Entrevista

«Después de dos años me voy sin tener clara la idea del proyecto para el club»

Ignacio Cuerva, en el despacho de la empresa que dirige, con sede en Churriana de la Vega./RAMÓN L. PÉREZ
Ignacio Cuerva, en el despacho de la empresa que dirige, con sede en Churriana de la Vega. / RAMÓN L. PÉREZ
Ignacio Cuerva Consejero saliente del Granada CF

«Me costaba entender el gobierno por parte de la propiedad», justifica el granadino, que insiste en que «no se puede depender sólo de que la pelotita entre»

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Hace ya unos meses, Ignacio Cuerva presentó su dimisión como consejero del Granada a John Jiang. En un primer momento, el presidente no se la quiso aceptar, pero la decisión del granadino acabó siendo irrevocable. Cuerva intentó hacer el menor ruido posible para no afectar al equipo, envuelto ya en una crisis de resultados, pero al final fue inevitable que se conociera su parecer, que ya asume. Su desencanto se palpa y las dudas acerca del proyecto se perciben, aunque espera que el empresario chino sea capaz de aprender de los fallos cometidos en el futuro.

–¿Por qué se marcha?

–La situación como consejero ha evolucionado hasta un punto en el que no estaba cómodo con mi papel, con la responsabilidades que este puesto implica. El consejo no funcionaba de la manera que consideraba más conveniente. Me costaba entender la manera en la que se gobierna por parte de la propiedad. Con esta diferencia de criterio, lo mejor es apartarse y dejar que se siga como convenga. Prefiero que llegue otra persona más alineada con estos planteamientos.

–¿En qué han discrepado?

–Con independencia de decisiones puntuales, hay un aspecto que no ha funcionado: el del acceso a cierta información y el proceso de decisiones a la de hora de que el consejo apruebe cosas. Ni la información fluía como debía ni se trataban los temas con la debida antelación e intervención del consejo. Todo se asumía como un trámite para su aprobación. Hay ciertas cuestiones que tenían que ser estudiadas con tiempo.

–¿Le parece opaca la gestión?

–No ha sido todo lo clara que debería haber sido. En la primera temporada de esta propiedad ayudé desde un plano institucional y de representación. El curso concluyó mal, con todo aquello de Pere Guardiola y Media Base Sports. Se me pidió que diera un paso adelante, que formara parte del consejo. Entendí eso como un voto de confianza y deseo de implicarme en la gestión. Por eso acepté. Pero luego he notado que no formaba parte de la manera esperada. Las cosas no eran lo claras que a mí me gustaría.

«Ni la información fluía como debía ni se trataban los temas con la debida intervención del consejo» Opacidad

–¿Ve un Granada solvente?

–Creo que el Granada tiene que ser un proyecto sólido. Lo que pasa es que después de dos años me voy sin tener clara la idea del proyecto para el club. Una nítida, de por dónde pasa. Qué perfil se quiere, con qué tipo de estructura técnica se quiere contar, cómo se va a formar el entramado de gestión, en lo administrativo, social y deportivo, con un organigrama claro y propio del Granada. Qué tipo de equipo se quiere hacer y cómo se relaciona con la propia estructura... Todas estas líneas clave del Granada no las tengo definidas a día de hoy. Este es el mal que veo en lo que he vivido. Las decisiones y la influencia no están en el órgano que corresponde, que es el que asume las responsabilidades. Si tú separas estas decisiones de quien asume las consecuencias, ahí se produce el choque. Como club, se traduce en que no sepa bien las líneas básicas. No digo que no existan, pero yo no las veo.

–¿Y esta responsabilidad está desplazada al grupo Hope?

–No lo sé porque, entre otras cosas, de la existencia de Hope me enteré por la prensa. Si es ahí donde residen las decisiones o la influencia para que se produzcan, efectivamente Hope no está asumiendo ningún tipo de responsabilidad respecto a las consecuencias. El funcionamiento es difícil si esto se separa.

«Las decisiones e influencia no están en el órgano que corresponde, que es el que asume las consecuencias» Controversia

–¿Cómo es su relación con Jiang?

–En lo personal, buena. Siempre que hemos estado juntos ha sido todo amigable y entrañable. El pasado domingo me reuní con él. Todo esto que estoy contando se lo hice constar. Le he ido diciendo las cosas que creía convenientes en cada momento. Lo que realmente veía bueno o malo para el club, coincidiera o no con las opiniones de su círculo de asesores o que él pudiera tener. Como conocedor del entorno y de la historia del club, le he ofrecido mi parecer. Si lo ha considerado o no, es potestad de cada uno.

