Contracrónica | Granada CF

Celebración con reparos

Celebración con reparos
J. M. BALDOMERO

Se venció en un partido a domicilio que durante muchos minutos supuso un calco de otros ya vistos a lo largo de la temporada

EDUARDO ZURITA. AFICIONADO DEL GRANADA CFGRANADA

Acabó el Granada con su mala racha como visitante en El Arcángel ante el Córdoba, acercándose al segundo puesto de ascenso directo, que queda a sólo un punto. La salvación de los blanquiverdes parece por el contrario cada vez más complicada. Mucho tendrá que apelar Sandoval a la recuperación de los ánimos de los suyos para engancharlos a la lucha por un puesto que evite el temido descenso. La suerte en el arranque le fue esquiva.

Se venció en un partido a domicilio que durante muchos minutos supuso un calco de otros ya vistos a lo largo de la temporada. El primer periodo fue nuevamente el día de la marmota con un Granada mandón en los primeros minutos, claro dominador del juego, que se tambaleó ante la primera advertencia de peligro contraria, siempre en esta primera fase del encuentro en las botas de Jovanovic, que aprovechó su punta de velocidad para superar en dos ocasiones a Álex Martínez, no demasiado afortunado en tareas defensivas en el día de ayer.

El Granada jugó más en campo rival durante la primera parte, pero con escaso peligro real. Muchas llegadas y pocas ocasiones. Demasiado ruido y pocas nueces. Pedro ejemplificó todo ello en su esforzada pero gris actuación, pues el equipo de Oltra volcó los ataques por su flanco consciente de la debilidad de Javi Galán en el lateral. Pero Joselu está nublado fuera de casa de cara al gol y no aprovechó un buen servicio del alicantino, y Ramos sigue aún lejos de ser el jugador determinante que todo el mundo espera, aunque se faja en los balones aéreos y sigue controlando y abriendo el esférico con criterio como el que más. Tras una primera parte donde el Granada había sido superior en dominio y juego al Córdoba de Sandoval, que había arrancado agazapado en su área esperando la contra, lo cierto es que las oportunidades más claras de conseguir gol fueron para los locales, con una de Jovanovic que Varas con su salida abortó, y otra de Alfaro, sustituto de un tempranamente lesionado Narváez, que sí se convirtió en diana cuando se estaba en el descuento del tiempo perdido de este primer periodo. Duro varapalo para el Granada, que aun con las carencias como foráneo de otros partidos, no merecía irse derrotado al descanso.

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En la segunda parte los blanquiverdes entraron mejor en el encuentro espoleados por la euforia del gol postrero de Alfaro. Parecía nuevamente que tras encajar un gol el Granada se diluía una jornada más. Desapareció el centro del campo, que si bien no había mostrado excelsitud en la primera parte, ahora ya actuaba sin criterio alguno en el arranque de la segunda. Oltra sacrificó pronto a Pedro, molesto con su más que justificado cambio, y Salvador Agra empezó a dinamizar el equipo por la derecha con sus continuas llegadas, otorgando centros que los delanteros del Granada no consumaban las más de las veces por falta de un buen posicionamiento.

Varas con un pie salvador evitó la debacle ante una volea a bocajarro de Fernández a centro de Galán que podía haber sentenciado el partido, y repelía más tarde con apuros una excepcional jugada de Sergi Guardiola, como siempre muy concentrado y con destellos de calidad. Una pena que no haya podido demostrarlo de rojiblanco, pero el fútbol tiene estas circunstancias inexplicables. Hoy posiblemente el catalán dispondría de bastantes minutos en la delantera de la escuadra de Oltra.

El Granada se encomendaba a Machís, que empezaba a zafarse con soltura de su par y percutía cada vez que le llegaba la pelota por su banda. Pudo ser objeto de dos infracciones máximas, pero la nobleza del venezolano, poco dado a tirarse, le obcecó en la continuación de unas jugadas donde lo más sencillo hubiera sido irse de bruces contra el suelo.

A la desesperada Oltra movió ficha y arriesgó. Afortunadamente esta vez no apostó por la acumulación ineficaz de delanteros en punta, sino por la salida de un jugador que lleva cosido el fútbol a sus botas. Con un sistema de tres defensas, con Saunier ocupando la zona izquierda, el Granada no sólo tuvo superioridad numérica en el centro del campo sino que recuperó con el peruano la cordura en la movilidad del balón. Pero tuvo que ser una nueva obra de arte de Darwin Machís la que igualara el encuentro. Sus diagonales desde la banda izquierda culminadas con potentes y colocados disparos tras un maravilloso giro de cuerpo son ya una tradición en esta campaña.

El Córdoba reaccionó con gallardía al gol recibido y se echó para adelante. Y Oltra recuperó el esquema de cuatro defensas atrás metiendo en el campo a Quini por Machís. Una maniobra conservadora sin duda, pero que un partido abierto la iba a encumbrar a exitosa tras otro servicio de un muy entonado Salvador, luchado en el salto con un central por Ramos, que llevó el balón suelto hasta Kunde, otra vez de lo mejorcito del once inicial, que incrustó de un zapatazo el balón en la escuadra de Kieszek. Cuando la maniobra táctica era para resguardarse, el azar y la calidad unidos decantaron la balanza para los granadinistas. En otras ocasiones a domicilio decisiones similares habían llevado a lo contrario.

No hay que llamarse a engaño. La inconsistencia del Granada como visitante quedó manifiesta también ante el Córdoba. El partido devino por derroteros análogos a los de Albacete o ante el Barcelona B. El esquema con dos puntas creó muy poco peligro con un Joselu que aúna pundonor con ineficacia y un Ramos muy lejos de ser decisivo. Fueron dos genialidades, otros dos golazos, los que inclinaron el partido a favor del Granada. Bien es cierto que la salida de Peña viró el rumbo de la segunda parte que caminaba rumbo a confirmar una nueva derrota. Al cabo fueron dos acciones individuales las que decantaron el marcador para los granadinistas, la segunda tras una maniobra táctica que parecía apostar por el empate como resultado aceptado.

Pero pensar que la salida de Peña y la decisión de suplir con Quini a Machís, el único del Granada que había dado señales de auténtico peligro ante el marco cordobés, fueron dos genialidades tácticas de Oltra que llevaron automáticamente a la victoria puede ser una simplificación o una ingenuidad. El Granada no se impuso con claridad y contundencia al Córdoba, y esta ansiada victoria a domicilio tras mucho tiempo de sequía debe ser motivo tanto de satisfacción como de una celebración de la misma con reparos, los que deja la inconsistencia que como visitante sigue mostrando la escuadra rojiblanca.

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