Granada CF

Un cumpleaños en el mejor momento de su carrera

Un cumpleaños en el mejor momento de su carrera
P. VILLOSLADA/GCF

Darwin Machís igualó a Joselu como máximo goleador del Granada y está a un solo tanto de hacer lo propio frente a su mejor registro desde que llegó a España

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Una bonita tarta con forma de balón –adornada con recreaciones de su camiseta, el escudo del Granada y la bandera de Venezuela– formó parte de la fiesta sorpresa que su familia y algunos compañeros del equipo brindaron a Darwin Machís por su cumpleaños el pasado miércoles. Sopló las velas con su pequeña hija en brazos, nacida el pasado verano. Granadina, como su pareja. Dos de los importantes motivos para regresar a la ciudad en la que siempre se ha sentido como en casa.

Un ‘dos’ y un ‘cinco’ estaban prendidos sobre el dulce, que en unión simbolizan la edad del extremo rojiblanco. Una fase perfecta para el desarrollo de un futbolista, todavía con margen para la teórica plenitud deportiva pero dejando atrás las etapas bisoñas. Probablemente Machís se encuentra en el mejor momento de su carrera, aunque es posible que su techo esté por llegar. Su confianza aumenta y se está destapando ante la meta contraria. Comparte el rango de máximo goleador del equipo con Joselu en la actualidad, con nueve dianas, y está a un tanto de sus mejores registros, con 16 partidos como poco –salvo que haya fase de ascenso– por disputarse todavía.

Machís se topó con una celebración en su propia casa acompañado de amistades del día a día. Le visitaron colegas como Pedro Sánchez, Chico Flores, Pierre Kunde y Álex Martínez, como corroboran las fotos que el jugador subió a Instagram, y por supuesto sus inseparables Sergio Peña y Adrián Ramos, los tres sudamericanos.

Peña se ha convertido en un hermano para él, cómplices del buen rollo que extienden en el vestuario, inseparables en la calle y tendentes a asociarse sobre el césped. El colombiano, más veterano, ejerce una especie de tutoría sobre ellos. Un guía en el campo y fuera, que sabe concitar el liderazgo en base a su conocimiento y al cariño propio de una relación afectiva. Como «mi ficha» –pícaro– se refirió a Machís en un reciente comentario elogioso en redes sociales y como su «pupilo» nombró a Peña. Fue tras la victoria ante el Tenerife, en la que ambos marcaron. Machís repitió frente al Valladolid en ausencia de su amigo.

Tanto el venezolano como Sergio Peña están tutorizados por Ramos, todos ellos americanos

Este triángulo fraternal se busca. Peña insiste en darle pases al espacio para que Machís deje en la cuneta al lateral de turno. Ramos va a su apoyo para el intercambio, arrastrando rivales para abrir huecos por los que el ‘vinotinto’ pueda cabalgar. Todas sus consecuciones han sido en Los Cármenes en el ejercicio vigente. Confiado ante el público favorable, anotó un doblete ante el Córdoba en la primera vuelta –próximo rival en Liga– y un ‘hat trick’ frente al Lorca. Su registro se completa con los sueltos que les hizo al Huesca, Almería, Tenerife y el del pasado viernes.

La lesión le frenó

Tras sufrir una lesión muscular en el último encuentro de 2017, ante el Sporting de Gijón, a Machís le ha llevado un plazo recobrar las sensaciones propicias. Ante el Zaragoza y en el Miniestadi con el Barcelona B se le observó comedido, prudente en las arrancadas. Preocupado por no recaer, deparó una versión inferior a la que ha asomado en gran parte de la competición. El asunto giró en estas dos semanas como anfitrión en el estadio. No solo fueron los tantos, sino la impresión de que de nuevo se afilaba en el costado zurdo, desde el que tanto le gusta escapar.

Su presencia fomenta que el Granada explote el contragolpe, aunque Machís no es únicamente velocidad. Su potencia de disparo le convierte en un quebradero de cabeza para cualquier portero. Tiene un golpeo seco con la diestra que baja con fuerza y que suele ajustar bien.

Llegó a España con vitola de delantero centro pero los años le terminaron por desplazar a la banda, en la que encuentra más metros para explotar su tremenda aceleración. Con el paso de las temporadas ha adquirido poso y aunque todavía toma a veces alguna decisión precipitada en ataque, en general cada vez selecciona mejor qué hacer al llegar a la vanguardia, ya sea disparar, centrar o regatear.

Tras un primer paso anecdótico por el primer equipo en la temporada 12/13, en la que acabó cedido en el Vitoria de Guimaraes, Machís volvió a Granada pero enrolado en el filial para romper como artillero. Consiguió diez goles, uno más de los que lleva ahora, en 27 partidos, quince como titular. También tuvo un préstamo en el tramo final. Se marchó al Hércules para intentar salvarlo del descenso a Segunda B. Tres citas en las que no marcó ni pudo contribuir a la misión.

Volvió a enfundarse la rojiblanca horizontal pero con perspectiva positiva de mantenerse con los ‘mayores’. Parecía que con Joaquín Caparrós como entrenador podía ganarse una plaza pero el sueño le duró solo tres encuentros. Sufrió una fractura en el pie que le tuvo 92 días sin participar. Cuando se restableció, en enero, le dio tiempo a saltar en el segundo tiempo del Sevilla 4 - Granada 0 en Copa del Rey, que sepultó la trayectoria del técnico utrerano.

Le fue mal con Resino

Llegó Abel Resino, en su segunda etapa, y no sintonizó con Machís. Lo devolvió al filial. Tuvo su papel en 17 choques, seis de ellos desde la suplencia, para capturar cinco tantos. Junto a dos dianas previas a su lesión, se quedó en siete. Su ciclo en la formación escuela, en la Segunda división B, concluía.

En Huesca, en otro préstamo, creció con un papel protagonista. Los oscenses peleaban por entonces por mantener la categoría en la ‘división de bronce’. Desde el perfil zurdo, festejó una decena de goles. Nueve fueron en Liga y el otro, en Copa. Llegó la campaña pasada, con su cesión al Leganés y una única diana, la que le coló al Granada. Ahora se está redimiendo, tratando de restablecer el estatus de conjunto de élite para los rojiblancos.

El venezolano pasará al Watford al depender del fondo de Pozzo

Darwin Machís es el último vestigio de la etapa Pozzo en el primer equipo del Granada. Como tantos otros, aunque federativamente figura como jugador rojiblanco, sus derechos económicos están vinculados al fondo de inversión que domina el italiano –que está siendo investigado por la Justicia dentro de la operación Líbero, que mantiene encerrado al expresidente Quique Pina–.

El italiano ya tiene cerrado un ‘traspaso’ para que se enrole en el Watford, su club en Inglaterra. El Granada ya ha preguntado por el precio de quedarse al venezolano para el futuro pero Pozzo, con astucia, prefiere esperar a que todo acabe para ver las ofertas que se ponen sobre la mesa.

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