Granada cf

Dos clubes que rozaron la desaparición

Manifestación para salvar al Oviedo de la desaparición en 2003/El Comercio
Manifestación para salvar al Oviedo de la desaparición en 2003 / El Comercio

Granada y Oviedo jugaron en Tercera y temieron por su existencia antes de resurgir con capital extranjero

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

Seis temporadas en Primera y otras dos en Segunda división, fútbol profesional al fin y al cabo, hacen dejar aparcados aquellos negros recuerdos de cuando el Granada penó por Tercera división y temió seriamente con perder la vida como club. Los impagos a los futbolistas acabaron con un descenso federativo y los proyectos deportivos tampoco lograron hacer remontar el vuelo. Cuatro temporadas en Tercera (entre 2002 y 2006). La llegada de la familia Sanz a la ciudad trajo consigo el ansiado ascenso tras cuatro años vagando por campos de tierra hasta que en 2009 el empresario italiano Gino Pozzo, de la mano de Quique Pina, desembarcó en la ciudad y devolvió al equipo al profesionalismo. Un resumen escueto que esconde muchos capítulos que quedarán registrados en la historia del club.

Por el camino acampan amenazas muy serias de desaparición y la creación de clubes nuevos en la ciudad con la intención de enterrar al histórico para reflotar el fútbol granadino con otro club sin herencias que devolviera la ilusión a la afición local. Un sector del granadinismo, los denominados ‘filipinos’, que nunca creyeron en otro proyecto que no fuera el de reflotar a su Granada CF, se mantuvo en pie para empujarlo de nuevo hasta la élite, ahora acompañados por muchos miles de adeptos sumados para la causa.

Un caso muy similar se vivió con otro club histórico, el Oviedo, su próximo rival. El equipo asturiano, acostumbrado a vivir siempre entre Primera y Segunda (38 temporadas en la máxima categoría y 35 en la división de plata), se vio al borde del abismo en 2003. Un año antes había descendido a Segunda y aquel curso hizo lo mismo pero en dirección a la tercera categoría del fútbol español. Sin embargo, los problemas económicos le llevaron a saltarse un escalón y caer a Tercera división. La directiva intentó convencer a los jugadores de que no denunciaron los impagos ante la AFE. Les prometió que solucionaría la situación mediante unos pagarés, una solución que solo aceptó una parte de la plantilla. La otra mitad optó por denunciar y se produjo el descenso federativo.

La situación derivó, como en Granada, en la disyuntiva entre centrar los esfuerzos en hacer resurgir al equipo de toda la vida o empujar un proyecto paralelo. Se creó un club denominado Oviedo ACF, una mezcla entre el Real Oviedo de toda la vida y el Astur, el otro equipo de la ciudad. La afición carbayona se negó a dejar morir a su equipo, al de siempre. Salió a la calle en masa para demostrar públicamente su postura.

Dos temporadas después de caer a Tercera el club azulón logró el ascenso a Segunda B, pero sus problemas no habían acabado, ni mucho menos, ya que apenas aguantó un par de cursos en la categoría de bronce antes de volver a descender a, esta vez por sus méritos deportivos exclusivamente. Un histórico del fútbol patrio como Lobo Carrasco se hizo cargo del primer proyecto de esta segunda etapa en Tercera. «Arrasó» en la liga regular, cuenta Iván Álvarez, encargado de la información del Oviedo en el diario El Comercio, pero en los ‘play off’ de ascenso fracasó. Al segundo intento halló la luz apoyado en la gente de la cantera. Era el año 2009.

En busca y captura

Paralelamente, en las altas esferas se vivió una época «turbia» de la mano del presidente carbayón Alberto González, sobre el que pesa una orden de busca y captura desde 2012, instada por el Juzgado número 3 de lo Penal de Oviedo por sus incumplimientos en el pago de las cantidades a las que fue condenado por su gestión al frente de la empresa Asturterra, una actividad que nada tenía que ver con la entidad deportiva. Ese mismo año, ante la ausencia del máximo accionista y la amenaza real de desaparición del club por las deudas, se generó una corriente solidaria a través de las redes sociales para aportar donativos que ayudaran a alcanzar los casi 2 millones de euros necesarios para evitar la catástrofe.

Por medio, y gracias a una broma telefónica a través del ‘Tiempo de Juego’, programa de la cadena Cope, llegó a oídos del empresario mexicano Carlos Slim la delicada situación del Oviedo. En la ampliación de capital llevada a cabo aportó dos millones de euros a través de la empresa inmobiliaria Carso y el considerado hombre más rico del mundo se convirtió en el máximo accionista de la entidad asturiana. De su mano, y tras cuatro años en Tercera y ocho en Segunda B, el Oviedo logró regresar al fútbol profesional en el año 2015. Igual que el Granada –primero a través del empresario italiano Gino Pozzo y ahora del chino John Jiang–, reflotado con capital extranjero.

Cumple su tercer curso en la división de plata tras dos proyectos fallidos de regresar a la élite. El último de ellos fue dirigido en el banquillo por Fernando Hierro, en su primera y única experiencia como entrenador hasta la fecha. El malagueño, ahora secretario técnico de la Federación Española, fue uno de los nombres que sonó para entrenar al Granada este curso. Una propuesta que llegó de fuera de la dirección deportiva y que estuvo a punto de convencer a su presidente.

El actual Oviedo, el próximo rival de los rojiblancos, lo dirige otro viejo conocido como Juan Antonio Albacete Anquela. Ambos equipos pelean ahora por el mismo objetivo, el ascenso, por eso el duelo entre estos dos históricos que hace no mucho temieron por su existencia cobra mayor importancia. Un partido de tú a tú entre dos aspirantes con mucha historia.

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