Granada CF | La resaca

Un equipo griposo lejos de Los Cármenes

Un equipo griposo lejos de Los Cármenes
LOF

Oltra sigue sin encontrar la fórmula para ganar fuera e insiste en un estilo prolífico en casa pero nulo de visitante

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

1. Enrocado en la fatalidad a domicilio, el Granada necesita reciclar ideas si persiste en el objetivo de volver a Primera. Lo contrario sería un desastre. A distancia del atajo que se abre para los dos primeros, no tiene más anhelo que volver a instalarse en la zona de promoción cuanto antes ganando los dos próximos encuentros en casa, ambos seguidos. Aplazará el debate del rendimiento como forastero o lo agravará en caso de patinazo con el Tenerife o el Valladolid. Oltra sigue algo desquiciado, incapaz de expresar, al menos en público, qué le ocurre a su equipo cuando viaja y si medita ya alguna cura alternativa, quizás drástica. Rompería su tono conciliador ante una plantilla unida pero que ha perdido el oremus. Ante un ‘play off’ queda acreditada la fiabilidad como local pero si no se compite de visitante tampoco se llegaría a buen puerto. Fue esto lo que le costó la cabeza hace años a Tomé en favor de Fabri. Una comparación que no gustará a Oltra pero a la que empieza a asemejarse peligrosamente.

2. Resulta inspirador atender a algunas reflexiones de los adversarios. Gerard López, entrenador del Barcelona B, reconoció que dispuso a su escuadra a ‘contraestilo’, aceptando ceder iniciativa para arroparse mejor. El técnico solo aplicó la tónica que tanto ha perjudicado a los nazaríes en las tres últimas escapadas. Si una escuadra tan académica como el filial azulgrana es capaz de adaptarse a las circunstancias para sobrevivir, adjurando por instantes del toque de la Masía, lo extraño es que un Granada que ansía subir no ahonde en otras variantes por probar.

3. Le regalan el esférico, un caramelo envenenado. El oponente prioriza una restricción de espacios que capa cualquier acción individual. Con Machís aún disminuido, como si no se hubiera sacudido el miedo a recaer, los intentos estériles de Pedro impiden cualquier expansión. Peña levanta la cabeza y observa a todos acorralados. Insiste Oltra en que su escuadra domina pero es una mera pose consentida por los enemigos. Ni evoluciona en ocasiones reales ni es un mandato que inquiete ante la falta de precisión y rapidez en los últimos metros.

4. El modelo rojiblanco amarillea, deteriorado por la falta de resultados. Desde la derrota en Valladolid, hace casi una vuelta, Oltra no ha vuelto a cambiar el sistema de inicio. Ese día murió el 4-4-2 y pasó a colocar siempre a un mediapunta, aunque el dibujo con la delantera doble volviera en la mayoría de segunda partes. También esto se ha convertido en rutina. A lo mejor tendría que alternar con el punto de partida, meses después.

5. La felicidad en casa ha ido aliviando, con momentos de éxtasis de Machís sobre todo. Los síntomas de decrepitud fuera empezaron poco a poco. Primero se humedeció la pólvora. Dos goles en estas siete jornadas sin ganar. Luego se sucedieron pasajes en los que algunos jugadores se desenchufaban. Accidentes cada vez más frecuentes. Las alineaciones han variado poquísimo por decisiones tácticas. Sergio Peña ha terminado enviando a la grada a Javier Espinosa y Adrián Ramos ha sentado de momento a Joselu. A esto se limita la evolución. Una apuesta por un fútbol algo más dinámico pero que en el Miniestadi tampoco cuajó, sin brío por bandas ni claridad filtrando pases. Portería, defensa y costados solo han alterado cromos por cuestiones de fuerza mayor. La retaguardia luce nombres admirables pero algo pasa que mancha las actuaciones.

6. Por el centro sí han pasado varias parejas y parece que Kunde, todo corazón, es el único que se asienta de momento, aunque no en la mediapunta, para la que le ficharon. La ocupa Peña, que insinuó que estaba más habituado al mediocentro. Sólo ejerció ante el Almería, en uno de los mejores encuentros del curso. Oltra no le dio carrete. Una alternancia más al limbo.

7. Pareció extraño que un hombre de su plena confianza como Montoro se quedara sin subir al avión esta vez a pesar de tener el alta. Puede que fuera precavido tras su reciente recuperación, aunque soltara que se encontraba en condiciones. En la medular el técnico ha ensayado con especialista en la recuperación y sin este, con hasta cinco futbolistas para numerosas combinaciones. Nadie se afianza.

8.Especuló con que quizás el Granada tenga que comportarse con menos alegrías. Ir a otros campos con una actitud rácana con la que restablecer su blindaje y encontrar pradera libre para correr. Ya ante el Zaragoza no tuvo reparos en terminar juntando a Víctor Díaz en la línea defensiva y apostar por los carrileros, con Quini y Álex Martínez. Tal vez esta formación, que puede sacarle un sarpullido a ciertos aficionados y por la que Lucas Alcaraz tenía debilidad, acabe cosiendo el agujero que los nazaríes tienen atrás. Una línea de tres centrales permitiría el rescate de Germán Sánchez, por ejemplo, que sería otro espigado para paliar los problemas a balón parado. Supondría sacrificar a alguien delante aunque también daría una libertad inusual al resto.

9. Se puede conjeturar mucho pero, por encima de elecciones y pizarra, hay un factor mental que escama. La neurosis acampa y se otea en las caras largas de quienes no conciben lo que sucede al salir de Los Cármenes, hasta con los mismos que ganaron con idéntico patrón. Lo que sirvió para remontar a los maños salió goleado ante los cachorros culés.

10. Asoma una semana comprometida, con ruido de fichajes. Con debates sobre la figura del entrenador. Los despachos no meten goles pero sí condicionan el futuro. Es momento para decisiones serenas en todos los estamentos, con el fin de acabar con esta gripe agarrada y que no se profundice la enfermedad.

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