Granada CF | La resaca

Un equipo chato con demasiadas expectativas

LOF

El problema de programar un ascenso en julio es que se topa con los imponderables de una plantilla que ha de ajustarse, a la que le faltan retoques y mejoría en rendimiento individual y colectivo

RAFAEL LAMELASGranada

1. No es lo mismo toparse con la opción de un ascenso que programarse para subir. La primera posibilidad puede ser casual, fruto de una buena racha estable, que coloca en el lugar de privilegio para saltar en el momento más oportuno, con un plus motivacional por lo inesperado que sugestiona al competir bondades escondidas. Pero el que se marca a fuego lo de escalar hasta la cima por obligación tiene un rictus distinto. Le presiona la expectativa y cualquier desafine es tomado como una tragedia.

2. El Granada no ganó en la campaña que concluyó con su retorno a la élite tras 35 años hasta la jornada cuatro. Perdió sus tres primeras comparecencias, que confluyeron en una sonada rueda de prensa de Fabri González en Albacete, criticando la actitud de algunos titulares. Albacete, ese rival que en el debut este curso prácticamente había que golear, para algunos, por ser un recién llegado desde Segunda B. Pero esta ‘división de plata’ es traicionera. Hay distancias presupuestarias, pero no siderales. Los tres ‘grandes’ por economía (Osasuna, Sporting y Granada) manejan más dinero que el resto pero no es el abismo que separa a Madrid o Barça de los demás. Cualquiera presenta una formación decente en LaLiga 1|2|3. La mayoría tiene la suficiente disciplina para incomodar al rival por importante que sea. No es muy natural que haya goleadas. También hay clubes históricos que conservan el poder de atracción, a los que mantener cierta base les da poso. Una gran ventaja en este tercio aún veraniego.

3. No existe una fórmula única para la vuelta al Olimpo del fútbol. Hay equipos que cogen cadencia desde el inicio, prácticos, y ya celebran en la temprana primavera, como el Levante. Otros se instalan arriba y dan la impresión de que se pueden descabalgar por falta de fondo, pero al final se aferran a la cordada y culminan la misión, como el Girona. También hay quien patina al comienzo, genera decepción en el ambiente y acaba resurgiendo, en base a retoques, a veces de meros jugadores y otras, hasta de entrenador, como pasó en Getafe. Hay, como se vio la temporada pasada, múltiples hojas de ruta para escapar del pozo y ninguna en concreto asegura nada.

4. No se sabe lo que pasará con el Granada. Sólo se adhiere un sello: se ha impuesto la presión de estar entre los dos de cabeza al final pese a que es la escuadra más remozada. Ha pagado sueldos amplios en sus adquisiciones pero partiendo casi de cero y con la restricción de decantarse, sobre todo, por lo que le ha ofertado el mercado libre, no cogiendo todo aquello que pudiera desear bajo traspaso, que habría agotado sus recursos antes de tiempo y dejado sin suficientes efectivos a la postre. Ganó casi todas las pujas de los que no tenían vínculo allá por julio en un espectro acotado. Agosto es más competido en la ventana de fichajes y entran en liza los más humildes de Primera, que ofrecen este escaparate.

5. La plantilla sigue pendiente de algunos retoques, que algunos consideran ya piezas fundamentales ante el incipiente clima de pesimismo. Lo cierto es que se esperan algunos movimientos que medirán la capacidad de seducción del director deportivo y del proyecto en sí. Más allá de estos nombres, hay unos déficits colectivos que los rojiblancos tienen que atender. Hay una dudosa relación entre lo que se quiere pregonar en cuanto a estilo y lo que se acaba plasmando en el verde. Algunas cosas chirrían demasiado. Se desconoce a qué juega este Granada todavía, con actuaciones a rachas y demasiadas lagunas cuando le toca llevar la iniciativa. Sí parece saberse a lo que aspira, si uno se aferra al discurso de José Luis Oltra. Brinda por el balón pero sigue sin aposentarse en el terreno para su tratamiento con madurez. Con el Albacete el equipo empezó tibio y acabó desatado, tal vez con una excitación de más. Ante el Zaragoza apareció ordenado pero demasiado cicatero, sobre todo al marcar. Hay poco tránsito en el centro y las bandas se hacen sinuosas, sin que llegue el reparto a su hora.

6. Oltra criticó lo que pasó ante el Albacete antes del descanso. Aun con ello, insistió en La Romareda con la formación que empleó. Su gesto de confianza obtuvo un rendimiento peor. Es cierto que se adivina una defensa marcial, con un entendimiento admirable entre Germán y Menosse, que saben bien cuerpear a los atacantes, aunque la lesión del primero romperá el dúo. Respondió al socorro Víctor Díaz en el aluvión maño. Taponó Álex Martínez también pese a la pifia del primer tiempo que metió en un brete a Varas, portero inmenso en todas las acometidas. Las dificultades nacieron por delante de la retaguardia, desde la propia salida de sus guerreros.

7. No se sostiene la pirámide central hasta la fecha, que tratan de afianzar tres futbolistas que disfrutaron de tiempos estimulantes en Primera pero a los que les está costando coger el hilo. Baena era una barredora en aquel gran Rayo de Paco Jémez. Ahora, previo paso por una incómoda lesión, mantiene la constancia y el esfuerzo pero nunca fue una luminaria en la guía. Montoro alternó tardes interesantes en Las Palmas pero es ciclotímico. Tan pronto puede filtrar un pase decisivo como desvanecerse. También tiene Espinosa tendencia a la desaparición, por más que fuera el inductor de la falta que transformó Pedro. Parece que tampoco va sobrado de gasolina por el momento.

8. La involución de Machís genera sospechas pues parecía que la emigración por otros lares había reconducido su genuina tendencia al individualismo. El venezolano lleva dos partidos de decisiones muy cuestionables. Para colmo, propició la pérdida que dio pie al gol maño, en un despeje al centro. A Pedro, por su parte, le cuesta un horror llegar a línea de fondo sin trabas, inspirado sólo a balón parado. La suma de los laterales aparece escasa. Todo este dibujo achatado aísla a Joselu.

9. En pocos días asoma un Barça B hambriento. A Oltra se le va Machís con su selección y se queda sin su capitán Baena en la medular por la doble amarilla (salvo que prospere el recurso interpuesto) y sin su líder defensivo, Germán. Los catalanes medirán la capacidad de sufrimiento del propio cuadro y hasta de la grada, donde se disemina cierta impaciencia por la falta de pulso. Por más que se esperen ya minutos para Ramos y algún aterrizaje, la evolución ha de ser mayor y generalizada.

10. No hay un estilo que garantice el éxito. Llegan a la cúspide equipos con cicatería y otros que da gusto verlos. Conviene no confundir el paladar del espectador con las propuestas ganadoras. Todo ha valido alguna vez en la historia. Ahora, más allá de la colección final de futbolistas, se tiene que definir lo que el Granada quiere ser de mayor. Porque una cosa es lo que se dice en los parlamentos y otra, lo que se hace en el campo. Hechos y no palabras. Paciencia con todo, no queda otra a la hinchada, pero también responsabilidad con el reto. Si no, habrá que dar un puñetazo en la mesa, como aquel de Fabri, cuando nadie imaginaba lo que pasaría en Elche.

Fotos

Vídeos