Antonio Cordón

«Descarto que me vaya al Sevilla. Mi responsabilidad es ayudar al Granada a construir una base»

Antonio Cordón, coordinador deportivo del grupo Hope, en un hotel de la capital granadina. /Alfredo Aguilar
Antonio Cordón, coordinador deportivo del grupo Hope, en un hotel de la capital granadina. / Alfredo Aguilar
Máximo responsable deportivo de Hope, grupo gestor del Granada

Reconoce los errores cometidos en el proyecto en el que desembarcó con el curso en marcha

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Antonio Cordón es el ejecutivo deportivo más importante del grupo Hope, la empresa que creó John Jiang para la gestión de sus equipos de fútbol, a la que llegó a principios del pasado octubre, con la temporada ya empezada. Entre ellos le toca coordinar al Granada, el club de la provincia en el que ha establecido su residencia este madrileño amante de la tranquilidad. Quizás por ello vive en Pinos Genil, alejado del ruido. Responsable de la planificación de fichajes durante años en el Villarreal –al que estuvo vinculado durante 17 años– y luego en el Mónaco, ha sido tentado por el Sevilla para su dirección deportiva recientemente, pero ha preferido quedarse en el proyecto del mandatario chino. Ya trabaja en establecer las bases de un Granada mejor desde el principio, asumiendo el fracaso de este curso y analizando los errores cometidos.

–¿Le gusta estar en la sombra?

–No, el trabajo se realiza de una forma natural siempre. Cuando hay necesidad de movimiento, lo hay. Sí soy una persona templada.

–¿Qué hay de cierto en su posible fichaje por el Sevilla?

–Cuando salí del Mónaco y firmé por el grupo de John (Jiang) lo hice por unos años y nada me induce a cambiarlo. A día de hoy hay muchos clubes que empiezan a moverse en busca de directores deportivos y preguntan. Sabemos cómo es Andalucía, que de un cohete aparecen unos fuegos artificiales.

–¿Pero entonces descarta su marcha?

–Sí, está totalmente descartado que me vaya al Sevilla.

–¿Entiende el cabreo de los aficionados del Granada con lo que le ha ocurrido a su equipo?

–Entiendo que se habla de unas exigencias importantes cuando comienza la temporada. Todo el mundo estaba mentalizado de que el equipo tenía que subir sí o sí y esto es muy difícil. Si se miran las estadísticas sobre los equipos que descienden, al año siguiente son pocos los que regresan. Es una categoría muy complicada a la que hay que adaptarse. Creo que hemos sido víctimas del mensaje que se dio en un principio y realmente teníamos que haber tenido más calma. La gente lo habría entendido. Al final hay equipos que suben, como el Leganés, el Girona y quizás ahora el Rayo, que se pegan unos años intentándolo, tocándolo, hasta que lo consiguen. O tienes una estructura debajo muy bien hecha, con un equipo trabajado el año anterior y contando con una base, o no sale. Aquí, con 23 jugadores nuevos no había ni grupo. Quien pudiera pensar que este año se subía seguro, por más bien que se pensara que se había fichado, se equivocaba. Es que faltaba lo mínimo, una columna vertebral.

–¿El club se equivoca entonces lanzando ese mensaje optimista?

–Creo que sí. Es difícil hablar, porque yo no estaba aún, pero creo que hacer ver a la gente que íbamos a subir rápidamente es algo que no se puede asegurar. No hay que hacerlo así. Tienes que lanzar un mensaje de trabajo, de estabilidad. Ponerse a funcionar y ver dónde acabamos. Es lo que vamos a hacer el año que viene. Así es como se va mejor en el fútbol y en la vida.

–¿Cuáles son sus atribuciones dentro del grupo Hope?

