GRANADA CF

Un equipo mentalmente de vacaciones

Baena, en el suelo ante el jugador del Almería Rubén Alcaraz./LOF
Baena, en el suelo ante el jugador del Almería Rubén Alcaraz. / LOF

Continuos errores, sin patrón de juego definido y completamente inofensivo ante un Almería al que le bastó un poco de orden

CAMILO ÁLVAREZGRANADA

Ver al Granada en las últimas jornada es un auténtico castigo para sus aficionados. Los discursos de cara a la galería de jugadores, entrenador y directivos de pelear hasta que haya opciones chocan radicalmente con la imagen que el equipo ofrece. Los resultados de la jornada, con la derrota del Numancia y del Oviedo, y a la espera de lo que hagan hoy Cádiz y Zaragoza, invitaban al menos a un último arreón en busca de protagonizar un final de temporada digno peleando por algo en concreto.

Eso sobre el papel. Sobre el césped se vio a un equipo sin una idea clara de lo que tenía que hacer, acumulando errores individuales en cada acción y sin presencia ofensiva real. Delante, un Almería igual de tímido en ataque pero con mucha más actitud defensiva, con un orden incómodo para el contrario y sabiendo que en un fallo visitante acabaría conllevando un gol que le llevara a la victoria. Un guion que nadie se atrevió a rectificar.

La apuesta revolucionaria de Portugal tuvo un efecto devastador. Baena en el centro del campo en detrimento de Montoro hizo perder toda creatividad a la hora de mover la pelota. El malagueño en ese papel se ahoga y Kunde, su compañero anoche en la medular, tampoco sabe manejar correctamente los tiempos y ha perdido esa chispa que mantenía vivo a su equipo en las últimas jornadas.

La crónica

Algo similar ocurrió en la banda derecha, donde irrumpieron Quini y Pedro para buscar mejores sensaciones que las ofrecidas por Víctor Díaz y Agra la semana anterior frente al Rayo. El lateral derecho no se resintió demasiado. Incluso el cordobés se atrevió con un buen disparo en la primera parte, lo único digno que llevarse a la boca en toda la primera parte. Pedro, sin embargo, fue un claro ejemplo del declive protagonizado por el Granada. Sin desborde, superado por las circunstancia y sin una solución aceptable en cada una de sus acciones.

No se puede señalar solo al alicantino. Machís, el que tantas veces ha salvado a su equipo de la derrota, se muestra impotente en esa particular batalla en la que se ha visto inmerso por iniciativa propia desde hace semanas. Tras perderse cuatro partidos por sanción en una chiquillada que ha tenido repercusiones nefastas para el colectivo, se ha sentido en la obligación de enmendar el error, pero ha sido incapaz, imbuido por ese espíritu pesimista instalado en el vestuario desde que Oltra dejó de ser entrenador rojiblanco.

La vergüenza torera de Chico

La primera mitad en el Estadio de los Juegos Mediterráneos se saldó con un 1-0 merced a un tanto local en los últimos minutos en una acción de clara desidia defensiva. Tras el descanso se esperaba un Granada enfadado con la situación y dispuesto a resurgir. Se repitió el mismo patrón, sin nadie que fuera capaz de contagiar. Solo Chico Flores se mostró de verdad decidido a ofrecer una imagen digna. Se fue arriba, se partió la cara literalmente por buscar una pelota dividida. Se equivocó en muchas entregas, pero al menos le puso el interés necesario. Sentía la vergüenza que el resto no parece padecer. También Joselu le puso corazón a falta de fútbol en los últimos minutos.

La falta de recursos responde a una situación de impotencia evidente desde hace semanas, aun con muchos puntos por disputar. La decadencia rojiblanca es casi imposible de explicar. Lo de ayer fue solo un capítulo más. El Granada realizó su primer disparo a puerta en el minuto 95, cuando Montoro hizo trabajar por primera vez al meta local. Centros y más centros a un área local plagada de rojiblancos verticales. Un sinsentido que se repite de manera machacona por mucho que no haya ofrecido rendimiento alguno en 39 jornadas. Una forma de desperdiciar los recursos de un equipo que ha bajado los brazos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos