Entrevista

«Con el corazón en la mano, este es un año para ilusionarse con el equipo»

Ignacio Cuerva, nuevo consejero del Granada, en el estadio de Los Cármenes.
Ignacio Cuerva, nuevo consejero del Granada, en el estadio de Los Cármenes. / A. A.

«La temporada pasada salía del estadio con vergüenza y tristeza, pensando que en el campo, y a veces fuera, había personas que no sentían nada de eso», alega el granadino Ignacio Cuerva, consejero del Granada CF

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

El pasado 30 de junio, Ignacio Cuerva dio un paso al frente. Abandonó definitivamente la faceta protocolaria de su vicepresidencia institucional y se adentró de lleno en un marco de responsabilidades dentro del Granada CF. Quien llegó a ostentar la presidencia del club antes de la era de Quique Pina, regresó el verano pasado para intentar que el proyecto de John Jiang se desplegará con éxito en la ciudad. Sin embargo, Cuerva empezó a ver cómo la nave se iba metiendo en barrena, arrastrada por una situación deportiva que pasó de lo dramático a lo esperpéntico. Cansado de pregonar en el desierto, pidió el balón y aceptó el nuevo cargo que le ofrecía el mandatario chino, dentro de una nueva etapa. Arranca en Segunda y provoca un ajuste, pero a la vez suscita esperanza en el futuro.

-¿Qué significa ser consejero del Granada?

-Es ser miembro del órgano de administración del club, de la SAD. Formar parte del gobierno que debe de aprobar las líneas de actuación, supervisar la gestión y su control económico. Por debajo de la junta de accionistas es el órgano más importante de la entidad. Lo formamos el propio presidente John Jiang, el vicepresidente Kangning Wang y yo. Hay un abogado también, Íñigo de Lacalle, pero que no ejerce de consejero.

-¿Es esto un gesto de cara a la galería o denota la confianza que ha depositado en usted John Jiang?

-Es un cambio importante, porque no se trata de un papel de colaboración externa o ayuda en lo institucional para facilitar el aterrizaje del nuevo proyecto, sino que se trata de un órgano clave, de gobierno directo. Un paso adelante importante que se representa con hechos por parte de Jiang, dando importancia de la representación granadina y las propias empresas locales a través de mí. Es un gesto real, en la teoría y en la práctica.

-¿Qué sacrificios y qué obligaciones comporta el cargo?

-Importantes, porque aunque la temporada tiene muchas fases, esta en la que estamos es la más complicada. Luego vendrán momentos más calmados pero el sacrificio es considerable y a quien más afecta es a la familia. Para mí, contar con su apoyo y que estén dispuestos a ello es fundamental. Me genera un esfuerzo también profesional, porque no tengo dedicación exclusiva y quita tiempo de mis empresas, donde sigo con la misma responsabilidad. Trato de conseguir organizarme.

-¿Entiende que entre las muchas crisis acaecidas en el Granada, una de ellas ha sido de liderazgo?

-Es cierto que no había una figura clara con la que asociar ciertas tomas de decisiones. La distancia física del actual presidente podía influir en el día a día de la institución. Yo creo que eso se puede gestionar y pienso que la vocación de Jiang y su grupo es manejar una cultura de trabajo en equipo. Es una diferencia. Le dan mucha importancia a decidir sopesando todos los puntos de vista y escuchando a todos. Lo llevan a rajatabla. Tiene muchos aspectos positivos, aunque a veces se necesita rapidez en la gestión y hay que saber llevarlo, para que exista un liderazgo claro en momentos puntuales.

-¿Qué sentía cuando veía venir el desastre del año pasado?

-(Hace una pausa). No lo he comentado nunca, pero he sentido vergüenza y tristeza. He salido muchas veces del campo con la impresión de que ahí abajo, en el terreno de juego, y a veces fuera, había personas que no sentían nada de eso. Me parecía algo muy indigno de alguien vinculado profesionalmente a un club. Fui tremendamente respetuoso, no quise agravar la situación, pero internamente he sufrido mucho, porque no podía entender que se tomara el compromiso de esa manera cuando tantísima gente dependía de ello. Fue duro.

-¿Y cómo está viendo la manera en la que se está solucionando?

-Hay un cambio claro. La incorporación de Antonio Fernández Monterrubio (el nuevo director general) está empezando a funcionar. Ha tenido una llegada complicada, porque evidentemente las circunstancias en las que lo hace son dificilísimas, pero ha agarrado el reto con compromiso y una dedicación absoluta. Se está haciendo poco a poco notar todo. Me parece que queda mucho por hacer, pero con él se están dando pasos en implantar cambios reclamados y que él materializa. Tiene espíritu de sacrificio total.

-Algunos despedidos se han quejado del trato dispensado para su salida. ¿Tiene constancia?

-He leído cosas y hay personas que me han llamado, al ser de Granada y tener relación. Es verdad que ha habido malestar. He hablado con Antonio de ello y él no tiene esa percepción de obrar mal. Creo que sería bueno escuchar su opinión. Son situaciones incómodas, que no resultan agradables, tensas a veces, pero que en ningún caso tienen el carácter de gravedad. Yo tengo que creer la opinión de los profesionales que están en la casa, que me lo han trasladado con claridad.

