Granada CF

Un estadio que puso fin al mal fario

Ighalo se dispone a hacer un quiebro ante Borja Gómez, mientras Tariq observa por detrás. / IDEAL

El Granada regresa este domingo al escenario donde hace más de siete años vivió uno de sus días más felices

Julio Piñero
JULIO PIÑEROGRANADA

El 23 de mayo de 2010 es una fecha que quedó grabada en la retina de los aficionados rojiblancos. Ese día se vivió una enorme felicidad, al consumarse el ascenso a Segunda en el estadio Santo Domingo frente al Alcorcón. El Granada perdió por la mínima ese partido de vuelta en la eliminatoria directa por dar el salto de categoría entre dos campeones de grupo en Segunda B, pero poco le importó, porque los dos tantos de ventaja del encuentro de ida resultaron suficientes para alcanzar el éxito. Se puso así fin a 22 años fuera del fútbol profesional.

Fue el inicio de una serie de logros, que posteriormente llevaron hasta la élite con el paso del tiempo y la continuidad en Primera durante seis años. Esa jornada se vivió con una intensa emoción. La incertidumbre se mantuvo hasta el final. El gol del central riojano Íñigo López poco antes del descanso apretó la eliminatoria, pero iba a bastar con mantener ese resultado hasta el final para hacer valer el 2-0 de la ida para cumplir el sueño.

El planteamiento de Fabri González surtió el efecto deseado para aguantar toda la segunda parte sin volver a encajar otro gol. Hubo que sufrir, aunque el resultado de la ida con los goles de Odion Ighalo e Iván Amaya resultó letal para que finalmente no se escapara el objetivo. Se desplazaron más de 1.000 aficionados rojiblancos hasta la localidad madrileña. Muchos fueron los que se quedaron con las ganas de hacerlo, pero no pudieron ser un mayor número, porque el estadio Santo Domingo no daba cabida a más.

Toda la ciudad estuvo pendiente de lo que aconteció ese día a poco más de 400 kilómetros. Con el pitido final la alegría se desbordó. La angustia que se había pasado por la posibilidad de que todo se pudiera ir al traste, se vio recompensada con el logro de dar el salto de categoría. Desde la temporada 1987/88 no se había vuelto a saborear la Segunda. Más de dos décadas. Un tiempo que se hizo eterno para muchas generaciones y que parecía no tener fin. En esa travesía hubo hasta cuatro años en Tercera y el resto en Segunda B. Muchas frustraciones y ascensos que se esfumaron en el último momento. El del 25 de junio de 2000 ante el Real Murcia fue el que dejó más tocada a la afición, al producirse en casa y con un estadio repleto.

Once para la historia

La formación inicial que el Granada puso en liza ese día ha pasado a la historia. Jugó con José Juan, Nyom, Iván Amaya, Mainz, Rubén Párraga, Kitoko, Álvaro Cámara, Collantes, Dani Benítez, Ighalo y Tariq. En el tramo final de la segunda parte entraron al terreno de juego Martín Ortega, Lucena y Jonathan Granada. Todo se dio para aguantar hasta el último instante del descuento con esa derrota por la mínima, que iba a significar una de las mayores alegrías para tanta gente. Hubo que esperar demasiado tiempo y por eso se celebró con tanta euforia.

Era difícil imaginar en el verano de 2009 que en el primer intento se iba a desencadenar el salto al fútbol profesional tras la inversión de Gino Pozzo y la gestión de Quique Pina. Se había pasado por un largo periodo de decepciones y era complicado ilusionar a la gente. La deuda se había incrementado en todo ese tiempo y es lo que llevó a acogerse al concurso de acreedores y negociar un plan de pago a varios años vista. Pero para que fuera más llevadero resultaba fundamental lograr un ascenso, lo que serviría para disponer de mayores ingresos.

Para muchos la alegría vivida ese día en Alcorcón fue inmensa, hasta superior a la que se dio un año después en Elche, que significó el paso a Primera. Dejar la Segunda B era abandonar un pozo que se había convertido en eterno y que impidió durante demasiados años disfrutar de una categoría más acorde con la ciudad. El júbilo se desató en esa jornada por muchas razones. Los seguidores desplazados no pudieron contenerse y ocuparon en unos instantes el césped del Santo Domingo para fundirse en abrazos con los jugadores y los directivos.

El partido fue seguido en el Palacio de los Deportes de Granada a través de una pantalla gigante. Allí se concentraron en torno a 5.000 aficionados rojiblancos para sufrir y gozar a la vez de lo que sucedía en la localidad madrileña. Los últimos minutos se hicieron eternos, pero para conseguir algo importante a veces no queda más remedio que pasarlo un poco mal. Valió la pena después de tantos sinsabores en esa larga travesía.

Fiesta rojiblanca

La Fuente de las Batallas fue el epicentro de la fiesta rojiblanca una vez concluido el partido. Muchas personas se lanzaron para celebrar con euforia lo conseguido en Alcorcón esa tarde de mayo. Lo hicieron hasta los que no son aficionados al fútbol. Las calles céntricas se fueron poblando de gente y las camisetas, bufandas y banderas rojiblancas aparecieron por muchos lugares para celebrar la gesta. Nadie se contuvo, porque significaba mucho poner fin a ese ostracismo tan prolongado. A algunos les costó dormir esa noche tras tanta emoción vivida. Fue al día siguiente cuando se prolongaron las celebraciones en el estadio de Los Cármenes y también en el Ayuntamiento. Las ganas de regresar al fútbol profesional se habían acumulado por mucho tiempo.

Fue el Alcorcón el que vivió ese día la cara de la frustración, aunque unas semanas después pudo desquitarse, al lograr el ascenso tras superar otras dos eliminatorias. Eso motivó que los dos equipos se reencontraran durante la siguiente temporada en la categoría de plata. Cada uno ganó el partido en su estadio. Volvieron a verse las caras después, en diciembre de 2013 en la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Copa del Rey. El Granada ganó en la ida por 0-2. Sin embargo, en la vuelta se repitió ese resultado y en los penaltis logró clasificarse el equipo madrileño para la siguiente ronda. Casi cuatro años después volverán a verse las caras, con el recuerdo de ese ascenso de 2010 aún grabado en la memoria.

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