La resaca

Comunión y laboratorio

Comunión y laboratorio
Alfredo Aguilar

La sintonía con la afición en casa y el peligro a balón parado son algunos de los cimientos que edifican a este Granada

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

1. Sorprende el dato pero el curso que se logró el último ascenso a Primera división, constatado como fantástico en Los Cármenes, el Granada perdió su primer partido en casa de la temporada. Cayó en la jornada dos por 0-1 ante el Valladolid, dentro de una horrorosa secuencia que le llevó a la derrota en las tres fechas iniciales de aquel campeonato en el que se estrenaba. Todo empezó a cambiar a partir del cuarto duelo. Paso a paso, los nazaríes alcanzaron unos números majestuosos en el estadio, de donde se escabulleron pocos puntos. Quince victorias, cuatro empates y apenas dos derrotas, la segunda de ellas muy llamativa, en la jornada 28 ante un Salamanca que acabó bajando a Segunda B. Una raya en el agua.

2. La comunión con la hinchada se hizo hábito en aquellos meses, con algunas afamadas goleadas, dejando un influjo de equipo severo e implacable ante los rivales, con confianza incluso en días en los que empezó encajando, haciendo de su césped un coto privado, acostumbrando a avasallar en los marcadores. Esta tendencia es a la que parece agarrarse este nuevo Granada que, de momento, mejora la inercia como local, aunque todavía quede tanto. Dos tablas y tres celebraciones constituyen ya una tendencia, probada hasta con uno de los proyectos ambiciosos de la categoría, como el del Real Oviedo, minimizado sobre todo durante la segunda mitad de este sábado.

3. Todo club con ánimo de estar en cabeza en Segunda división suele levantar un fortín en su instalación y colgar un candado de su portería. La penalización de los fallos, tan frecuente en esta igualada categoría, implica que precintar el arco propio sea algo fundamental para edificar sobre esos cimientos cualquier mejoría.

4. Si no fuera por el anecdótico tanto de Sergi Guardiola que maquilló el resultado del Córdoba (3-1), los nazaríes llevarían tres días sin recibir dianas en casa, todos ellos convertidos en respectivas sumas de tres puntos. Esto ha llegado en los dos últimos cruces como anfitrión y en el de debut ante el Albacete. Aquel 0-0 injusto para los méritos ofensivos que se concitaron en el tramo final.

5. El ‘overbooking’ en la zaga contribuye a aumentar el pulso y a que nadie se duerma. Atrás quedaron las dudas que brotaron cuando Germán Sánchez se lesionó en Zaragoza y los rojiblancos se abocaron a lidiar con la pareja Menosse - Charlie Dean, como si no hubiera otras opciones. El restablecimiento de Saunier tras su amago de huida veraniega devolvió vigor a la línea y le añadió limpieza en el trato de balón. Con el concurso de Chico Flores, todavía lejos de su mejor versión al llevar tanto sin competir en el alto nivel, se puede aventurar una retaguardia en la que si alguien flaquea, se queda fuera de la foto. Encima, Germán está prácticamente recuperado. No habrá puesto más reñido que el corazón de la defensa. Un pulso que sólo va en beneficio del colectivo.

6. Al aumento de la corrección atrás y la sintonía con la afición hay que agregar los descubrimientos en el laboratorio del balón parado. De los quince goles que elevan al Granada, cuatro de ellos nacen de la estrategia o del esférico frenado, aunque ha habido muchos acercamientos más bajo este cariz en los diferentes compromisos. El tanto de falta de Pedro en Zaragoza y el penalti que botó Joselu frente al Barça B fueron los primeros, aunque en ellos interviene más la pericia directa del lanzador.

7. El primer uso total de la estrategia llegó en Tenerife, en un córner similar al que se materializó ante el Oviedo. Dos futbolistas se ponen en torno a la bandera, amagando con sacar en corto. En Canarias, Pedro retrocedió y finalmente él botó el balón. Dos jugadores hacen un movimiento de barrido, con sus marcadores a la chepa, para abrir un espacio libre en el que aparece un compañero. En el Heliodoro fue Ramos el que acudió a intentar empujarla, aunque se cruzó Aitor Sanz y este la endosó en su meta. Con los asturianos, el ejecutor nazarí que no llegó fue Joselu y el autor involuntario, Christian Fernández. El trofeo, el mismo para el Granada.

8. Hubo otro saque de esquina valioso en Alcorcón, el que culminó la remontada, con otro inteligente movimiento colectivo, en el que peinó Sergio Peña en el primer palo para habilitar la entrada de Saunier con su testa. Oltra, celoso de sus sesiones de trabajo, que cierra dos días en semana, aprovecha el tiempo en ellas, pues es sin la prensa de testigo cuando prueba las diferentes variantes.

9. Ser fuertes en casa concede la mitad del visado para, como poco, disputar la fase de ascenso a Primera. Pero el objetivo marcado a fuego por la directiva es elevarse hasta una de las dos plazas de la cúspide y ahorrar el trago de las eliminatorias. Para ello, se precisa una mejoría como forastero. Dos derrotas (Valladolid y Tarragona), dos empates (Zaragoza y Tenerife) y un triunfo (Alcorcón) contemplan a los de rayas horizontales, que tienen este sábado una difícil salida a Soria, frente a un Numancia erigido como escuadra revelación de este primer tercio de Liga. Dos semanas después, van al Sadar, el campo del actual líder, Osasuna.

10. Que el centro del campo del Granada vaya mejorando será clave. El buen entendimiento entre Baena, Montoro, Pedro, Espinosa y Machís, cada cual con sus facultades, es crucial para que el equipo mantenga la compostura. Las ‘rotaciones’ de Tarragona demostraron que hay algunos elementos imprescindibles, aunque también hay que considerar la fatiga que supuso tan poco margen esta semana. Ahora se vuelve al calendario convencional y sólo las lesiones y sanciones apartaran a unos u otros del camino. Con Germán ya casi restablecido y Ramos mejorando, pronto se observará el verdadero margen de esta plantilla.

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