Granada CF

«Me comí muchos marrones por el bien del Granada»

Javi Márquez, en un partido con el Nástic este curso./LAIA SOLANEILLAS
Javi Márquez, en un partido con el Nástic este curso. / LAIA SOLANEILLAS

Javi Márquez, ahora en el Nástic, guarda un gran recuerdo del club rojiblanco pese a que vivió tres temporadas «difíciles»

CAMILO ÁLVAREZGRANADA

Todavía no ha entrenado con el grupo y «no podemos correr muchos riesgos porque quedan muchos partidos. No sé si voy a viajar», comenta Javi Márquez desde Tarragona. El centrocampista catalán vivió tres temporadas difíciles en Granada, entre 2014 y 2017, pero se queda con los buenos momentos. «Me haría mucha ilusión» jugar en Los Cármenes. «Viví tres años muy buenos, sería un momento muy especial. Gente a la que quiero muchísimo. Mi hijo pequeño nació allí. La gente en la calle me ha transmitido mucho cariño y si finalmente puedo jugar espero que pueda tener un buen recibimiento», cuenta, aunque ve complicado que pueda llegar a tiempo.

Reconoce que el encuentro «es especial». También que «me quedó un sabor de boca un poco amargo cuando me fui por la situación en la que estaba el equipo -a mitad del curso pasado, el del descenso-, pero eternamente agradecido a la ciudad de Granada por el trato que me dieron en esos tres años. Solo tengo palabras de agradecimiento para ese pedazo de afición que tiene y esa magnífica ciudad». El club ha cambiado mucho y Márquez se alegra «de la situación que ahora mismo tiene el club rojiblanco. Están haciendo una magnífica labor tanto la dirección deportiva como los jugadores. Para alguien como yo, que ha vivido momentos tan importantes allí, me pone contento cuando veo que gente a la que quiero le van las cosas bien», comenta.

Fueron dos temporadas y media en las que le tocó sufrir de lo lindo para lograr el objetivo de la permanencia. «Aquellos años fueron importantes y determinantes para muchos jugadores que pasamos por allí. Tuvimos grandes plantillas pero por H a por B no salieron bien las cosas». No ayudó tanto cambio de entrenador y de jugadores. «Era parte del negocio que había allí en aquel momento. Teníamos que aceptar las situaciones en las que nos encontrábamos y no pude tener la continuidad que me hubiese gustado», admite. «Es cierto que hubo momentos en los que me encontré muy bien pero en otros, sin saber por qué, quedaba en segundo plano. Lo que quería era ayudar, estar al pie del cañón, pero no podía ser», relata el jugador catalán, que explica que en «el último año me tocó ejercer de capitán y tanto dentro como fuera del campo me intenté volcar. Me comí muchos marrones por el bien del Granada. Siempre miré por el club y por mis compañeros».

«Me quedó un sabor de boca un poco amargo cuando me fui por la situación»

Él estuvo en el Granada en los dos últimos años de Quique Pina como presidente, ahora investigado en el marco de la operación Líbero. Sobre el asunto Márquez cuenta que «tenía buena relación con Quique (Pina) y con Juan Carlos Cordero. Poco puedo decir sobre ese tema, es algo complicado que está ahora mismo encima de la mesa y no creo que sea yo la persona indicada para hablar de ello. Solo puedo decir que jamás tuve un problema con Quique, fue un presidente cercano».

Fin de una etapa

Fue uno de los supervivientes cuando aterrizó el nuevo propietario y el club sufrió un cambio radical. Pero en el mercado de invierno, con poca participación, decidió buscar nuevos retos. «Creía que se terminaba una etapa en Granada. Llevaba muchas temporadas en las que cada año estar peleando por no descender te quema mucho mentalmente y creía que había llegado la hora de generar otras expectativas». Se marchó al New York Cosmos de Estados Unidos. «Fue una experiencia muy bonita. Por varios motivos no pude seguir compitiendo allí por problemas con la Federación», cuenta el jugador del Nástic.

«Es exigente y lo que quiere es que los jugadores le den. En los últimos años se le ha ofrecido poco»

Pronto, una temporada, se le acabó la aventura americana. Ahora, desde enero, juega en el equipo de Tarragona. «Si volvía a España tenía que ser con un proyecto bueno e ilusionante y la oferta que me propuso el Nástic lo era». Le hubiera gustado permanecer más tiempo al otro lado del Atlántico, reconoce. «Cuando salí del Granada tenía varias opciones. Creía entonces que no era conveniente jugar en Segunda división y, aunque había alguna opción de Primera, necesitaba cambiar de aires. Lo más conveniente era irme a Estados Unidos. Problemas con la Federación y la Liga me llevaron a salir, aunque tenía ofertas de la MLS. Decidí aceptar la opción del Nástic».

A pesar de que su actual equipo es el mejor visitante de Segunda división, la situación es complicada porque no consigue alejarse de la zona de descenso. «La temporada no está siendo fácil pero estamos con mucha ilusión por darle la vuelta a la tortilla. Tenemos un buen equipo, aunque las cosas no están saliendo», argumenta.

Del Granada no le sorprende su buena línea porque «tanto con la dirección deportiva como con el entrenador se ha acertado plenamente. El entrenador es de plena confianza y da tranquilidad para que el engranaje del Granada funcione». Entiende que la suya es «una afición exigente y lo que quiere es que los jugadores le den, porque en los últimos años se le ha ofrecido poco. Le deseo lo mejor después de este partido. Ojalá que pronto esté en Primera, que es lo que se merece».

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