–¿Cree que, como dice, ha aprendido la lección tras dos fracasos?

–No lo sé, me imagino que sí. Tuvo la oportunidad de decir públicamente que de los errores se aprende. Ha sido un proyecto que ha virado demasiado de un rumbo a otro y esto se entiende mal. Lo que no sé es en qué se traduce este aprendizaje y cómo va a desarrollarlo. Este planteamiento lo desconozco.

«No sé si la responsabilidad estaba desplazada a este grupo; me enteré de su existencia por la prensa» Hope

–Entiendo que no formará parte de esa comisión consultiva que se va a crear en la próxima junta extraordinaria de accionistas?

–No, no.

–¿Qué tal ha sido su relación con el director general, Antonio Fernández Monterrubio?

–Es muy buena, hemos cogido confianza y hablamos de frente, estemos o no de acuerdo. Lo hacemos sin necesidad de tensiones. Hemos tenido varias etapas. Al principio nos costó acoplarnos, porque yo tenía una idea sobre mis atribuciones, lo que había hablado con el presidente. Él, con lo que le comentaron, traía otro concepto de organización. No fue fácil ni un buen comienzo, pero con el tiempo nos hemos demostrado esa confianza, aun con discrepancias.

«Le he ido diciendo las cosas que creía oportunas, coincidiera o no con las opiniones de sus asesores» Relación con el presidente Jiang

–¿Y con David Belenguer?

–Es la persona que suele actuar en nombre del presidente. Apenas hemos tenido relación, aunque ha sido buena. Las veces en las que nos hemos visto charlamos de todos los temas de actualidad, pero en verdad tampoco sé su función en el organigrama del grupo Hope.

–También va a salir Manolo Salvador de la dirección deportiva, con el que usted ha mantenido una relación cordial.

–A mí me entristece. Con Manolo (Salvador) tuve contacto desde el principio, así me lo solicitó el club en el momento de su llegada. Tony (Adams) y Kangning (Wang, el vicepresidente) me pidieron que participara en el proceso de selección. Conecté bien con él. Creo que ha hecho una labor importante. La confusión entre quién asume las responsabilidades también se ha trasladado a lo deportivo. Sobre la estructura de Manolo Salvador aparece otra que tampoco a él se la habían comentado. No fue fácil. Si había intención de decidir que él no daba el perfil o existía cualquier desavenencia, no me atrevo a comentarlo, porque es un terreno puramente deportivo. Me hubiera gustado que se aclarara, para alguien con su experiencia, cómo era la organización.

–¿Entiende que el aficionado esté preocupado?

–Son dos años consecutivos difíciles. Yo no diría preocupado, pero lo que sí creo que hay que tener interiorizado en Granada es que el club no puede estar dependiendo sólo de que la pelotita entre. Cuando se tiene el perfil que se le quiere dar al proyecto, y hay ejemplos de ello en Primera y en Segunda, a medio plazo los éxitos llegan. Cuando la base está, las personas pueden ir o venir. Y si no estamos cualificadas, pues no pasa nada, se buscan a las más idóneas. Pero cuando la idea está, los resultados llegan. No puede ocurrir que dependamos agónicamente de que la pelota entre. Todos queremos ganar, estar en Primera y ojalá que jugar en Europa algún día, pero los atajos no son posibles. Hay que ir despacio.

«Todos queremos ganar, estar en Primera y ojalá que jugar en Europa, pero los atajos no son posibles» Reflexión

–¿Cree que le tocará volver algún día al Granada, a apagar algún fuego?

–(Risas) No lo sé, la vida da muchas vueltas. Por ahora va a ser complicado. Ha sido una etapa... No sé cómo calificarla. Ahora mismo no tengo muchas ganas de más.

–¿Por qué esta ciudad no tiene capacidad para comprar el club o, al menos, tener un porcentaje representativo del accionariado?

–Me imagino que no hay capital suficiente. El club se vendió. En su momento se reestructuró de club deportivo en sociedad anónima deportiva y el capital nunca ha aparecido. Seguramente hay empresas grandes y aunque no tengamos un tejido de los más potentes de España, sí habría recursos para tener un equipo con dinero granadino. Pero como el que pudiera haber no está interesado, pues sencillamente hoy día el fútbol es esto. Si Granada no está decidida a invertir, lo hace otra persona de fuera.

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