Segundo entrenador

Cervián: El héroe de aquel penalti ante el Guadix en Copa

Cervián: El héroe de aquel penalti ante el Guadix en Copa
DIARIO DE NAVARRA

La mano derecha de Diego Martínez jugó en el Granada

Antonio Navarro
ANTONIO NAVARROGRANADA

A Juan de Dios Cervián, el que va a ser segundo entrenador del Granada y mano derecha de Diego Martínez, regresar a Los Cármenes seguro que le traerá a la memoria infinidad de recuerdos debido a que vistió durante dos temporadas la camiseta del club rojiblanco, con el que dio su primer salto a la fama pese a jugar en el Grupo IV de Segunda B.

Este lateral izquierdo nacido en Sevilla y criado en las categorías inferiores del Sevilla FC fue reclutado para el proyecto del Granada por un técnico de su tierra, Paco Chaparro, con la mente puesta en intentar ascender a Segunda en la temporada 1999/2000. A ninguno de los dos le fue bien aquella campaña: Chaparro fue destituido a finales de la primera vuelta y Cervián apenas tuvo minutos debido a la excelente temporada de su rival por el puesto, Méndez, que tuvo una relación de amor-odio con la afición granadina debido a que al acabar la temporada firmó por el equipo que ese año le arrebató el ascenso a los rojiblancos en un duelo a vida o muerte: el Real Murcia.

Cervián siguió otra temporada más en el Granada y, contra pronóstico, se convirtió en héroe rojiblanco al anotar un sorprendente y decisivo gol en la tanda de penaltis de los 1/8 de final de Copa del Rey, que aquella campaña enfrentó a los granadinos con el Guadix. Cervián lanzó desde los once metros y el portero rival, Peramos, desvió su lanzamiento, pero el balón hizo un extraño y después de pegar en el larguero volvió al césped y se introdujo en la portería accitana. El árbitro acertó al conceder un gol que los futbolistas del Guadix protestaron como ilegal. Toda España debatió sobre el penalti de Cervián en un 2001 en el que llegó muy lejos con el Granada en Copa (hasta los cuartos de final, donde los granadinos fueron apeados por el Atlético) y rindió bastante bien en Liga, pese a que no llegó a disputar fase de ascenso.

Tras ese fracaso colectivo, Cervián hizo las maletas para jugar en el Almería. Con este equipo sí que subió a Segunda en la temporada 2001/02 y allí coincidió con Francisco, otro exfutbolista que hasta hace pocos días se postulaba para ser nuevo entrenador del Granada.

De portero

Volvió a ser el foco de atención de los medios cuando en marzo de 2004 expulsaron a su guardameta en el transcurso de un partido Almería-Lleida y, al tener todos los cambios hechos, el equipo almeriense necesitaba que un jugador se pusiera bajo palos para defender su portería. Él fue ese jugador, que encima le detuvo un penalti a Crusat, delantero rival. Cervián dejó el Almería en 2006 para terminar su carrera como jugador en dos equipos catalanes, el Sant Andreu y el Sabadell, y a partir de entonces se centró en iniciar una nueva etapa. Comenzó entrenando en las categorías inferiores de Sevilla. Saboreó la gloria al conquistar, junto a Diego Martínez, la Copa de Campeones con el equipo juvenil de División de Honor. El hoy entrenador del Granada dio el salto al primer equipo y se convirtió en el segundo de Unai Emery. Cervián permaneció en el equipo juvenil junto a Agustín López. Pero el destino los volvería a unir en el filial sevillista, donde ambos recalaron (Martínez como primero y Cervián como segundo) en la temporada 2013/14. Celebraron el ascenso a Segunda en la 2015/16 y una permanencia durante el curso siguiente. Su pasado más reciente ha estado en Osasuna. Cervián comentó en un medio local que su socio es un entrenador «pasional» y «exigente, primero consigo mismo y después con el resto. Él siempre usa una frase, que es sacar la mejor versión de cada uno. Diego aprieta, pero sabe de qué manera hacerlo. Le recuerdo yendo a las clases de otros deportes para empaparse. Se ha creado un método en el que hemos aportado todos y queremos ser fieles a él. Que el jugador al final vea que le va a hacer mejor», destaca.

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