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La resaca

El Granada ha perdido caudal desde que los contrarios toman medidas especiales ante Machís

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RAFAEL LAMELASGranada

1. Yelko Pino, centrocampista de la Cultural Leonesa, había jugado apenas cuatro partidos anteriores al del domingo. Ocho minutos frente al Lorca, en la primera jornada, y sólo uno ante el Albacete. Pasajes residuales que se completaban con su titularidad en la Copa del Rey, en dos citas que siempre son propicias para los habituales suplentes. Pero Rubén de la Barrera, su entrenador, le eligió, para sorpresa del entorno del equipo, en su 'once' contra el Granada con una misión capital: generar ayudas al lateral Iza en el flanco derecho para restringir el espacio por el que actúa Machís. Que no corriera tan suelto. Le cercaron razonablemente bien, aunque el venezolano diera el centro del empate.

2. El técnico leonés abogó así por un plan determinado contra el extremo rojiblanco, al igual que hizo Diego Martínez, el preparador del Osasuna, que alineó a Sebastián Coris por delante de Lillo en la diestra, minimizando hasta el tramo final del encuentro, cuando los navarros asumieron riesgos, las posibilidades del de Tucupita. Desde su 'hat trick' ante el Lorca, en noviembre ha disputado dos encuentros de tres de los nazaríes (el del Sevilla Atlético se lo perdió por estar con su selección) y en ambos se ha encontrado celadas especiales que acotan el alcance ofensivo colectivo.

3. Este va a ser el pan nuestro de cada día mientras en el Granada no asomen mejores opciones en ataque. Aunque Joselu está sumido en una buena rutina goleadora, no es un delantero que procese las jugadas, sino que vive pendiente del remate, de la generación de llegadas que propician sus compañeros para enchufar el balón a la red. La responsabilidad baja hasta Pedro, que tenía un idilio con los disparos a meta frenado desde la victoria en Soria. Tampoco a balón parado se originó demasiado peligro esta vez, ni desde la esquina ni con faltas laterales.

4. Espinosa aporta poco en la definición y esto es un lastre para el mediapunta. Con el Granada lleva una diana, la que le hizo al Lugo en su vuelta a césped tras dos encuentros en barbecho. 912 días después de fraguar la anterior. Si esta sequía se compensara con pases decisivos, podría funcionar, pero últimamente el talaverano anda con las luces cortas, presto para tocar bien donde las aguas son mansas pero ahogado en la zona en la que se revuelven. Si a Machís lo controlan, a Pedro se le tuerce el enfoque, a Espinosa se le desploma la persiana al otear el arco y Joselu depende más del suministro que de la propia inventiva, las dificultades para llegar a la red contraria se multiplican.

5. Este paisaje lo puede aprovechar Pierre Kunde. Queda claro que la comparación es odiosa con Ángel Montoro, porque este es un metrónomo que sabe acelerar y pausar el ritmo a su antojo, fomentando un fútbol más coral. Pero el camerunés proporciona una notoria garra, sobre todo cuando ejerce de aquello que los ingleses denominan el 'box to box', de una área a la otra, con una violencia terrible en el disparo. Cuando el contrario se agazapa y toma precauciones, a veces un tiro lejano solventa la papeleta. Kunde es capaz de eso y de más. Necesita cierta libertad. Partidos a la británica.

6. De hecho, la jugada que estableció las tablas recalca la importancia de romper el contexto de partida. Kunde esprintó por la izquierda, con Machís a su vera, tras una aproximación frustrada de la Cultural. Parecía que podían liarse con la pelota, arrebatársela el uno al otro por el afán de subirla, pero fue el venezolano el que tomó la iniciativa. Fintó y levantó la mirada para colocar un centro a Joselu. Este controló con el pecho, trató de hacer un sombrero a un contrario alzando demasiado el pie (pudo señalarse juego peligroso) y una vez limpiado el obstáculo, hizo honor a su oficio de depredador del área.

7. Estas situaciones de mayor insistencia en vanguardia llegaron con dos delanteros, que desguarnece la media pero radica la presencia en los avances. Rey Manaj anota sólo una muesca desde que llegó, aclarando el triunfo ante el Numancia en su momento, pero de sus buenos movimientos de ariete clásico están brotando muchas ventajas. Se coloca bien de espalda a la zaga, con envergadura para las disputas. Cuerpea hasta favorecer un atisbo desde el que tirar o prolongar la secuencia con un toque al lado. Ha de mejorar en el desmarque pero tiene cierta intución. Es, en definitiva, un buen complemento en las fases más directas. En algún momento la temporada le chequeará de salida. Será buena ocasión para medirle en plenitud.

8. Oltra criticó la falta de contundencia de los suyos en las áreas. Un mensaje para los que ejecutan en los últimos metros pero también para quienes protegen el cerco propio. Si Chico Flores tuvo el día raro ante el Sevilla Atlético, el mal de ojo recayó en Saunier esta vez, no sólo por el despiste en el marcaje a Rodri en el 1-0, sino por sus reiteradas salidas de tono en la segunda mitad, por las que pudo ver otra amarilla (tenía una en el haber) que le pudo sacar de vía de cara al próximo encuentro ante el Huesca, en el que harán falta las mejores soluciones en la retaguardia para frenar a Cucho Hernández (10 goles) y Gonzalo Melero (9), acaparadores dentro de las 22 dianas que lleva el Huesca.

9. Montoro seguirá en el calabozo un encuentro más pero se supone que ya estarán a punto tanto Sergio Peña como Adrián Ramos. Ambos sudamericanos llevan demasiado tiempo sin actuar, reduciendo el abanico de alternativas. Peña, desde el Argentina-Perú del 7 de octubre. Ramos, desde el Granada-Córdoba del 23 de septiembre. En la actual coyuntura, parece más propio que el de Lima pueda cuestionar la presencia de Espinosa en la mediapunta, aunque quizás sea pronto para dar el paso al grupo de elegidos en el arranque. A Kunde, como mediocentro, será más complicado que lo mueva a día de hoy. Se ha adaptado como un guante al puesto que, en realidad, es el que se ajusta más a su naturaleza. Que se adelantara hasta el enganche en Extremadura surgió de su sintonía con el gol. Algo así le ha pasado a Melero esta temporada, con Rubi como preparador. Unos metros más adelante y explosión total.

10. El que comandara el banquillo del Sporting de Gijón la temporada pasada ha encontrado un lugar de desarrollo ideal en tierras oscenses. Manolo Salvador, el director deportivo del Granada, le conoce bien. Con él sufrió el descenso del Levante pero de él valora su capacidad de trabajo y visión del fútbol, acreditada en aquella segunda vuelta en que porfiaron por salir del pozo. De esta locura permanente que es la Segunda división, el Huesca es quien mejores síntomas de estabilidad está ofreciendo, con buenos resultados y juego de quilates. Ya disputó la fase de ascenso y parece que esta vez, aun perdiendo a Samu Sáiz y teniendo lesionado a Vadillo, puede volver a soñar, aunque una cosa está clara. El Granada tiene su querencia hacia Machís pero la del Huesca respecto a Melero y Cucho es descarada también. Mientras no les pase nada quizás disfruten, pero que se anden con cuidado si alguno se resfría. Al final todos los clubes, por más estrategias que plasmen para extender el repertorio, tienen sus dependencias. De un jugador o de unos pocos. Y los demás colocan sus contramedidas para combatirles.

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