Los jugadores del Granada uno a uno

El destructor que la masía no quería dejar marchar

El destructor que la masía no quería dejar marchar

El centrocampista Raúl Baena es un centrocampista nacido para destruir el juego. Fuerte, duro y contundente, el pivote es capaz de recuperar balones bregando con cualquier rival o interceptando pases antes de que lleguen a su destino

NACHO SANTANA

El fútbol de Segunda es duro, físico y difícil de dominar. Rara vez un partido está completamente controlado por un equipo, igual que es poco común que el esférico pase mucho tiempo en el centro del campo en lugar de dirigirse de la forma más directa posible a cualquiera de las dos áreas.

Con estas características, sumando la velocidad con la que se suceden los ataques de los equipos, aparece una figura tan oscura como necesaria: el destructor de juego. Un destructor -o 'stopper'- recupera e inicia el ataque, corta y suelta, no es protagonista y tampoco quiere serlo.

Así es Raúl Baena, un jugador que ha sacrificado brillar ante los focos para poder hacer que el resto del equipo luzca. El de Torrox, capitán del equipo, representa el espíritu de lucha que debe tener el Granada si quiere pelear por el ascenso en una categoría tan dura, pues es incansable y sabe multiplicarse para tapar tanto sus carencias como las de sus compañeros.

El mediocentro se defiende bien en el juego aéreo y las intercepciones, aunque su especialidad es el robo de balón. Su fuerza le permite estar en posición de ventaja a la hora de batirse con algún rival, y su excelente uso del cuerpo hace que esta tarea resulte mucho más fácil de lo que debería ser en ocasiones. Además, goza de la experiencia necesaria para saber enfrentarse a casi todas las situaciones que ofrece el juego y mide su desempeño en función de cada una de ellas.

Como contrapunto, pese a su facilidad para recuperar el balón, Baena carece de ese perfil creador que a veces necesita el equipo para hilvanar jugadas, aunque intenta compensarlo prodigándose en ataque para sorprender a los rivales y generar superioridad numérica en la fase ofensiva del juego.

Riesgos

La figura del 'stopper' conlleva asumir riesgos, especialmente en lo referente a las amonestaciones. Un mediocentro de este corte suele cargarse con tarjetas, y Baena no es una excepción. Ya en la segunda jornada vio una amarilla que le obligó a condicionarse durante el resto del encuentro, pero una desafortunada entrada en la que tocó el balón le hizo ver la segunda cartulina y salir expulsado. La agresividad del jugador le obliga a correr riesgos, por lo que es necesario sustituirle en ocasiones o arriesgarse a finalizar el encuentro con un jugador menos, como ya pasara en su día en el empate ante el Zaragoza. En aquel enfrentamiento, el Granada se vio asediado al jugar con uno menos y no pudo resistir los embites del conjunto maño, que terminó el encuentro volcado sobre la portería de Javi Varas.

Fotos

Vídeos