–El grupo Hope se crea en torno a una serie de clubes cuya propiedad está principalmente en manos del empresario chino John Jiang. Se establece para tener una línea común de trabajo. Hay un control deportivo sobre cada equipo, trabajando con los empleados de cada uno de ellos. El grupo puede servir de apoyo y ayuda para potenciar lo que se desarrolla. Esta es la idea: mejorar desde lo global para que el rendimiento en cada uno aumente en todas las facetas.

–¿Cuáles son sus funciones en relación al Granada?

–Mi responsabilidad es ayudar al Granada a construir una base que dé resultados. Ayudar en diferentes apartados deportivos. Soy un gestor que está por encima de los clubes y que les apoya para que se sientan fortalecidos por algo que es potente y que tiene más medios puestos a disposición de ellos.

–¿Cómo funciona Hope?

–Hope no sólo se dedica a pensar en futbolistas. Más allá de las personas, que son de valía y con una reputación reconocida, tenemos a trabajadores que analizan partidos, que chequean a nuestros equipos, con 'scouting' (vigilancia de jugadores) por todo el mundo para descubrir talentos, sabiendo lo que ocurre en la inmensa mayoría de los países en los que se juega al fútbol. Tenemos gente de metodología, para trabajar con las canteras. La idea es tener un modelo en los equipos con unas líneas comunes, aunque cada club tenga una cultura y características diferentes. John (Jiang) quiere trasladar que tengamos una misma raíz.

–¿Qué decisiones del Granada llevan su firma?

–Cuando llegué a Hope, que prácticamente fue en octubre, dejé claro que a mí me gusta trabajar en grupo. Aquí no hay que entrar en personalismos, la responsabilidad no es de uno solo. Al final somos un grupo que se une a quienes ya están en los clubes y tomamos las decisiones de común acuerdo, tratando de que sean efectivas. Nos gusta colaborar y llegar a un entendimiento. Cuantas más opiniones tienes, menos te confundes. No se trata de imponer a un jugador, entrenador o ejecutivo en concreto, sino de hacerlo consensuado.

–¿Fue también un error destituir a José Luis Oltra como entrenador?

–En el fútbol nunca sabes lo que puede pasar. Las decisiones hay que tomarlas y asumirlas. Al final hay que hablar no de un contexto específico sino de uno general. La realidad es que la temporada ha sido mala, por la exigencia establecida, por el mensaje trasladado. Ha sido desilusionante, pero también hay que pensar que hay equipos que descendieron, como le pasó al Rayo, y estuvieron a punto de bajar a Segunda B. También estaba con la idea de volver a Primera de golpe. Vamos a ser positivos: hemos conseguido mantenernos y tenemos un grupo de jugadores que van a ser la base para la temporada que viene, que no dejan el vestuario vacío. No me gusta hablar de lo anterior; cada uno que saque las conclusiones que tenga que sacar, como haremos nosotros de forma interna con los errores cometidos. Quiero mirar adelante.

–¿Se ha mimado a la plantilla?

–Todo viene en consonancia. Tú cuando marcas un objetivo y ves que no lo vas cumpliendo, involucionas. Cuando la mente no consigue superar esas metas que te impones y que cada vez están más lejos, en vez de ir para arriba te empequeñeces. Nuestra plantilla lo ha intentado, sinceramente, o lo está intentando. Sé que hay gente que les achaca falta de actitud, que no corren... Creo que no. El problema es que las piernas no van porque la mente no va.

–A usted le gusta bajar al césped a ver los entrenos y suele viajar con el equipo. Esta imagen contrasta con la del director deportivo, Manolo Salvador, que es más reacio.

–Cada persona es como es. A un niño le puedes decir cómo se tiene que comportar, lo vas educando como tiene que ser. Cuando una persona ya es un profesional, tú ya asumes cómo es y cómo actúa. Yo me comporto como creo que tengo que hacerlo porque así lo siento. Me gusta estar ahí, ser cercano, y cuando estoy en Granada bajo al vestuario, estoy con los 'fisios' o contemplo los entrenos a pie de campo cuando puedo. Esto no significa que los demás tengan que hacerlo. Cada uno es como es.

