Granada CF | La resaca

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La duda se posa en torno a este Granada obligado a revalidar su candidatura al ascenso en dos desplazamientos muy complicados, tras el mal chequeo a los teóricos suplentes

RAFAEL LAMELASGRANADA

1. Si al Granada le está costando moldear su fútbol con los presumibles titulares, no se podía esperar nada mucho mejor con los teóricos suplentes. Más cuando el Zaragoza guardó poco de la despensa que frecuenta. Si la versión B de los rojiblancos se hubiera reivindicado habría dejado en mal lugar el criterio aplicado hasta ahora por su entrenador, José Luis Oltra.

2. Convirtió la Copa en una prueba para inadvertidos pero aquello acabó en trampa evidente, como aquellas recreaciones de batallas en el coliseo romano en las que el destino funesto de una de las facciones estaba guionizado por la propia historia. Sobre el papel, las diferencias estaban claras entre unos y otros. Se terminaron de acusar, aun con las pegas que se puedan poner a un árbitro con decisiones negligentes en ambos penaltis.

3. En otra dinámica más optimista, en una alineación de sólo unos pocos retoques, con mejor ritmo general, algunos de los elegidos este miércoles quizás podrían haber ofrecido un rendimiento interesante. Pero en un bloque con nueve caras nuevas, donde los dos únicos que permanecían desde el viernes encima estuvieron en el banquillo en las dos primeras jornadas, lo normal es que existieran pocos automatismos en ataque y poca sincronía en defensa. Lo contrario habría sido toda una sorpresa.

4. A las complicaciones de hacer germinar una escuadra tan remozada se añade el daño colateral que provocó la tendencia destructiva del curso pasado en el entorno. Sumados los percances, el Granada lleva más de medio año sin ganar. Son muchos partidos y aunque se quiera hacer tabla rasa con ese pasado todavía fresco, para el aficionado medio es normal tender a la duda. Creer que este año tampoco se van a cumplir sus sueños. Que el regreso a Primera puede tornarse en quimera.

5. Ahora no sólo se exige romper esta línea de resultados negativos. Es preciso elevar el nivel de juego para competir con nitidez por la cruenta candidatura al ascenso y hallar, por fin, una identidad. La Copa se ha convertido en una mínima distracción, pero cualquier efecto terapéutico que pudiera tener en la moral del grupo, se ha lanzado por la borda. La segundad unidad tendrá que cautivar en los entrenamientos o cuando surja la ocasión entre los elegidos. No habrá otra ventana para el lucimiento.

6. La preocupación cunde en algunos foros acerca de las capacidades del elenco que ha de liderar el resurgir rojiblanco. Es una tendencia a la fatalidad muy de esta idiosincrasia. La construcción sensata de un vestuario con sello nacional y con la mayoría comprometidos a medio plazo parecían cimientos sólidos pero todo está por construir. Al menos parecen unas nociones coherentes, que contrastan con aquella masiva política de cesiones de la temporada anterior, pese a que veces en los préstamos aparecen chollos.

7. Así ha llegado Borja Iglesias al Zaragoza. Delantero total, de planta e impresión, por el que pugnaron los propios rojiblancos al principio del mercado. La apuesta temprana por Joselu, una realidad en la categoria, impidió abrir camino hacia el gallego, para el que el Celta, el dueño de sus derechos, quería un horizonte despejado hacia la titularidad en el club que recalara. Los maños le propiciaron este escenario y el resto de la historia la estamos comprobando. Y el Granada, sufriendo.

8. Es inconveniente señalar a los que anduvieron aciagos en La Romareda y condenarles a galeras, igual que es exagerado elevar a quien mantuvo el tipo, aunque merezca la nota. Ni Licá es un extremo tan carente de chispa en realidad pues lleva tiempo sin actuar, por ejemplo, ni Kunde puede sentirse plenamente satisfecho por su actuación, aunque fuera, junto a Rui Silva, el mejor nazarí sobre el campo de rgo.

9. El camerunés tiene algo que se expande. Una energía inusitada, contagiosa, no siempre bajo control. Corre y dispara a gol como si le persiguiera una jauría de lobos. Si consigue dominar el ímpetu, algo que se adquiere con partidos, puede afinar la melodía colectiva. Al final, este es un juego de precisión, no mero atletismo. En estos momentos, urgen elementos así, que contribuyen aun con aspectos por pulir, a falta de mejores sensaciones gremiales.

10. Los refuerzos llegan ahora de América. Un Darwin Machís al que se aguarda más sereno tras su atropellado comienzo de Liga y un Sergio Peña al que se espera como agua de mayo, elemento indispensable para esa zona crítica en el centro del campo si Montoro no recupera la salud plena. El peruano va a tener que estar a la altura de una elevada expectativa, contraproducente para su edad, pero retador para sí mismo. Los nazaríes afrontan a un par de expediciones a cordilleras muy escarpadas. Cimas en el Heliodoro Rodríguez López, de Tenerife, y el José Zorrilla, de Valladolid, que medirán la valía de un Granada que busca la positividad a marchas forzadas, envuelto en cierto estado de inquietud que prende en el ambiente. Regresar a Los Cármenes en dos semanas sin nada nuevo en la saca sí encendería las alarmas.

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