GRANADA CF | HÉROES DEL ASCENSO

Criterio como alternativa

Óscar Pérez, en un partido ante el Celta de Vigo. :: ideal/IDEAL
Óscar Pérez, en un partido ante el Celta de Vigo. :: ideal / IDEAL

Nunca llegó a ser titular indiscutible pero sí una pieza importante en el engranaje. Óscar Pérez fue un centrocampista con visión apreciado sobre todo por Fabri González. No puede guardar mejor recuerdo de la ciudad y piensa visitar a José Luis Oltra, quien lo entrenó en Tenerife

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDO

Granada sería el hogar de la familia de Óscar Pérez una vez retirado este si su mujer y él mismo no fueran de Oviedo, donde tiene todo. Tal es el recuerdo que el centrocampista guarda de la ciudad y de su club, donde jugó dos temporadas sin tener demasiada continuidad. Fue una brújula de refresco en ambos ascensos. En la memoria dejó su lanzamiento a lo panenka ante el Celta de Vigo en los 'play offs'. Acaba de firmar por el Marino de la Tercera asturiana.

Criado en el Oviedo y con experiencia en el Córdoba, el Eibar y el Bolton inglés, Óscar Pérez firmó por el Granada en un teórico paso atrás ya consciente de que daría dos pasos hacia adelante después. Venía de ascender a Primera con el Tenerife de José Luis Oltra. Acabó contrato y el proyecto de Quique Pina y Juan Carlos Cordero le sedujo. «Conocen el fútbol y ya sabía perfectamente que se haría un equipo competitivo; se acertó en todo lo que se hizo», asegura.

Hizo una gran pretemporada con Miguel Ángel Álvarez Tomé pero su rendimiento cayó con la competición. «Éramos muchos futbolistas y todos de nivel. Yo no estuve a la altura en la primera temporada», reconoce. Óscar Pérez es analítico y marca distancia para reflexionar acerca de su paso por Granada.

A Tomé le suplió Fabri, «el que más confió en mí allí». «Al principio tampoco conté mucho pero al año siguiente en Segunda me dio toda la confianza del mundo», recuerda, incluso cuando sufrió pitadas que reconoce. Conserva cada detalle de cada partido aquel año. «Fue una temporada espectacular, teníamos un 'súperequipo'», afirma.

«La clave fue ser un equipo, también en los momentos malos, que los hubo. Un vestuario bueno y sano, lo que se refleja luego», argumenta.

Reconoce que pudo haber dado más de sí mismo. Del Granada marchó al Cádiz con el ascenso a Segunda marcado a fuego, pero fueron eliminados por «el mejor Real Madrid Castilla en mucho tiempo» y por el Lugo en penaltis tras sufrir «un atraco» en Galicia. Lo jugó todo y coincidió con el técnico José González y con Jeison Murillo. Se rinde ante ambos: González, «un trabajador nato e implicado», y el cafetero, «un espectáculo». Sufrió con el Racing de Santander el descenso al infierno de la Segunda B. «Es una pena que un histórico esté en esta situación», expresa.

Quince días en Tailandia

Cambió Santander por Tailandia en una experiencia que no salió bien. Firmó por el Ratchaburi FC y duró quince días, lo que tardó en ver que no podría dar un hogar a su familia. «Un día dije 'hasta aquí', no podía, no aguantaba. Me arrepiento mucho de haberme vuelto de allí y de no haber tenido más paciencia», reflexiona ahora. Su mujer lo agradeció y lo agradece.

Volvió a España para jugar en el Caudal Deportivo de la villa de Mieres, «a veinte minutos de mi casa». No pudo cumplir con el objetivo del ascenso a Segunda B el primer año pero sí al siguiente. Fue un líder aportando experiencia y calidad y llegó a enfrentarse a Dani Benítez.

Vivió con «verdadera pena» el descenso del Granada, «un palo grande para una ciudad y una afición que no se lo merecen». Opina que va a ser duro pero que se será «un candidato al ascenso». Conoce a Oltra y sabe que el equipo «va a jugar».

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