Fútbol

Cambio de caballo en mitad del río

Oltra recoge algunas cosas ayer después de su cese./A. AGUILAR
Oltra recoge algunas cosas ayer después de su cese. / A. AGUILAR

El Granada fulmina a Oltra y pone en el banquillo a Morilla, del filial, a falta de once jornadas

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

En una maniobra peligrosa y cargada de incertidumbre, el Granada decidió cambiar de caballo en mitad del río. Fulminó a José Luis Oltra como entrenador, a falta de once jornadas hasta el final del campeonato regular, para sorprender dándole las llaves del vestuario al preparador del filial, Pedro Morilla, sin experiencia en la alta competición, aunque con un papel impecable en el ‘B’. «Alguien se ha calentado», vertía un miembro del cuerpo técnico del destituido. Pero no. La posible salida se venía barruntando desde los días previos.

La tercera derrota consecutiva, cayendo en cinco de las seis últimas salidas –y ganando sólo en tres desplazamientos durante la temporada–, desencadenó una serie de acontecimientos que culminó con el cese del valenciano, que hoy se despedirá ante los medios de comunicación, a las 12,30 horas. Pese a todo, deja al equipo quinto con 49 puntos, a ocho del ascenso directo. Estaba a uno a finales de febrero. La espiral de marzo le ha pasado factura. Tres derrotas  (2-1 en Lugo, 0-1 ante el Nástic y 2-1 en Oviedo), pese a que el equipo mereció al menos puntuar en todos ellos. Las pifias lastran.

La última racha de derrotas culmina en el cese del valenciano, que se despide hoy aunque seguirá en la ciudad hasta junio

A eso de las 12,40, la expedición rojiblanca llegó en bus desde Málaga, lugar en el que aterrizó su avión, al emplazamiento donde se ejercita. Oltra subió de inmediato a la zona de despachos. Nueve minutos después, el club difundía un comunicado con el paso que daba. La decisión estaba ya sobre la mesa. Oltra se topó con un cónclave del más alto nivel. Allí estaban, entre otros, el director general, Antonio Fernández Monterrubio, y el director deportivo, Manolo Salvador, que habían regresado en coche a la ciudad desde Oviedo. Un retorno tedioso por carretera, unido al detalle de la presencia de propio Salvador, su gran valedor en verano, en el Carlos Tartiere. Este suele vigilar otros partidos y contemplar los de los rojiblancos al día siguiente, por vídeo.

A ambos dirigentes les acompañó Antonio Cordón, director deportivo general para los clubes del presidente John Jiang; el consejero Ignacio Cuerva; y el gerente deportivo Fran Sánchez. Entre ellos se gestaron las medidas. «Algo había que hacer porque se veía que íbamos a menos», expresó alguien de la cúpula. En el ambiente, el deseo de mejorar de cara a la promoción, el supuesto más probable hoy.

El valenciano abandonó las oficinas a las 13,33, acompañado de su mano derecha, Emilio Isierte. Más tarde saldría también Marcos Chena, su preparador físico. Queda por definir qué pasará con otro de sus ayudantes, Francis Hernández, que forma parte de los Veteranos y que se encargaba del ‘scouting’. Sus funciones pasarán a un auxiliar propio de Morilla, Roberto Cuerva.

Oltra se despidió de algunos empleados, aunque les emplazó a su adiós definitivo hoy. Continuará viviendo en Granada hasta junio, cuando concluyan el curso sus dos hijos, que juegan en las categorías inferiores. «Los responsables del club han decidido que hoy acabe mi etapa (...). No puedo dejar de agradecer todas las muestras de apoyo», expresó en Twitter.

Lágrimas en el vestuario

La noticia del despido cayó como una bomba en el vestuario. Pese a las especulaciones durante la mañana, en el mismo aeropuerto de Oviedo, los hechos causaron estupor en un grupo que, en su mayoría, ha arropado al ‘jefe’ durante estos meses, aunque haya futbolistas que tengan sus diferencias lógicas con él por estar contando con menos minutos que el resto. Algunos de los más fieles incluso derramaron lágrimas, con cierto sentimiento de culpabilidad.

El entorno de aficionados del equipo andaba revolucionado y comenzaron las conjeturas sobre su sustituto, reflejadas en las redes sociales. Sin embargo, en la misma ciudad deportiva se percibía que había personas que intuían que el elegido estaba ya allí. Que podía ser Pedro Morilla. Fue él quien salió por la puerta a las 14,05. Preguntado por IDEAL por este supuesto, expresó que «no puedo decir nada, hay que respetar a José Luis (Oltra)». Pero en su cara se percibía cierta reacción que luego quedó confirmada. Media hora después salieron los miembros de la dirección y, al poco rato, la nota que confirmó la designación del sevillano. El Granada busca su solución en casa. No habrá hipoteca económica extra. En principio, es el sucesor hasta el final.

Tenorio y Cuerva también suben; Morales, al ‘B’

Pedro Morilla no sube solo al primer equipo. Le acompañan personas de su máxima confianza. Estarán David Tenorio, quien ha venido siendo su segundo entrenador, además de acompañarle en su momento en la secretaria técnica. Tenorio también fue la mano derecha de Joseba Aguado cuando este dirigía el filial y llegó a tener ya una experiencia previa con el primer equipo en aquel encuentro que disputaron en el Vicente Calderón ante el Atlético de Madrid.

Junto a Morilla también estará Roberto Cuerva, que pasa a hacer labores de espionaje a rivales y montaje de vídeos. Queda por definir la parcela física. En principio, el club tiene en nómina a José Alfonso Morcillo, con experiencia desde 2007 en el club en esta faceta, que ha ejercido este papel de manera complementaria con Oltra junto a Marcos Chena.

El entrenador del Juvenil de División de Honor, Rafa Morales, pasará a dirigir al filial en lo que resta de campaña, tratando de culminar el objetivo marcado de la permanencia en el grupo IV de Segunda B. A lo largo del día de hoy se completarán los anuncios de la remodelación emprendida para este final de temporada.

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