El corazón del Granada

Curados de espanto desde que el club jugaba en barro

Integrantes de la peña granadinista de Albolote, posando delante del campo del Rayo Vallecano./R. I.
Integrantes de la peña granadinista de Albolote, posando delante del campo del Rayo Vallecano. / R. I.

La peña granadinista de Albolote comenzó como una excusa entre amigos para seguir al Granada en campos de Tercera. Ahora son un grupo de fieles que conocen bien al club y lo vitorean sin importar la categoría

GABRIEL S. CARACUEL

Aquellos que alguna vez hayan seguido al fútbol de categorías modestas sabrán de buena tinta que la impunidad y la grosería en ciertos tramos del encuentro es una constante permanente; casi una distinción imborrable en el tiempo. Francisco Saavedra es voz autorizada para dar algunas credenciales que refuerzan tal sentencia. Seguidor del Granada de toda la vida, fue en plena Tercera división, tras el dramático descenso administrativo del club en la 02/03, cuando gestó los primeros pasos de la peña que comanda hasta el día de hoy. Y ha experimentado momentos abrumadores. En el estadio del Roquetas de Mar, por poner un ejemplo, tuvieron que salir por patas al cantar un gol del cuadro rojiblanco, pues toda la grada local se les echó encima con intenciones más que reprobables.

Esa anécdota no le sorprendió en demasía, pues años antes, en el 1993, tuvo una experiencia aún más fastidiosa. Viajó a Córdoba para ver el derbi andaluz que ganaron los nazaríes con claridad (y bajo 'hat-trick' de Pepe Mel), pero volvió a casa con la luna trasera del vehículo destrozada. Era la campaña que estrenó el estadio El Arcángel, y algunos aficionados blanquiverdes decidieron que a Francisco no se le olvidase la fecha apedreando todos los vehículos horizontales. Él no corrió suerte: «Era pleno invierno, así que la vuelta a casa sin cristal en el coche y sin calefacción fue graciosa», comenta a modo de ironía. Después de tantos e incómodos contratiempos, resume su amor al Granada con el refrán «sarna con gusto no pica».

Año de Fundación
2011.
Nº de peñistas
54.
Lugar de la sede
Albolote.
Presidente
Francisco Saavedra Hernández.
Ubicación en el campo
Se reparten por todo el campo.

Primeros pasos

Él comenzó la aventura de la peña junto a cuatro amigos de Granada, pues dio la casualidad de que todos ellos se marcharon a vivir a Albolote, propiciando los comienzos no oficiales pero reales de la agrupación que son ahora, con más de una cincuentena de afiliados. Ellos ya acudían al nuevo Los Cármenes cuando la asistencia cada domingo nunca superaba las 100 personas. Se recorrieron varios campos de la cuarta categoría futbolística, con todo lo que supone. La idea era que esa unión favoreciese entre ellos la dinámica de seguir al club juntos y con mayor organización; aunque con el ascenso a Segunda B, cuando el club respiró venciendo al Guadalajara, más gente se unió, lo que les obligó a concordar sus primeros estatutos. Dejaron de ser un grupo de amiguetes con nominación propia para crecer rápidamente. En 2011 ya se censaron como peña oficial, y tres años más tarde hicieron la tradicional puesta en largo, bajo la presencia de varias jugadoras del femenino así como del vicepresidente institucional Javier Jiménez.

Hoy se han convertido en una peña muy tradicional que busca encuentros con agrupaciones de otros equipos: «Hemos procurado cambiar todas las bufandas de los equipos que hay en Primera», aseguran.

Mantienen también gran afecto a los símbolos de la grada, de hecho el año pasado rindieron un homenaje a Manuel Lucena, ya que resulta que los padres y los abuelos del jugador son procedentes de Albolote, además de que él inició su andadura futbolística en los juveniles del Imperio, el club local. Tienen motivos de peso para referenciar que la categoría les resulta intrascendente; el espanto se curó desde que la camiseta horizontal se arrastraba por terrenos que parecían lodazales.

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