GRANADA CF

«Tengo la espina clavada de no haberme despedido de la afición en el estadio»

«Tengo la espina clavada de no haberme despedido de la afición en el estadio»
ALFREDO AGUILAR

El actual consejero delegado del Cádiz, Quique Pina, próximo rival en Liga de los rojiblancos, sueña con que ambos equipos logren el ascenso directo

RAFAEL LAMELASGRANADA

Quique Pina sigue visitando Granada de vez en cuando. En Navidad ha pasado unos días en la capital junto a su familia. Durante su estancia, atendió a IDEAL para hablar del partido que espera el próximo 6 de enero. Los Reyes Magos le 'regalan' un Cádiz-Granada. Su equipo contra su 'ex'. El club rojiblanco del que no se pudo marchar como le habría gustado.

-¿Va a ser raro para usted contemplar el Cádiz-Granada del sábado?

-Sí, me voy a sentir extraño porque por un lado tienes claro que el equipo que defiendo y que es mío es el Cádiz, pero nos vamos a enfrentar a otro equipo en el que he estado siete años y he vivido los momentos más gloriosos de mi etapa deportiva. En el Ciudad de Murcia hubo momentos buenos, con un proyecto desde la nada hasta Segunda que siempre quedará en mi recuerdo, pero en Granada fue algo fuera de la normal. Vino acompañado de una ciudad, de una afición volcada. Todo esto pesa, pero en el momento que pite el árbitro, simplemente verás a tus 'once' contra otros 'once'.

LAS FRASES «Si hubieran mantenido la base, con cuatro buenas incorporaciones, se habrían salvado seguro»

-No se querrá imaginar que en la última jornada ambos se estén jugando el ascenso.

-Qué va. A mí lo que me gustaría es que fuera la fiesta del ascenso de los dos, en la que me pudiera despedir de la afición como en su día no pasó. Sería perfecto: recordar el ascenso anterior del Granada, ver a la gente con el brillo en los ojos de aquella vez y, por supuesto, llegar a Primera con el Cádiz.

-¿Qué sensaciones tiene cuando vuelve a Granada?

-Es una ciudad que tiene algo que pertenece a mi interior. No creo que hiciera algo para que se reconozca en demasía pero dentro de mí queda algo especial. Los ascensos, la ciudad deportiva, el fútbol femenino... Volver al lugar donde estuve siempre es especial. Ves a gente con la que has compartido algo importante. Es un sentimiento agradable, de querer a un club que llevas en el corazón.

-¿Qué le dice los aficionados cuando se cruza con ellos por la calle?

-Me tratan muy bien. En los momentos malos y buenos siempre ha habido buen trato, sin malas palabras. Te recuerdan como una persona con la que se consiguieron grandes logros.

-¿Qué espina se le quedó clavada?

-Fue un giro drástico pasar de ganar en Sevilla por 1-4 y conseguir aquella permanencia, vivir un milagro aunque muy bien trabajado con José González, a la noticia de la venta. Fue muy frontal, una tristeza de un día para otro. Si esto me lo llegan a decir meses antes, vas concienciándote. Uno lucha igual por la salvación pero asume lo que ocurrirá. Fue un adiós muy extraño. No me he podido despedir de la afición en el estadio. En la última jornada, ante el Barcelona, todavía no estaba confirmado todo. Yo veía sombras pero no consideré que fuera mi último partido. Esa espina la llevo.

«Oltra y Salvador son gente con más sentido común. Luego las cosas pueden salir bien o mal»

-¿Qué fue lo que más le dolió del proceso de venta?

-Se hizo como mejor creyó el inversor (Gino Pozzo). Seguro que no quería traicionarme ni mentirme. Pienso que siguió los pasos que quiso el que pretendía comprar. Denuncié en su momento que, en medio de la competición, muchos futbolistas me contaban que Pere Guardiola (el intermediario en la operación) ya iba diciendo por ahí todo. A Pozzo no le reprocho nada. Vino aquí en aquel momento, comió con el equipo, nos dio ánimos... Seguía como si no estuviera clara aquella posibilidad. Guardiola sí esgrimía en el mundo futbolístico que se iba a quedar con el Granada. Esto sí creo que perjudicaba. A Pozzo se le veía que era posible la venta y solo te impacta cuando llega de un día para otro.

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-¿En qué momento fue eso?

-En la semana posterior al partido con el Barcelona. Recuerdo que aunque estábamos salvados, vivíamos aquellos días intensamente, porque el Barça disputaba el título en Los Cármenes. Unos días después, Pozzo me llamó y me dijo que la venta de la que se había hablado y que parecía que se había diluido, se concretaba.

-¿Era real que usted tenía un posible comprador que le respaldaba?

-Hablé primero con Pozzo de comprarle el club y que él me ayudara con la financiación y los plazos. Luego surgían posibles interesados pero no terminaba de creer en ellos. Busqué una fórmula de pago con Pozzo pero él tenía una oferta firme del grupo chino y lo vio más seguro.

-¿Cree que hizo algo para perjudicar a quienes le sucedieron?

-Nada, al contrario. Siempre dije que si el nuevo inversor quería hablar conmigo de lo que fuera y le pudiera ayudar, encontraría en mí la máxima predisposición. Pero el grupo de los catalanes, con Guardiola y Vieta (el exdirector general), me veía como un rival y no permitió que le pudiera ayudar en aspectos importantes, como información sobre cómo se quedaba el club. Si esta persona tiene alrededor a unos asesores que le dicen que no, que había que eliminar lo que había, pasa esto. A mí lo que hubiera gustado es que al Granada le fuera bien. Yo no quería ver al Granada destruido y que se dilapidara lo que había.

