El corazón del Granada

Confianza ante la categoría que les vio nacer como peña

Integrantes de la peña de Deifontes, posando con dos banderas granadinistas./
Integrantes de la peña de Deifontes, posando con dos banderas granadinistas.

La peña del Granada CF en Deifontes se organizó a partir de las buenas expectativas de la plantilla en la última campaña de Segunda, categoría con la que se reencontrarán este año y de la que esperan noticias positivas

GABRIEL S. CARACUEL

El periplo por la Segunda de 2010 trajo consigo buenas y numerosas noticias para el club y sus adeptos. De hecho, la peña que protagoniza estas líneas se originó en la última etapa de tal categoría, cuando unos amigos, entre ellos el ahora presidente Juan Carlos Peña se reunían para seguir al equipo en el campo y fuera de él. Las aspiraciones sólidas de ascender aquel año generaron ilusión suficiente como para dar el paso formal.

Y es que a esa altura de la película, tanto en Deifontes como en la provincia en general se sentía cierto desamparo futbolístico por el club de la ciudad, que se esquivaba parcialmente con el seguimiento de los grandes de España. Pero el paréntesis de los campos de barro se acabó justo ahí, pues comenzó la meteórica progresión del Granada hasta hoy, no solo a nivel deportivo si no respecto a la estela de adeptos que se unen progresivamente durante esta era en la élite.

Año de Fundación
2010.
Nº de peñistas
32.
Lugar de la sede
Deifontes.
Presidente
Juan Carlos Peña.
Ubicación en el campo
Fondo de animación.

La agrupación deifontera creció como conjunto rápidamente, en parte gracias a los familiares y amigos de los activos fundacionales. Además Juan Carlos es de la vieja escuela de la entidad, pues ya acudía al antiguo feudo nazarí cuando era un zagal. Recuerda haber visto al plantel en la etapa posterior al descenso de la Primera división en aquella campaña del 75/76.

Ellos son ese tipo de fieles que se hacen notar en la grada de animación y que abordan los partidos como una auténtica fiesta: «Nos tomamos el encuentro como una manera de apoyar al equipo casi más que para ver fútbol, es el sentido que le encontramos a nuestra presencia en el campo».

Es una premisa que Juan Carlos suele dejar claro a los abonados de nueva incursión en la peña, a modo de aviso para navegantes: «Con nosotros se viene a apoyar al equipo y a estar de pie, quien quiera sentarse en el estadio que se vaya a otra zona de la grada», señala.

La campaña pasada no hicieron viaje alguno, debido a la desgana que generaba la apatía de los jugadores sobre el verde -y fuera de él-. La anterior sí se desplazaron a varios destinos, inclusive presenciaron la última salvación del Sánchez Pizjuán ante el Sevilla. Otra costumbre que la desidia no ha permitido abordar por las mismas circunstancias es el festejo con comilona incluida que solían hacer al término de La Liga durante las temporadas que han convivido como abonados. Aunque confían en retomar la tradición este año, ya que eso significaría que el trance ha resultado grato al final del año: «Es una incógnita lo que estamos viendo durante el verano, pero hay esperanza en como y a quién se está fichando», relata.

Seguirán animando en Los Cármenes sin condicionantes de categorías, aunque el descenso les ha afectado en su número de afiliados, pues en Primera eran unos 80 y ahora se han visto reducidos a menos de la mitad. Pero eso no les supone un problema; más bien todo lo contrario: «Ahora quedamos los que de verdad nos gusta el fútbol», asegura. Incluso afrontan la división con mayor ilusión que en Primera, pues prefieren un buen papel de los jugadores en esta división a recibir el esperpento continuado a costa de competir en la élite. Qué menos que disfrutar de tu equipo y poder celebrar un gol de vez en cuando...

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