Granada CF

Los deberes de Diego Martínez

Diego Martínez dirige un entrenamiento de Osasuna/La Voz de Cádiz
Diego Martínez dirige un entrenamiento de Osasuna / La Voz de Cádiz

El Granada hace oficial la contratación por un año del gallego, al que le quedan muchas tareas parar pulir un equipo ganador

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

Era cuestión de horas y ayer se hizo oficial la llegada de Diego Martínez como entrenador rojiblanco mientras se negocia con sus ayudantes. Firma por una temporada ampliable en caso de que consiga el objetivo. El gallego, que llevaba en la ciudad varios días tras desvincularse del Osasuna definitivamente, se encuentra con un reto mayúsculo, pues debe devolver la ilusión a una afición que conoce a la perfección tras muchos años de formación en la ciudad.

Un sistema defensivo sólido

Uno de los principales problemas con los que se encontró José Luis Oltra cuando llegó a Granada fue encontrar un sistema que le permitiera no encajar tantos goles. Le costó, porque en las primeras jornadas hubo cierta descoordinación en la presión que posibilitaba contragolpes del contrario gracias a los espacios que dejaban los rojiblancos. Con el paso de los partidos y, sobre todo, la irrupción de Saunier en el centro de la zaga, esos fallos se fueron corrigiendo y el Granada pasó de ser uno de los equipos que más encajaba a maquillar sus cifras.

Pero la decadencia rojiblanca comenzó, y con ella también la endeblez defensiva. Ya no solo en las acciones con el balón en juego, sino que en las de estrategia también se le vieron las costuras a los rojiblancos. Hubo fallos de los defensas, pero por encima de ellos estuvo el mal funcionamiento del equipo en la parcela. Fue uno de los motivos que llevó a la dirección deportiva a destituir al valenciano. Con Morilla observando y anotando desde la distancia todos estos problemas, parecía que daría con la solución. Ese era el plan: encontrar un entrenador algo menos osado pero más práctico. El resultado fue un auténtico desastre.

Diego Martínez tiene el reto de lograr un equipo estable y equilibrado que sepa atacar sin ofrecer facilidades al rival. Que cuando no tenga la pelota sepa sufrir sin encajar y que afronte las jugadas de estrategia del contrario con mucha más contundencia. Para ello contará con actores muy distintos. Chico Flores acaba contrato, Menosse apenas ha contado y será difícil que siga y Saunier tiene cartel y una ficha alta, para empezar.

Un centro del campo dominador en todas las facetas

Tampoco el centro del campo del Granada la pasada temporada tuvo el peso que permitiera a los rojiblancos dominar los partidos en todas sus facetas. Baena y Alberto Martín eran los encargados de destruir, Montoro el creador y Kunde una mezcla de ambos perfiles. Todos ellos jugaron juntos unos con otros pero, salvo el camerunés, se quedaron a medio camino. Hicieron buenos partidos pero no mostraron esa capacidad de mando para llevar los encuentros a terreno rojiblanco.

La necesidad de un mediocentro organizar no se cubrió en el mercado de invierno. Entonces el equipo, aunque había dado señales de inestabilidad, mostraba cierta entereza para afrontar la segunda vuelta con todas las posibilidades. Visto el resultado final quizá se quedaron cortos en la planificación. De los cuatro centrocampistas en cuestión solo Kunde se marcha. El resto tienen contrato, aunque habrá que ver los planteamientos con ellos tanto del nuevo entrenador como de la dirección deportiva. Una evidencia es que el Granada necesita gente de creación para generar fútbol. Una competencia para Montoro, que cuenta con calidad de sobra para brillar pero a lo mejor necesita quien le discuta el puesto.

Extremos de doble discurso

Solo Machís ha mostrado verdadero desequilibrio y ya no está. El venezolano, salvo en el tramo final, desconocido tras su error en Oviedo que le costó cuatro partidos de sanción y un tercio decisivo de ansiedad y error, ha marcado la diferencia y ha posibilitado que el Granada sumara muchos de los puntos con los que ha acabado el curso. Potencia, velocidad y gol son características difíciles de encontrar en la categoría. El problema ha sido que ante su ausencia nadie ha podido acercarse a su nivel y, claro, el Granada en conjunto se ha resentido de forma evidente.

Por el otro costado Pedro completó una primera vuelta brillante pero a lo mejor por encima de sus posibilidades. Poco a poco fue regresando a su verdadero nivel. Agra en la segunda vuelta sí fue un revulsivo, con buenas actuaciones y la aportación que de un extremo se espera. Nada que ver con el rendimiento de otros que optaban al puesto como Puertas o Hjulsager, a años luz de lo que se les exigía. La dirección deportivas tiene mucho trabajo en esta parcela, ya que necesita primeros espadas para las dos bandas con la marcha de Machís y Agra. La tarea que se le encomienda a Diego Martínez es conseguir que estos sean capaces de cubrir todas las parcelas, tanto la precisión en el centro como el desborde o la capacidad anotadora, algo que solo Machís ha aportado esta campaña.

Referencias goleadoras

Todos los equipos que aspiran a un ascenso necesitan a un goleador que consiga una cifra importante. El Rayo ha contado con Raúl de Tomás (24 goles), el Huesca los ha repartido entre Melero y Cucho Hernández (16 cada uno), el Valladolid tiene a Mata (34 por ahora). El Granada se amparó en los 14 goles de Machís, que no es delantero. Porque sus 'nueves' no estuvieron a la altura de lo que se esperaba. Joselu ha acabado con 9 tantos, muy lejos de los 23 que le llevaron a ser 'pichichi' de Segunda un año antes. Adrián Ramos ni se acerca (4) y Rey Manaj, el supuesto revulsivo, ha acabado con un solitario gol.

Los dos primeros espadas en principio se quedan, aunque a buen seguro se buscará algún ariete más para elevar el nivel. El entrenador gallego se encuentra ante el gran reto de conseguir que ambos sean dos delanteros que de verdad asusten al contrario. Que consigan una cifra anotadora que acerque al Granada a los puestos más altos de la tabla y que sepan producir también en favor del equipo.

Un equipo convencido

Por encima de todo, lo que Diego Martínez tiene encima de la mesa es una base interesante con la que empezar a construir pero con un nivel de confianza excesivamente bajo. Los malos resultados hicieron que los rojiblancos fueran perdiendo la confianza cada jornada hasta sumirse en la depresión. Las vacaciones y el nuevo proyecto les van a ayudar a resetear sus cabezas y volver con otro talante. Se presenta un nuevo reto pero no un equipo que parte de cero, como el anterior. Se van a encontrar algunas caras conocidas que van a conformar una estructura sobre la que asentar el nuevo proyecto con los lógicos retoques.

Todos los que viven dentro del fútbol hablan de la importancia del factor psicológico. Ni Oltra, ni Morilla ni Portugal pudieron convencer con sus discurso de que el ascenso era posible. Diego Martínez debe asentar su dibujo sobre un discurso que cale de verdad. Solo cuando los futbolistas están plenamente convencidos de lo que tienen que hacer lo hacen.

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