El día 1 después del segundo fracaso

LA PLAZOLETA

Aclarar cómo se toman las decisiones, designar al entrenador, reconfigurar el consejo de administración con la salida de Cuerva y montar una plantilla nueva con algunas salidas de gente con contrato entran en los asuntos a dirimir desde este lunes

El día 1 después del segundo fracaso
RAFAEL LAMELAS

El día I después de la certificación del segundo fracaso consecutivo, los que mandan en el Granada tendrán que emprender decisiones. Lo primero será aclarar su jerarquía. Se esperan reuniones entre Antonio Cordón y Manolo Salvador que servirán para esclarecer si todo marcha con normalidad tras la reflexión interna o si afrontan algún tipo de ajuste. El grupo Hope marca el paso pero hasta ahora todo se ha consensuado con cada director deportivo local. Está desestimado que el propio Cordón asuma cualquier mando directo en tierra, así que sólo queda por resolverse si la cúpula conserva la confianza en el ejecutivo valenciano o si se decanta por un cambio.

De todo ello llegará el nuevo entrenador. Sin descartar que haya algún tapado, el técnico que sobresale es Francisco. Quien ha estado al corriente de este contacto da por hecha su contratación, pero todavía no se ha plasmado en ningún documento al respecto ni se ha afrontado la desvinculación legal del Lugo. Alberto Benito, miembro de Hope, ya fue su 'jefe' en el Almería. Un hecho clave.

John Jiang tendrá que convocar el consejo de administración en breve, pues ya es consciente de que Ignacio Cuerva no quiere continuar en el cargo, tras presentar su dimisión. El mandatario chino ha de evaluar a quién incorpora en su lugar. Si encuentra a otra figura granadina que genere consenso o se decanta por alguien ajeno. Jiang se está quedando sin referentes con cercanía. Quizás sólo le queda quien hasta ahora ha ejercido de delegado, Manolo Lucena. Tal vez ejerza nuevas atribuciones. Hay cierta corriente interna que tiende a la nostalgia, que aboca por rescatar o dar protagonismo a figuras con cierto valor en el pasado. Puede que no se dirija tanto al rescate de futbolistas en activo que fueron reconocidos, como Siqueira o Benítez, sino a potenciar el valor de quien pasó por la casa. Evolucionarían en sus atribuciones un par de exjugadores que ya son entrenadores en las categorías inferiores, como Rubén Torrecilla o Diego Mainz, sin menoscabo de que se sume algún otro. Apunten a Roberto Fernández, el mítico 'gato rosa', que cuelga los guantes este verano y ya tiene el título de entrenador de porteros.

En estos días posteriores a la reflexión de este nuevo hundimiento es fundamental la planificación de la plantilla. Sumando algún canterano que tendrá la oportunidad de ganarse su plaza durante la pretemporada, se alcanzan los 17 integrantes en el grupo, sacando de la ecuación a cedidos como Rubén Pérez, Krhin y Fran Rico -Carcela ya ha sido vendido-. Pero tener vínculo no garantiza seguir. Hay más de uno al que se invitará a marcharse. Ocurrirá a buen seguro con Menosse, cuyo valedor era Oltra, y podría pasar con alguno de los capitanes, cuyo salario es algo elevado para el papel que se le augura.

Un año más tiene Saunier, que ya el año pasado trató de irse. De hecho, varió de representante al final del verano pues este fue incapaz de encontrarle una alternativa. También ha ampliado su estancia Adrián Ramos, según ratificó su agente a Granada Digital, en la línea de lo argumentado por Cordón en su entrevista a IDEAL. Helmut Wenin ya se expresó así el pasado agosto. Sin embargo, el colombiano estuvo a punto de salir después. La diferencia es que en el Granada sí estaban seguros de que no le dejarían ir entonces y que ahora no son tan rotundos. Por tanto, habrá que esperar para dar por cerrado este y otros culebrones. En junio no habrá competición, pero nadie se va a aburrir.

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