Futuro entrenador

Diego Martínez: Inquieto, seguro de sí mismo y versátil

Imagen de archivo de Diego Martínez en Los Cármenes, en un Motril-Granada Atlético. :/J. A. S.
Imagen de archivo de Diego Martínez en Los Cármenes, en un Motril-Granada Atlético. : / J. A. S.

El inminente técnico es descrito así por uno de sus mentores cuando empezaba, Óscar Cano

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

El vigués Diego Martínez llegó al Imperio de Albolote como un defensa lateral capaz de actuar por los dos perfiles cuando una lesión de rodilla le dejó sin jugar durante seis meses. Su entrenador era Óscar Cano, quien años después llegaría a dirigir al Granada, en la temporada 2007-2008 y el arranque de la 2008-2009. Ambos hacían un mismo camino en coche casi a diario. Él vivía en el Parque Nueva Granada y su pupilo tenía que ir justo enfrente, a INEF, para estudiar. En esas conversaciones ya detectó un rasgo de Martínez, su «inquietud». Cano quiso animarle para que sobrellevara su convalecencia y le invitó a ejercitar a uno de los cadetes del club alboloteño. «Su intención no era entrenar», recuerda ahora Cano. «Le tuvimos que animar y ya no hubo quien le parara», resalta.

Cano da sus bendiciones a Diego Martínez, que está llamado a convertirse en el nuevo entrenador del Granada en cuanto se resuelvan algunos flecos pendientes. Le analiza así: «Me sorprendía su conocimiento del juego para ser un futbolista. Contaba con una seguridad bárbara. Pronto tuvo claro que quería ser entrenador y estaba convencido de que le iban a ir bien las cosas».

El granadino se lo llevó de segundo al Arenas de Armilla, en Tercera. Tras un curso ahí, decidió incorporarse al Baza y recomendó que Martínez le sustituyera en el conjunto armillero, con sólo 25 años. Fue su primera prueba de fuego como primer espada. Después llegaría el Motril, con el que disputó el 'play off' y su desembarco en el Sevilla, en el que progresó en distintos niveles hasta comandar a su filial.

«Allí le quieren mucho. Hizo un trabajo excepcional. Fue campeón con los juveniles, contando con una gran generación de futbolistas. Luego en el 'B' hizo un milagro, porque nadie esperaba que ascendiera a Segunda y mucho menos que se mantuviera con solvencia», repasa Cano.

Como preparador es bastante versátil, quizás porque ha bebido de distintas fuentes, sabiéndose adaptar a las circunstancias de cada club en el que ha estado. «Sus equipos destacan por la solidez defensiva, por el orden y la protección de los espacios. Se suelen mover bien en bloque y prima lo colectivo sobre lo individual», abunda Cano, para entrar en alguna especificación. «En el Sevilla Atlético tenía unos futbolistas de enorme calidad, como Ivi, Carlos Fernández, Marc Gual o Borja Lasso (quien le ha acompañado en Osasuna durante la segunda vuelta). Gente de ataque que le permitía un tipo de fútbol. Pero en Osasuna se ha adaptado a otro registro, algo más vertical, cargando el área de jugadores que llegan desde atrás, haciendo un fútbol desde fuera hacia dentro. Era un estilo invasivo, con el que pisaban rápido la zona del contrario», desgrana.

Equipos solidarios

Pese a que el conjunto navarro no cumplió su objetivo de meterse en la fase de ascenso y opositar a subir a Primera, Osasuna tuvo momentos de estar arriba. «Consigue que la gente trabaje, incluso algunos jugadores de corte anárquico. Imprime que sean solidarios», profundiza uno de sus mentores.

En el trato personal le describe como alguien «excepcional». Opina que tiene un carácter «serio» y que es de los que «no te fallan. Puede caer bien o mal, dependerá de cada cual, pero él es así, no tiene otra cara», apunta.

Si ningún proceso se dilata, mañana puede llegar la noticia de la vuelta de este gallego a una provincia en la que vivió durante siete de sus 37 años. Estos flecos están relacionados con la rescisión efectiva de su contrato y el de sus ayudantes con Osasuna. También, la necesaria salida de Manolo Salvador, que permita anunciar este fichaje sin ningún impedimento.

Martínez se enfrentará a los prejuicios de la edad, del fracaso en Osasuna, de tener todavía una corta experiencia en el fútbol profesional, de la presión que acarrea un Granada que lleva dos patinazos seguidos. A su favor, conocer bien el equipo en el que trabajará, aunque nunca haya militado en el mismo, y el hambre que tiene de mejorar sus registros. Su determinación será clave.

La importancia de la gestión de la derrota en Segunda división

Óscar Cano acaba de terminar su vinculación como director deportivo de la Cultural Leonesa, que descendió a Segunda B. Aunque tenía más años de contrato con la empresa Aspire, que gestiona a los leoneses, ha optado por cambiar de aires y esperar que le surja una oportunidad de volver a ejercer de entrenador, mientras ofrece conferencias por ciudades de Europa. «La mayor dificultad de la Segunda está en la capacidad de gestión de la derrota por el cuerpo técnico. Hasta el que asciende puede estar nueve jornadas sin ganar. Lo más importante es evitar entrar en un bucle, no perder la calma, que las expectativas que hay alrededor del club no te entierren. Aislar a los jugadores», detalla.

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