Granada CF

Estrella sin luz busca horizonte

'Urtain' muestra a la vera de la Ciudad Deportiva Granada 92 el contrato profesional que llegó a firmar con el '74'./FERMÍN RODRÍGUEZ
'Urtain' muestra a la vera de la Ciudad Deportiva Granada 92 el contrato profesional que llegó a firmar con el '74'. / FERMÍN RODRÍGUEZ

En 2008, con sólo dieciocho años, debutó en Segunda con el '74', pero en 2009 sufrió una lesión en la rodilla derecha de la que «ya no me recuperé» 'Urtain' pide trabajo para «sacar adelante a mi familia» tras «caer a lo más bajo»

Sergio Yepes
SERGIO YEPESGranada

Su caso fue la confirmación de que en la Zona Norte de la capital, entre las miserias y las tragedias reinantes, también brota el talento. De que la virtud no riñe con la precariedad, ni guarda respeto al opulento. Pero, finalmente, y para su desgracia, también fue la constatación de que en fútbol, como en la vida misma, siempre es necesario el resorte de la suerte, porque si no te puede llevar el viento. Con la temporada que en breve se pondrá en marcha son diez ya las que se cumplirán desde que naciera una figura en el corazón de la barriada de La Paz. El delantero Rafael Heredia, conocido futbolísticamente como 'Urtain' (19/06/1989), comenzó a despuntar. Al punto incluso de que llegó a debutar en Segunda A con el Granada 74 SAD a propósito de un partido disputado en Tenerife el 10 de febrero de 2008. «Tiene sólo 18 años, será un gran jugador, vivirá con comodidad», llegaron a vaticinar tras verlo actuar con desparpajo en el estadio Heliodoro Rodríguez López. Pero seguro que sin imaginar que el destino le tendría reservada una enorme fatalidad que dio origen al futuro incierto al que ahora queda sujeto. «Un mal salto, una mala caída» le dañó su rodilla derecha en el choque ya de Segunda B celebrado por los de Almanjáyar ante el Portuense el 28 de octubre de 2008 en el José Ávila Rojas. Y así, este ídolo que fue en el Polígono de Cartuja se topó de bruces con el principio del final. Con la retirada a nivel profesional que pasó a dejarlo en brazos del desaliento y la incertidumbre laboral. En el presente tiene una hija de tres años y una mujer también desempleada. Y en vistas a que «las cosas pintan muy mal» sólo pide una oportunidad «para trabajar y sacarlas adelante». Para poder asimilar de verdad que «la vida continua, que tengo que intentar levantarme». Bienvenidos al acto en el que una estrella que se quedó sin luz busca un nuevo horizonte.

«Me he tirado una pila de tiempo psicológicamente mal. De llegar a estar en lo más alto caí a lo más bajo. No puedo ejercitarme, ni hacer deporte, que es lo que yo querría», dice Urtain al refrescar la triste realidad con que finiquitó una trayectoria personal que es imposible articular sin reparar en la figura del técnico cordobés Antonio Tapia.

«Él me dio la oportunidad. A raíz de hacerme debutar (tras sustituir en tierras canarias a Alberto Aguilar en el minuto 62) me convocó varias veces más. Jugué partiendo desde el banquillo frente al Eibar y Las Palmas, mientras que como titular contra el Poli Ejido», recuerda. En total, cuatro partidos que dice que «no fueron más porque si hubiera llegado a cinco hubiese pasado a convertirme en jugador del primer equipo, con todo lo que ello suponía. Y para evitarlo el presidente Carlos Marsá llamó al míster». Una minucia, sin duda, en relación a todo lo que le tocó vivir después. Aquello mismo que justifica que ahora «me tenga que buscar la vida y trabaje en lo que me sale: ayudando a un 'amigacho' en su tienda» e incluso «vendiendo lotería o ropa en el mercadillo».

«Me he tirado una pila de tiempo mal psicológicamente; no puedo hacer deporte»

Lo de menos para el balance de su carrera fue que aquella posterior campaña 2008/09 comenzase torcida porque «el '74' me castigó tras no presentarme a jugar un amistoso», lo que trascendió «en prensa». Y lo de más fue que «después de que me dieran una segunda oportunidad, comenzara a entrenar» pero acabara siendo protagonista de una jugada desgraciada. Era su quinto partido en el grupo cuarto de Segunda B y su carrera se resquebrajaba. El sueño tornaba en pesadilla.

Tres operaciones

«Ante el Portuense empecé de suplente, pero en el minuto 74 sustituí a Juanma Ortiz. Y en una disputa caí mal, me apoyé mal, y ya no pude seguir», refresca quien así se situó en el mismo umbral de la retirada. Porque lo cierto es que «al día siguiente -sigue relatando- fui a ver al médico Juan Carlos de la Cruz, quien ya me inyectó la aguja en la rodilla y me dijo que tenía rotura en el menisco externo. Y que me tenía que operar». Un mazazo en toda regla con el que comenzó su calvario. Porque explica que «tras operarme en Ibermutuamur, me dijeron que a los quince días podía correr, les hice caso y ya terminé de destrozarme». Pero es que tras una segunda intervención en esta misma mutua, con la que perdió un litigio en el juzgado, «volví igual y me dejaron dentro un trozo de menisco roto», asegura ahora que se recuerda «tirando la toalla cuando vi que ya no podía, que no me había quedado bien».

Cierto es que también pasó por el quirófano de la clínica Asepeyo y que «ya me dejaron medio bien». Y que eso le alcanzó para competir de modo amateur en el Atlético La Zubia (2012/13), el Céltic de Pulianas (2013/14) o el Abes (2014/15) de su barrio. «Pero aquello -añade- ya no fue jugar, porque ya no podía hacerlo bien. Fui por ayudar, por echar un rato. Era otro 'Urtain'».

Que es algo que lamenta con la misma voz rota con que también describe su castigo. «Todos los días me levanto y veo que ya no puedo jugar. Y también que necesito un curro para seguir adelante. Estoy dispuesto a trabajar en algo relacionado con el fútbol. Pero llegado el caso, en lo que haga falta», apunta movido por la falta de medios. Tiene veintiocho años y sabe perfectamente que ya no se trata de aquel fenómeno que creó «grandes expectativas». Sólo se trata de una promesa más de entre aquellas que perdieron su oportunidad por una cornada del destino.

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