El murciano no descarta el regreso en un futuro

fUTURO
Pina es un hombre que piensa que el futuro está por escribir. Por eso esgrime que «nunca se sabe» cuando se le pregunta por un posible regreso a Granada. «El destino no está escrito. Si he estado en varios sitios y he dejado un buen sabor de boca, siempre prefieres volver a un lugar en el que has sido feliz», expone, aunque se muestra feliz y comprometido en su actual proyecto. El objetivo del Cádiz «es llegar a los 50 puntos (la permanencia) lo antes posible y, a partir de ahí, soñar con lo máximo. Lo dijimos igual el año pasado. La mentalidad en Cádiz es no perder el ascenso directo en el que estamos, pero lo primero son los 50 puntos», expone, al tiempo que dice que al Granada «lo veo con la posibilidad clara de ascender. Está entre los favoritos».

-¿Se veía venir el descenso?

-Sí. Con la gente que organizó el club, con Guardiola, Vieta, el director deportivo -al que no culpo de todo pero era muy ingenuo, como es normal cuando alguien comienza-, veía cosas tan raras que me hacían pensar que en Primera división te rompen la cara en dos segundos. No tenían ni la astucia ni la habilidad, ni sabían lo que llevaban entre manos. Me hacía sentir impotencia. Pensaba que si hubieran mantenido la base, con cuatro buenas incorporaciones gracias al mejor control financiero, el club habría estado en Primera otro año más.

-¿Cómo ve los cambios de los últimos meses: Manolo Salvador, Antonio Monterrubio u Oltra, al que tuvo en el Ciudad de Murcia?

-Personas más de fútbol. No hablo de la dirección general porque no sé cómo se trabaja en esta parcela, pero en la parte deportiva, al conocer bien a Oltra y Salvador, sí digo que son gente con más sentido común y profesionales. Las cosas luego pueden salir bien o mal, pero está claro que tienen experiencia.

-¿Sabe que el club tiene como asesor externo a Pedro González Segura, con el que terminó fatal?

-A mí me traicionó en su día. Estaba entre las personas de mi confianza y me falló. Fue a hablar con Gino Pozzo para quitarme de en medio y eso era imposible que lo consiguiera. Me llevé una decepción. Tengo olvidado todo porque no pierdo el tiempo pensando en personas así. Cuando a alguien con la que había confianza se le hace eso, pues imagine con alguien desconocido. No me gustaría nada que enturbie al Granada.

-¿Estas 'triangulaciones' de equipos, como estaban Udinese, Granada y Watford, y como está ahora el club con el Chongqing Lifán y el Parma, cree que son beneficiosas o que a la larga pasan factura?

-A nosotros nos fue bien. Con Udinese sobre todo, supimos escoger. Con Watford ya adquirimos poco. Tener un club grande, como el italiano, para que te respalde fue clave. No por lo económico sino para convencer a jugadores que era difícil que vinieran a Granada cuando estábamos en Segunda. Pero todo depende de la organización interna, de cómo se lleve.

-¿Ha llegado a hablar con el presidente John Jiang?

-No, no lo conozco. Si viene a Cádiz le saludaré. Es de agradecer que haya personas que inviertan en el fútbol. Fue valiente y ha tenido la mala suerte de bajar por culpa del asesoramiento que tuvo.

-¿Qué novedades tiene de las acusaciones en su contra por la supuesta compra del Granada-Las Palmas de la temporada 15-16?

-Lo único que sé es que el que me acusó está en la cárcel por otros delitos. En ese tema estoy tranquilo. LaLiga ha comprobado que no hay nada. Cuando se archive, pues confío en la Justicia, me querellaré contra esta persona pero para saber quién estaba detrás. Esa es mi preocupación. A esta persona la utilizaron para mentir. Al final le sentenciarán pero el daño ya está hecho, a mi imagen y la del Granada.

-¿Le siguen molestando las sospechas que planean sobre usted en los finales de Liga?

-No. Hubo un momento que los dirigentes denunciaban todo. En cuanto aparecía un representantes diciendo que ciertos clubes querían a un jugador, pues ya se sospechaba. Pero este tipo de cosas nunca las he hecho. Nunca he llamado a un jugador directamente. Menos lo voy a hacer antes de un partido. En los finales de Liga hay gente que trata de echar un rastro para manchar mi imagen. Si cada vez que bajo mi gestión se consiguen los objetivos marcados van a aparecer personas criticando que siempre sea así, pues me parece bien, pero lo que hay que hacer es valorarlo en su medida. Para lograr seis ascensos se necesita un trabajo diario y no esa leyenda que se me cuelga.

-Hace poco Cordero subrayó que dos de los mejores fichajes que había hecho para el Cádiz eran Aridane y Álvaro García, ambos a coste cero, procedentes del Granada. ¿Se aprovecharon de la bisoñez de Javier Torralbo 'Piru'?

-Nosotros preguntamos por las condiciones de estos jugadores, que habíamos tenido cedidos. Nos dijeron que no contaban con ellos y que les iban a liberar. Nosotros no les dijimos la fórmula. Les parecía suficiente que asumiéramos el salario. Es cierto que hoy hablamos de cerca de seis millones de euros. Aridane se vendió en 1,5 al Osasuna y por Álvaro hemos rechazado una oferta de algo más de 4 del Getafe, que no acepté porque pienso que nos pueden dar más. Ese dinero lo ha perdido el Granada por lo que se quiera decir: bisoñez, inexperiencia... Detalles en los que veías que no estaban preparados. Nosotros los habríamos aceptado hasta cedidos.

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