Granada CF

«Estaría encantado de volver algún día a Granada»

Dimitrievski estira en un entrenamiento./Nástic de Tarragona
Dimitrievski estira en un entrenamiento. / Nástic de Tarragona

Dimitrievski, portero del Nástic de Tarragona | El portero macedonio, ex del Granada, recuerda con agrado su estancia en la ciudad, cuatro años en el filial, llegando a debutar en Primera con Caparrós

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

No es Stole Dimitrievski una persona a la que le guste escarbar en el pasado. Es un mecanismo de defensa ante aquellos momentos en los que su vida deportiva le resultó aciaga. Pero sí repara en lo vivido para algunas experiencias que le maravillaron. Que le llegaron a enamorar. Este macedonio de 23 años, nacido en la localidad de Kumanovo un día de Navidad, jamás olvidará el 23 de agosto de 2014.

El día en el que debutó en Primera división defendiendo la portería del Granada. Joaquín Caparrós, el entrenador entonces, le colocó de titular ante la baja de Roberto. Oier, llamado a ser su relevo, se quedó en el banquillo. 'Dimi', como todos le llaman, se enfundó el 35 en la espalda y los rojiblancos vencieron por 2-1 al Deportivo de La Coruña. Quizás pudo hacer algo más en el tanto de los gallegos, pero no fue ni mucho menos una actuación negativa. Sin embargo, el sueño de prosperar en la élite se frenó ahí, en seco. Volvió al filial, acabó ese curso y el siguiente y se marchó a Segunda división. Al Nàstic de Tarragona, próximo rival nazarí.

«La verdad es que aquello fue raro y conozco la historia verdadera. Tampoco voy a tratar de dar pena ni nada. Sé cómo fue, sin más. Creo que tendría que haber seguido jugando o, al menos, contando para el primer equipo. El míster, Joaquín Caparrós, me lo comentó así pero sé que las cosas funcionaban de otra manera en el club», asume, sin querer ahondar en el tema. «Así es el fútbol. A veces te encuentras con unas personas o con otras, y las cosas son diferentes. No pasa nada pero el fútbol es a veces injusto. Pienso que algún día me lo devolverá», espera. «No soy rencoroso, ni le doy vueltas a las cosas malas. Tiro hacia delante. Fue un tema del club y así es el esto», prolonga.

Se perdió el partido del sábado al estar con su selección, que empató 1-1 con Italia en tierras transalpinas, con él de titular. Antes de anoche actuó de titular ante Liechtenstein, tras lo cual ya tenía permiso para regresar con los tarraconenses. «Llegaré un poco justo y cansado por las horas de vuelo, pero no me perdería este partido por nada del mundo. Es muy especial para mí, aunque sea en nuestra casa. Espero jugarlo también en la segunda vuelta, en Los Cármenes», desea. Dimitrievski se enorgullece de su estancia en Granada. «Tengo muchos amigos allí. Fueron cuatro años maravillosos. Sólo tengo palabras de agradecimiento en la ciudad», regala.

Titular, por fin

Tras jugar sobre todo en la Copa del Rey la temporada pasada, donde tuvo alguna sonada actuación, este año ha empezado en el once titular de un Nàstic que ya ha cambiado de técnico. De Lluis Carreras a Antonio Rodríguez 'Rodri'. «Es una categoría muy complicada. El último le puede ganar al primero perfectamente. Es difícil. Hay que estar concentrado para conseguir los puntos. Empezamos un poco planos con el anterior entrenador y creo que poco a poco hemos mejorado en nuestro juego. Estamos muy unidos e intentaremos hacerle daño al Granada, que es un gran equipo», esgrime. Estuvo en el foco de la polémica hace unas fechas por la exageración en un lance con Borja Iglesias, que supuso la expulsión del delantero de Zaragoza. «A veces eso pasa con los delanteros y se pita penalti. Es la misma historia. Tampoco quiero estar mirando al pasado. No tiene muchas vueltas», corta.

La situación en Cataluña le preocupa, aunque prefiere ser diplomático. «No me meto en política pero sí me gustaría que todo se aclarara y que cada cual esté centrado en lo suyo. Nosotros, en el fútbol, y los demás en su vida. No estoy tan informado de todo lo que sucede como para pronunciarme con claridad», reconoce.

Como no le gusta echar tanto el ojo atrás, mejor observar el futuro, en el que no cierra ninguna puerta. Ni siquiera, la de retorno. «El fútbol da muchas vueltas. Estaría encantado de volver algún día a Granada y jugar allí. Hacer algo maravilloso para ese club. Esa afición se merece mucho más de lo que ha recibido en los últimos años, con tanto sufrimiento. Ha estado en Primera, pero puede aspirar a más. La afición, también», pronuncia, a pesar de que mañana, si su entrenador apuesta por él, querrá, como es lógico, que los puntos se queden en el Nou Stadi.

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