broncas' de Anquela

Víctor Lorente, periodista de Aragón Radio, tiene presente también sus goles, los puntos que le dio al Huesca, la diferencia que marcaba en la izquierda... Y las 'broncas' que le echaba Anquela. «Le pedía mucho. Al jugar en banda, en una de las dos partes le tocaba cerca del banquillo y, a grito pelado, le requería para subir o bajar. Ya sabemos qué carácter tiene Anquela. Pero él respondía. Era diferencial y contribuyó a la salvación. A veces tenía partidos en los que las cosas no le salían y le costaba entrar en ellos, pero eran los menos. Anquela se lo hacía notar en cualquier caso», bromea Lorente. «No sé que pasaría en un Huesca como el actual con él, con la importancia que Rubi le da a las bandas», aclara. «Machís es ese jugador llamado a marcar diferencias. Me encaja perfectamente que triunfo en un club de Primera», certifica.

Quisieron su continuidad

«Aquel equipo sufrió para salvarse, pero se dejó notar con victorias en la segunda vuelta ante el Osasuna, al que casi dejan fuera de la fase de ascenso en la que luego subió, en Oviedo o en Leganés», enumera. Los pepineros se percataron de su capacidades el curso siguiente, en la élite, cuando pidieron su préstamo al Granada. Piru le dejó ir.

Sergio Gros, colaborador de Aragón Radio, también etiqueta a Machís como determinante en aquella campaña. «La gente tenía ganas de que se quedara. En las primeras jornadas, con Tevenet, era el que mantenía al equipo ya fuera con goles o asistencias. Tenía protagonismo en la mayoría de acciones, saliendo desde la banda, con su velocidad y desborde», describe. Gros sólo le ve un leve problema a Machís. «Está muy ceñido a su posición en la izquierda. Para mí tiene parecidos con Cucho Hernández. Ambos tienen un tren inferior muy fuerte pero Cucho puede actuar de referencia, de segundo punta o en banda. Machís, no. Cuenta con un potencial inmenso, pero le cuesta tener un fútbol versátil», agrega. «Machís ha dado un pequeño paso atrás, tras pasar por el Leganés en Primera, para coger carrerilla. Yo creo que él sabe que en esta categoría va sobrado pero que la élite requiere un punto más de conocimiento y picardía. Rodeado de buenos futbolistas, ofrece un rendimiento altísimo», insiste.

«Tiene un gran margen de mejora pero tiene que poner más de su parte. Está cómodo en la izquierda pero sus facultades le permitirían desplegarse por otros sectores. Si aprende esto, se propone ser el futbolista que puede llegar a ser y encuentra el entrenador idóneo que saque lo que lleva dentro, podrá dar ese salto adelante», abunda Gros, al que dejó un gran sabor de boca. «Sabíamos que no seguiría, que estaba de paso, pero siempre quedó la esperanza de que continuara», rememora.

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