–¿Va a seguir Manolo Salvador en el cargo?

–Él tiene contrato con el club para la temporada que viene.

–¿Pero va a ser su hombre aquí?

–Me insiste mucho con él. Tiene contrato, no puedo decir más.

–Pero esto no ha sido una cortapisa en el Granada de Jiang. También lo tenía Javier Torralbo 'Piru'.

–Sinceramente, yo ahora estoy más preocupado de la programación de los futbolistas, de altas y bajas. Las personas que a día de hoy tienen contrato para mí lo tienen, no hay más. Estamos trabajando juntos, igual que con el resto. No hay ningún problema. Somos un grupo y procuro integrar a todos.

–¿Y no se ha planteado asumir directamente las riendas?

–Tenemos tres equipos (Chongqing Lifan, Parma y Granada) y añadimos un cuarto (Tondela; que presidirá David Belenguer). La idea es trabajar desde las oficinas del grupo en Madrid en sinergia. Estar en uno sólo es imposible. El Granada está con ventaja con respecto a los demás porque vivo en Pinos Genil (risas). Cuando voy a ver a los demás tengo que ir con la maleta. En este caso, el Granada es privilegiado.

«Creo que hemos sido víctimas del mensaje que se dio en un principio. La categoría es muy difícil» Presión por obligarse a ascender

«O tienes una estructura debajo muy bien hecha, con un equipo trabajado el año anterior, o no sale» La base de un equipo

«Manolo Salvador tiene contrato. No puedo decir más. Estamos trabajando juntos, como con el resto» Futuro del director deportivo

–¿Se van a producir intercambios de jugadores entre los equipos del grupo?

–Las culturas de cada uno de los países son muy diferentes y el nivel futbolístico de cada competición también. Es complicado que se pueda producir, pero no es descartable. En fútbol es todo variable y ya veremos qué ocurre.

–Adrián Ramos ha sido uno de los 'beneficios' de esta 'hermandad' de clubes en la que está el Granada, pero su rendimiento no ha estado a la altura.

–El caso de Adrián Ramos es diferente; ocurrió cuando yo no estaba sobre los clubes todavía.

–¿Va a seguir Ramos en Granada?

–Si todo va a normal, va a continuar en el club. Depende de las ofertas que puedan llegar o no, si compensa, la propia mentalidad del jugador, si nosotros queremos tenerlo, pues pensamos que es un jugador importante. Pero nunca se sabe.

–¿Está descartado que Iniesta se vaya al Chongqing Lifan?

–No lo sé. No estoy al tanto de esa operación. Si contesto algo quizás me confunda. Prefiero no hacerlo.

–En la única entrevista que usted concede al firmar con John Jiang, subrayó la importancia de los detalles. Que Fernando Roig, el presidente del Villarreal, estaba desde por la mañana viendo partidos de niños. ¿Cree que falta un liderazgo así en el Granada?

–Procuramos que todos los profesionales que trabajan en el club controlen los pequeños detalles. No creo que exista la necesidad de que el presidente esté todos los días en Granada o que venga más. Él tiene muchísimas cosas y para eso contrata a los profesionales que estamos en el grupo y en los clubes para la gestión. La idea es mentalizar a todos de que estos pequeños detalles nos ayudan a ser muy grandes. A veces pasan inadvertidos. Es una cuestión de cultura, la que a mí me gustaría instalar también en la afición, en la prensa, en lo que se traslada por redes sociales.

–¿Falta esa voz autorizada que dé explicaciones de cara al exterior?

–No estoy dentro de la afición para ver qué es lo que demanda. No sé si hace falta esto o no, no percibo si tenemos un problema de comunicación. Nuestra idea es informar poco a poco de cuál es el proyecto, qué se busca con Granada y con los diferentes proyectos. Al final es generar una unión entre todo lo que nos rodea. Esto nos llevará al éxito.

