Granada CF

Un entrenador con formación granadina

Un entrenador con formación granadina

Diego Martínez señala como «intensos» los siete años que vivió en Granada y en los que le dieron «la oportunidad de equivocarme»

Julio Piñero
JULIO PIÑERO

Diego Martínez (Vigo, 1980), el actual entrenador del Osasuna, no olvida los siete años que vivió en Granada. A la ciudad llegó hace dieciséis años para iniciar sus estudios en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y en esos momentos no podía imaginar que lograría cumplir su sueño de abrirse hueco en el fútbol profesional como técnico. Tras jugar en el Vandalia y en el Imperio tuvo que retirarse de forma prematura y se centró en su formación. «Me siento criado en Granada como técnico, porque allí di mis primeros pasos», comenta a IDEAL antes de afrontar el partido de este domingo ante el equipo rojiblanco.

Recuerda con gran agrado esa etapa, que le hizo estrechar grandes lazos también a nivel personal. «Empecé a entrenar en el Imperio, a los cadetes y a los juveniles, y después llevé al Arenas y al Motril. Fueron siete años intensos en Granada, en los que tuve la oportunidad de estudiar y de pasar por diversas vivencias. Es una ciudad que me encanta y a la que vuelvo de vez en cuando, porque mi mujer es granadina y tengo allí muchos amigos. Tuve la suerte de conocer a personas de clubes que confiaron en mí y me dieron la oportunidad de equivocarme en mis primeros pasos como entrenador. Pude crecer para vivir de mi pasión», indica para rememorar esa época.

En el Imperio se cruzó con Óscar Cano, en la actualidad director deportivo de la Cultural Leonesa, y también considera que aprendió mucho con José Alfonso Morcillo, en aquel momento responsable de la metodología en el club alboloteño, además de Luis Bonilla. En ese sentido, apunta que «coincidimos entrenadores jóvenes y preparadores físicos, lo que generó un clima increíble, al compartir información, dudas y experiencias. Fue un enriquecimiento continuo a todos los niveles. Morcillo nos dio la oportunidad de equivocarnos y fue una suerte haber compartido tanto con personas y profesionales como ellos».

Su vida cambió cuando «me llamó Monchi para ir al Sevilla y estar en una estructura profesional»

Coincidió también con Luis Fradua, que ahora está al frente del área de metodología en el Granada. «Lo conocí porque fue mi profesor en la Facultad y tengo muy buena relación con él. Recuerdo que en esa época retrasé un poco la optativa porque él se encontraba en ese momento trabajando con la cantera del Athletic. No me perdía ninguna clase suya los viernes a las nueve de la mañana, pese a que las noches de los jueves granadinos tienen fama entre los estudiantes. Yo tenía mucha ilusión por aprender y beber fútbol. También tuve como profesores a David Cárdenas, Juan Antón y Aurelio Ureña, que me enseñaron mucho. Ahora están conmigo en el cuerpo técnico Pepe Conde y Álvaro García, que salieron de esa facultad», manifiesta.

En esa etapa de estudiante le abrieron muchas puertas y Diego Martínez solo rememora estampas muy agradables. Estima que es «una ciudad muy acogedora y cómoda para vivir. En esa época era una esponja y aprendí bastante. Me gustaba mucho ir al Mirador de San Nicolás, pasear por el Albaicín y el centro de la ciudad, con frío pero con sol. Era algo que me encantaba».

Agradecido al Arenas

Al Arenas lo entrenó con solo 25 años. Tanto José Manuel Molina Maza como Augusto Delgado le dieron la oportunidad de llevar al equipo. «Confiaron mucho en mí en ese momento y siempre les estaré agradecido», apunta. Después vivió una etapa muy interesante de dos años en el Motril, que le puso en el escaparate para dar un buen salto en su carrera. Su vida cambió cuando «me llamó Monchi, porque le gustaba cómo jugaban mis equipos y la trayectoria que llevaba con esa edad».

Fue un paso decisivo el que tuvo que dar, aunque hubo gente que le indicó que eso supondría interrumpir su prometedora carrera como entrenador. «Me contrataron para estar en un área para entrenamiento de puesto específico para temas de estrategia. Algunos no entendieron mi marcha, pero ir al Sevilla era una oportunidad única para aprender de grandes profesionales y meterme en una estructura profesional. Pude estar allí ocho años en los que fui campeón de la Copa de Campeones como entrenador del equipo juvenil, viví un ascenso a Segunda, una permanencia después y fui técnico asistente en la Europa League. Todo eso me permitió desarrollarme como entrenador y siempre le estaré muy agradecido a Monchi».

En su cabeza lleva toda esta semana el partido frente al Granada de este domingo. Considera que la plantilla rojiblanca es «extraordinaria» y estima que cuenta además «con un gran entrenador como Oltra, al que admiro muchísimo». Piensa que en esta competición no se puede hablar de favoritos al ascenso, porque «hay muy buenas plantillas y habría que tener en cuenta a unos diez equipos, porque es una categoría muy complicada y larga. Creo que viviremos un partido de máximo nivel el domingo y será el espectador el que saldrá ganando».

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