Granada CF | La Resaca

Un equipo más hecho

Una imagen del partido Granada CF - Lorca./ALFREDO AGUILAR
Una imagen del partido Granada CF - Lorca. / ALFREDO AGUILAR

El Granada, a lomos de la centella Machís, profundiza en su patrón y acudirá al Sadar ungido por la candidatura seria al ascenso de categoría

RAFAEL LAMELASGranada

1. El ruido de un trueno ensordeció Los Cármenes antes de que se disparara su algarabía natural tras un gol. Su presagio. El sonido, por violento que sea, siempre llega más tarde que la luz que raspa el cielo primero. Que lo ilumina por sorpresa. Que anuncia la tormenta. El destello que hace surco y cruza el césped. Antes de que atronara, Machís ya había reaccionado como un relámpago ante el desvío pifiado de un defensa tras un envío lateral de Pedro, que siempre encuentra buenos aliados o involuntarios traidores en sus saques medidos. El balón resbaló hacia el volcán a punto de erupcionar. Una ofrenda errónea en las mismas fauces del monstruo raudo. Del venezolano supersónico. La centella.

2. Todo sucede entre flashes en este Granada. A veces, en demasía, como una película rebobinándose. Un galgo no tiene sentido de la medida y va a por la liebre como si no hubiera un mañana. Por momentos, parece que Machís no corre, sino que huye de algo. De una amenaza cuya salvación está en el área contraria, a la que tiene que llegar a toda prisa. Con frecuencia, cegado, como si no tuviera amigos. Pero cuando levanta los párpados y mejora la panorámica, multiplica el incendio ajeno y acaba desperdigando profundos daños colaterales en el otro bando. Y Joselu se frota las manos.

3. Curro Torres, entrenador novato, trata de hacer carrera en los lorquinos con un manual que a todos nos suena. Una emulación al del Barça original. Las cuatro esquinas para sacarla de atrás, el balón casi siempre por raso y la profusión de pases. Pero una dentadura de níveos incisivos sirve de poco sin la acción de los caninos, no digamos ya de los molares. El Lorca exprime a los del centro por lo que le falta en las áreas. Allí, en ambas, es donde el Granada establece su diferencia.

4. José Luis Oltra, entrenador veterano, 301 partidos en Segunda división, dos ascensos y un 'play off', hace tiempo que anota ideas en los márgenes de su librillo. Que aprendió que no hay mejor técnico que el que aprovecha las facultades de sus futbolistas por encima de ideas veneradas. Da igual el sistema y a menudo hasta los preámbulos. Genera un contexto subordinado a las cualidades de los jugadores, en el que se acomoden hasta hacerse virtuosos. Los resultados llegarán por decantación.

5. Con una bala como Machís, no explotar el contragolpe sería un pecado. Es por ello por lo que el Granada aminora la presión y cede metros cuando se pone en ventaja, algo que ha pasado pronto en cuatro de las seis últimas citas. Sólo ante el Lugo se retrasó un poco más el avance y únicamente en Alcorcón se encontraron con la adversidad y remontaron.

6. A Joselu tampoco le va mal lo de galopar. Lo que ansía es una complicidad total con Machís. El onubense sabe que el extremo le puede lanzar a la estratosfera. Hasta Pedro y Espinosa, los que completan el ramillete, combinan mejor cuando notan que el resto pone pies en polvorosa.

7. Quizás sea un ritmo que agote bastante a Montoro, a quien seguramente le gustaría marcar el paso en más situaciones, pero los resultados respaldan la ligereza, aunque se presenten algunos pasajes en valle que eleven el nerviosismo. Que despiertan a ese 'tendido siete' del estadio, por quisquillosos más que por entendidos, que está siempre cerca del banquillo amigo, para soltar algún rapapolvos desde su asiento al preparador de turno, muchos comentarios fuera de tono. Parece que 'deleitaron' a Oltra con una serenata que le mandó soliviantado a analizar el encuentro en la rueda de prensa.

8. No ha de entrar el valenciano en ese tipo de conflictos pues su probablemente sana intención pedagógica la interpretarán como una afrenta. El asunto va estupendo, su trabajo se refleja, con ejemplo gráfico en el balón parado, donde su mano es clave. A pesar de que los encuentros dejen algún susto en el cuerpo y el margen de mejora sea todavía amplio, la evolución es notoria. Hace bien en recordar la dificultad del proceso, la igualdad de la pugna y el respeto que merece la competición, sin necesidad de convertir a cuatro de paladar insaciable en una muestra razonable de la afición. Son más los hinchas felices que los huraños. No debe de olvidarlo.

9. Tanto se evoca la temporada del ascenso a Primera que hasta ha aparecido una coincidencia tremenda. A una altura similar, el Granada ganó 4-1 en su campo al Barça B, con 'póker' de Geijo. También 5-0 al Xerez, con 'hat trick' del hispanosuizo. Siete años después, Machís le emuló. Esta versión rojiblanca es distinta a aquella. Por objetivo, está llamada a superar a lo añejo, pues aquel equipo subió sin esperarlo y este se lo ha grabado a fuego. Entre ambas escuadras hay perfiles que se asemejan. Chico y Saunier limpian y pulen como Mainz e Íñigo. Pedro tiene un guante similar a Abel Gómez, el visitante, aunque progresen desde puestos distintos. Machís ha heredado con creces el 11 de Benítez. Varas sabe aparecer tal y como hacia Roberto con sus estiradas felinas.

10. Quizás el único puesto donde no prevalece el elemento diferencial es en la mediapunta. Un Orellana, que camine sobre las aguas y observe pases donde otros ven tabiques, aun con los delirios del chileno. Ha mejorado mucho Espinosa pero sigue dejando la sensación de guardar más ases en la manga. A Peña le queda una cita antes de irse de nuevo con Perú. A la vuelta, volverá a competir el puesto. Kunde ha dado un paso atrás para opositar a reemplazo de Montoro y no lo hace mal en ello. Puertas ha quedado escorado en la diestra y se obsesionó el otro día con la filigrana, no siempre productiva. Oltra tiene también la alternativa de los dos puntas, aquello que distanciaba las líneas al principio de temporada pero que ahora, con más ajustes, calza con suavidad. Nada que ver con aquellas probaturas del Heliodoro o Zorrilla. Ahora viaja un equipo más hecho al Sadar. La cosa ha cambiado mucho. Que ninguna voz tuerza a la manada del jaguar 'vinotinto'. Darwin Machís, el hijo pródigo al que desterraron y que regresó con una misión: devolver al Granada a donde lo sacaron las negligencias de otros.

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