-¿Entiende que los ajustes son necesarios por la realidad económica tras el descenso o hay otros factores?

-Es una realidad económica y de gestión. Tenemos una estructura sobredimensionada para la categoría en la que competimos. Había un presupuesto que reflejaba esa realidad, con lo que la carga de gastos estaba en unos parámetros inaceptables. En Segunda división, la gente tiene que saber que el gasto está limitado y hay muchos menos ingresos, por lo que hay que tratar de poner lo máximo al servicio de la confección de la plantilla del primer equipo. En Primera, es otra cosa. En Segunda, tenemos la ayuda al descenso el primer año solo y no podemos dejar pasar esta oportunidad. Hay que optimizar los recursos, para tener capacidad sobre todo para fichar futbolistas.

-¿Cómo analiza la labor de Manolo Salvador, el director deportivo?

-Con Manolo, desde el primer día, me he sentido muy cómodo. Hemos conectado bien. Convivimos en una fase del final de la temporada pasada muy difícil, y también en una transición hacia esta que fue compleja para él, en su labor profesional y personal, hasta que sus decisiones se empezaron a tomar. Esto nos hizo sentir muy cercanos. Creo que está haciendo un trabajo magnífico, estamos en muy buenas manos y confiamos mucho en él. Está dando muestras de que está confeccionando una plantilla que va a ser competitiva. El entrenador (Oltra) es otra elección positiva. Está mostrando una predisposición a la colaboración y un carácter de integración extraordinarios. En un año en el que el plano deportivo para nosotros tiene dos retos simultáneos, como es generar una plantilla entera prácticamente de cero, que además tenga calidad individual; así como saber acoplarla, porque no partimos de ningún esqueleto de equipo arrastrado de otros años, este perfil de director deportivo como Manolo Salvador, con su equipo, va a ayudar mucho ante estas dificultades. Le animo a seguir así.

-¿Cree que ya hay motivos de ilusión para el aficionado?

-Creo que sí. Soy una persona realista, de mantener los pies en el suelo, poco amigo de aspavientos, grandes alegrías y escenificaciones, pero con el corazón en la mano, este es un año para ilusionarse. Somos conscientes de que el reto está ahí, pero ese optimismo no nos puede llevar a la torpeza de lanzar las campanas al vuelo, como si aquí hubiera algo hecho. El trabajo acaba de empezar. Tenemos delante un camino entero por andar. No vayamos a confundir la ilusión con que esto ya está terminado. Tendremos momentos difíciles pero quiero animar a la afición para que comprueben que el proyecto es positivo, que vamos a estar arriba, luchando por el objetivo de ascender.

-Hace unos días estuvo aquí el presidente. ¿Qué le comentó?

-Tuvimos unas cuantas reuniones de trabajo. No pasó mucho tiempo en la ciudad pero fue bastante intenso, entre encuentros, almuerzos y cenas. Dimos un repaso a toda la situación, a los aspectos deportivos y de gestión, con informes de Antonio Fernández Monterrubio y de Manolo Salvador, revisando los proyectos más inmediatos, la situación de la segunda fase de la ciudad deportiva, estimaciones presupuestarias, plantilla... Y Jiang marcó también objetivos claros para todos, incidiendo que la gente que estamos en Granada tenemos que cumplirlos. Para él es importante el desarrollo del fútbol base y de las instalaciones, invirtiendo en su mejora de inmediato. Fueron mensajes bastante claros, para los que todos nos comprometimos.

-¿Qué quedó de la etapa de Tony Adams? ¿Sigue en la empresa?

-Entiendo que sí, que sigue vinculado a la empresa DDMC, haciendo alguna labor. Desconozco en detalle las funciones que ejerce en este momento pero creo que sigue dentro.

-¿Qué parte destacaría de la labor de la gestión previa, que apadrinó Pere Guardiola?

-El fracaso deportivo ha tapado muchos aspectos que estaban bien hechos, bien concebidos. En lo personal he tenido muy buena relación con prácticamente todos los que formaban parte del órgano de gestión anterior, pero es cierto que hay cosas en las que ha habido mala suerte y en otras que directamente se ha errado. ¿Cosas que estaban bien hechas? Todo lo reiniciado o puesto en marcha bajo el concepto de ordenar el club y crear ciertos protocolos, en el desarrollo de negocio y modernidad. Estaba todo por hacer. Estos procedimientos y controles, complementando la actividad futbolística, eran buenas ideas, pero la parte deportiva funcionó tan mal que parece que cualquier cosa buena, no estaba bien. Pero no se puede enterrar todo. Es verdad que ahora que conozco esto más de cerca, estoy de acuerdo con Antonio en aplicar otros aspectos ejecutivos de esas ideas, de cómo sacarlas adelante. Pero venir al club y tratar de implantarlas, ya supuso algo beneficioso con la anterior dirección.

-¿Cuál es su reto este año?

-Tratar de corresponder con la responsabilidad que se me ha confiado de la mejor manera posible, honesta, honrada y sincera, porque cuando haya algo mal lo diré, pues para eso estoy aquí también. Para mí sin duda el reto está en volver a Primera división, es algo común, de todos, afición y ciudad.

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