–¿Usted ve al presidente ilusionado? No sé si es consciente de que en el ambiente ha habido hasta conjeturas sobre una posible venta del club.

–John (Jiang) está muy ilusionado en crear una estructura de gestión de éxito. Esto no se consigue ni en unos meses ni en un año. Es un trabajo a largo plazo. Cuando los clubes crecen y se asientan, necesitan una estructura. Si no, se convierten en clubes 'ascensor', que suben y bajan. Quienes están preparados sí se mantienen. El presidente no me tiene que convencer a mí. Esto es un gran proyecto y Antonio Cordón sólo es una piececita más, quizás la menos importante. Están involucradas muchas personas.

–¿Ve que exista la arquitectura que percibió, por ejemplo, en el Villarreal cuando empezó a crecer?

–En Villarreal no habían ni campos de fútbol al principio y tuvimos que ir convenciendo con planos a la gente de lo que iba a ser. Era un pueblo pero conseguimos transmitir qué era aquello que se estaba formando: un equipo que trabaja la cantera, que sabe que su mayor ilusión es permanecer en la categoría. A partir de ahí, si se llegaba a entrar en Europa League, súper contentos, y si se llegaba a Liga de Campeones, más contentos aún. El año que se bajó, la gente se volcó otra vez, porque percibía que el proyecto seguía sólido y estable. Se consiguió ascender porque había una base bien diseñada, con una filosofía. Existía esa comunión que mencionaba antes. Hay que conseguirlo en Granada entre todos.

–¿Se puede replicar este modelo?

–Se puede, pero esto lleva muchos años. Vamos por este camino y costará. La gente tiene que entenderlo y ser paciente.

–¿Tiene idea de qué tope salarial tendrá el club el próximo año?

–No soy mucho de números, nunca me gustaron. A mí me atrae intentar hacer equipos competitivos y tener gente alrededor que trabaje con ilusión y que sean buenos profesionales. Nos adaptaremos a lo que tengamos y trataremos de tener el equipo más profesional posible para asentarnos en la categoría y hacerlo mejor que este año.

–¿Qué papel juega David Belenguer, socio de John Jiang?

–Uno muy importante. Es una persona inteligente, que viene del mundo del fútbol, que sabe lo que hay. Alguien con quien congenio bien porque es tranquilo, no es forofo. Tiene una visión de las cosas por encima de la media. Lo ve todo con mirada en el horizonte. Tiene un perfil ideal para John (Jiang). Se ha rodeado de una persona que mira al futuro con tranquilidad. No se puede caminar deprisa, porque te caes, pero sí hay que colocar bien la pisada. Es la persona ideal para ello.

«Quiero hacer un equipo competitivo, con carácter»

Hope gestiona cuatro equipos: los tres que domina John Jiang (Granada, Chongqing Lifan y Parma) y el Tondela portugués, que pasará a presidir su socio David Belenguer. Los lusos se han salvado en Primera y los italianos están a punto de disputar la promoción de ascenso a serie A. ¿Qué ha salido bien allí que aquí no?

«Esto es un deporte y las cosas no suceden siempre como las programas. Tampoco creo que haya que dramatizar con el Granada. Al final se está creando una estructura nueva. Hemos puesto unos cimientos y esto permite que tengamos media plantilla ya. Estoy ilusionado con vistas al año que viene en que tengamos un equipo competitivo, con carácter, adaptado a la Segunda. El primer reto es no pasar apuros y luego luchar cada partido para saber dónde estamos. Todo va en tener una buena organización y un buen ambiente. El Granada ha dejado de ser una torre de babel», argumenta.

Da aliento a la cabreada afición: «Tengo que felicitarla porque no se ha rendido nunca. Valoro a aquellos que estuvieron en Almería; se me pone la carne de gallina de ver que el equipo jugó mal y que ellos seguían apoyando. El esfuerzo y el trabajo lo vamos a tener para demostrarles que nos dejamos la piel. Esto es innegociable. Es fundamental una sintonía con la ciudad».

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