GRANADA CF

Un camino de no retorno iniciado hace mucho más tiempo

Víctor Díaz presiona al lateral del Rayo Álex Moreno./RAMÓN L. PÉREZ
Víctor Díaz presiona al lateral del Rayo Álex Moreno. / RAMÓN L. PÉREZ

Portugal ha hablado desde su llegada de recuperar el carácter pero a este equipo le falta mucho más que eso para alcanzar los 'play off'

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZ

Víctor Díaz es el mejor ejemplo de la involución que ha sufrido este equipo desde hace unos meses hasta llegar aquí. Un futbolista serio, que lo había jugado todo manteniendo una línea de lo más regular. Capaz de aportar en defensa y en ataque. Seguro en casi todas sus acciones y con ese plus poniendo asistencias. Su racha de partidos jugados sin fallar un solo minuto se truncó por culpa de la acumulación de tarjetas y desde entonces no ha vuelto a ser el mismo. Ayer, cuando también volvía a jugar tras una semana castigado al ser expulsado frente a al Cultural Leonesa, se le vieron todas las costuras.

Puso mucho pundonor, pero nada de lo que intentó le salió. Pases errados, rivales que lo superaban e imprecisiones continuas. Una serie de desdichas que no solo le ocurrieron al sevillano. Fue un mal generalizado en el equipo.

Pedía Portugal antes del partido a sus jugadores que perdieran el miedo a fallar. Que tuvieran personalidad. En la primera parte, por fases, intentaron liberarse de esa presión autoimpuesta que no le acaba de dejar ser ellos mismos. Como quien tiene que pronunciar un discurso en público y los nervios hacen que la voz apenas salga de su cuerpo y le falte la respiración. Ahogados por un corsé mental del que está costando más de la cuenta liberarse.

La falta de confianza la evidenció Machís al mandar el balón al segundo anfiteatro solo

Se vio orden, cierta intención en salir rápido, pero también calma para manejar la pelota cuando el partido lo requería, aunque enfrente hubiera un rival con ese mismo plan pero un trabajo previo mucho más asentado que hace que los franjirrojos se muevan todos en una misma sintonía. A eso aspira el Granada, aunque ya no le queda tiempo para conseguir armonía colectiva. Con Oltra en cierto modo la llegaron a tener pero se perdió por el camino y con ella el autocontrol individual. La breve etapa de Morilla ha hecho más daño del que cabía esperar y ahora le toca a Portugal recuperar los trozos rotos e intentar pegarlos.

El 'profe' Ortega

Pero claro, empezar con el mejor equipo de la categoría enfrente no es la mejor apuesta para comenzar a enderezar el rumbo. Algunas cosas han cambiado, como la forma de proceder antes de los partidos. Gonzalo Abando, el nuevo preparador físico, es un tipo de lo más peculiar, un estilo al 'profe' Ortega del Atlético de Madrid. Salieron los jugadores a calentar bastante antes de lo que lo solían hacer y estiraron primero, antes de empezar a correr, algo que tampoco se solía ver por esta tierra hasta su llegada. También se marcharon al vestuario pronto, después de formar un corro para oír al ayudante de Portugal mandar un mensaje de ánimo.

En el campo no se vio apenas incidencia del nuevo entrenador. La actuación del Granada bien pudo llevar el sello de Oltra en sus últimos tiempos o de Morilla en su escaso recorrido. Mientras el rival se permitía no estar brillante pero sí efectivo, sabiéndose superior, el Granada sufría sobre el césped la impotencia. Paciente para conseguir el gol antes o después el Rayo de autor de Míchel. El nerviosismo local iba a crecer. También la ansiedad por buscar la victoria ante una afición con paciencia caduca antes de los noventa minutos.

Todo se rompió. Se veía venir. Ya a la desesperada, el Granada acumuló más ocasiones que en todo el partido. El balón que Machís mandó al segundo anfiteatro, solo dentro del área, en el minuto 84, el mejor reflejo de lo que es hoy día este equipo. Ni el mejor futbolista de la temporada, aquel que se ha echado el equipo a la espalda en muchas ocasiones, ha sido capaz de revertir la situación de su equipo. A pensar el en futuro. No hay más.

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