CONTRACRÓNICA

Contrastes

Contrastes
ALFREDO AGULAR

Victorioso ante los suyos, derrotado a domicilio; capaz generar muchas ocasiones ante el marco rival, y de desajustes graves en la zona trasera que le traen de cabeza en el último tramo de liga

EDUARDO ZURITA (AFICIONADO DEL GRANADA CF)

El Granada volvió a ganar en el regreso a su feudo ante el Zaragoza. Un marcador apurado, que pudo ser más amplio, y que llegó tras un partido lleno de contrastes, como los que muestra aún el equipo con su doble cara: victorioso ante los suyos, derrotado a domicilio; capaz generar muchas ocasiones ante el marco rival, y de desajustes graves en la zona trasera que le traen de cabeza en el último tramo de liga.

Crónica

El encuentro ante el equipo maño fue un vaivén de sensaciones. Comenzó con una sucesión de ocasiones claras para el equipo rojiblanco que no cuajaron por poco en gol. La mejor de ellas fue para Adrián Ramos, que tras irse de su marcador y driblar grácilmente al meta Álvarez la estrelló en el poste cuando alcanzó a chutar ya escorado.

Pero tras el arreón inicial de los granadinistas sobrevino una vez más el drama de la inconsistencia en el área propia. Nuevamente a balón parado. Otra vez con un rival ganando la posición a Flores tras un saque de falta lateral. Tres jornadas seguidas y tres tantos encajados similares ante Cádiz, Albacete y Zaragoza. Fue Simone Grippo esta vez quien se llevó el gato al agua. Cuatro minutos después, el propio Grippo fue superado por Ramos tras un centro de Víctor Díaz para restablecer las tablas en el marcador. El ganador del anterior envite caía ahora ante la destreza de Adrián para adelantarse y rematar muy colocado llevando el balón cerca del poste izquierdo de la meta de Cristian Álvarez, que no pudo llegar.

Aunque el Granada recuperó la fe en sus posibilidades, fueron los visitantes los que tuvieron una gran ocasión de volver a ponerse por delante en el tanteo tras una rápida incursión que ofreció a Papu la posibilidad de un uno contra uno ante Saunier. Tras acomodarse bien el balón su tiro se encontró al filo del descanso con una ágil estirada de Varas que evitó el gol. No pudo responder del mismo modo el meta zaragocista: un ataque largo del Granada llevó la pelota desde la derecha lanzada por Víctor Díaz a la izquierda del ataque rojiblanco donde Álex Martínez, tras controlarla ya dentro del área mañica, lanzó un zurdazo que la mano izquierda de Cristian Álvarez, un poco blanda, no fue capaz de desviar lo suficiente para evitar el segundo gol del Granada. Ramos y Álex Martínez, los mejores a la postre de los rojiblancos, le habían dado la vuelta al mercador antes de enfilar vestuarios para el tiempo de descanso.

La primera parte fue abierta, con aproximaciones peligrosas por ambos bandos, más numerosas por parte del Granada. Se había sido contundente ante el área rival, como había solicitado Oltra durante la semana, pero se volvía a ser débil nuevamente en la propia a balón parado, lo que sin duda no puede dejar satisfecho al entrenador rojiblanco.

En la segunda parte el Zaragoza se hizo dueño del balón y del control del juego, aunque llegó con menos claridad ante Varas que en el primer periodo. De hecho, el sevillano sólo tuvo que emplearse a fondo en un disparo cruzado de Febas mediado este segundo acto. El Granada se atrasó para buscar el robo de balón y la construcción de un contrataque que definiese de una vez el duelo. La tuvo Machís tras una maravillosa asistencia de Ramos, pero el venezolano aún está un pelín por debajo de su plenitud física y su mente y piernas no anduvieron lo suficientemente ágiles en el duelo ante el meta zaragocista que le arrebató en última instancia la pelota.

Se impacientó parte de la grada, posiblemente aún frustrada tras los fiascos de las dos últimas salidas, y se escucharon pitos de desaprobación al repliegue local. Posiblemente muchos de ellos no sean visualizadores habituales de algunos encuentros de los equipos líderes de la categoría, en especial del Cádiz, experto en rentabilizar marcadores exiguos fortaleciéndose atrás, tal y como hizo sin ir más lejos hace dos jornadas ante el propio Granada, y como repitió ante el Córdoba en la pasada, dejando en ambas su meta imbatida.

La intranquilidad era atribuible más a lo apretado del marcador que a las ocasiones que generaba el Zaragoza, poseedor del balón, pero escaso de profundidad, tal y como le ocurriese al Granada en su partido en Albacete. Oltra cercenó las posibilidades de los visitantes cuando reforzó su centro del campo con Baena y Quini -este último todo pundonor- dibujando un 1-5-3-2, con Pedro y Ramos adelantados en punta,hasta que salió Joselu por el extremo. Este sistema demostró ser tan útil para zanjar un encuentro con ventaja en casa como inútil para remontar marcadores adversos en las visitas a domicilio.

Las llegadas más claras a meta en esta segunda parte terminaron siendo del Granada, sobre todo en el tramo final y nuevamente en una jugada protagonizada por Ramos, que se zafó con un buen recorte de su defensor y ajustó el remate encontrándose otra vez con el palo de la meta de Álvarez. Se cerraba como un círculo el relato del partido que acababa como comenzaba: con sendas oportunidades del colombiano frustradas por los palos

Victorias en casa frente a derrotas a domicilio; capacidades ofensivas frente a lagunas defensivas; aparición de un Ramos en recuperación frente al declive de un titular indiscutido, Pedro, nuevamente desacertado; partido abierto en la primera parte frente a duelo cerrado en la segunda. Contrastes extrapolables al discurrir del Granada entre sus partidos como local y como visitante en esta liga, un 'jano bifronte' que debe tratar de inclinar su rumbo hacia el lado del equipo victorioso de Los Cármenes. El Miniestadi espera el sábado de la próxima semana. Hay que autoconvencerse para evitar un nuevo paso en falso como el de Albacete.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos