LA CONTRACRÓNICA

Cáliz amargo

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El Granada liquidó su paso por la competición copera de una manera rápida y triste

EDUARDO ZURITA

El Granada liquidó su paso por la competición copera de una manera rápida y triste. Inferior nuevamente al Zaragoza en la segunda ocasión que se enfrentó a los maños en sólo diez días, al final el marcador fue rotundo y los locales alcanzaron su clasificación para la siguiente ronda con holgura y sin demasiadas dificultades.

Repetía prácticamente el entrenador zaragocista el equipo del último éxito de la liga ante el Córdoba, mientras que Oltra sacaba una alineación alternativa dando minutos a muchos jugadores que en principio no han formado parte de las primeras tres alineaciones titulares de la Liga. La diferencia de planteamiento y actitud desde el banquillo ante la competición se reflejó rápido en el campo, donde el Zaragoza estuvo casi siempre más metido en el partido que el Granada.

En la primera parte el Granada estuvo agazapado, esperando atrás al Zaragoza en busca de una oportunidad que le facilitase el robo de balón. Kunde ponía toda la carne en el asador para ello, incorporándose en cuanto podía a la zona de ataque. Pero se encontraba sólo en su intento de presión adelantada, con poco acompañamiento del resto de compañeros, sobre todo de las bandas ocupadas sin acierto por Puertas y Licá. Martín bastante tenía con intentar tapas agujeros ante el juego más trenzado zaragocista. Las únicas buenas noticias de fútbol por parte de los de Oltra partían de las botas de Espinosa, que demostró en algunas acciones su indudable calidad y en otras su falta aún de ritmo adecuado para las exigencias de la competición.

El Zaragoza llegó más y mejor en el primer periodo al marco contrario, y dos disparos desde el borde del área exigieron al límite a Rui Silva, que demostró agilidad y envergadura para llegar a desviar a saque de esquina ambas añagazas. Hilvanaba mejor el juego el equipo local, sobre todo cuando el balón llegaba a los pies de Febas, y los laterales del Granada sufrían una y otra vez las incursiones por ambas bandas de los puntas y laterales del Zaragoza. Charlie Dean se las veía y deseaba para parar a Borja Iglesias, que sólo tuvo una buena ocasión en este periodo cuando consiguió zafarse de la marca del defensa central granadinista. Hongla jugaba en muchas ocasiones al filo de la navaja con pases desafortunados en paralelo a la defensa que interceptaron los rivales en varias ocasiones sin aprovechar las garrafales pifias del joven defensa. El Granada sólo tuvo una ocasión clara en las botas del incansable Kunde en un robo de balón donde Puertas se la puso muy favorable para el disparo.

El final de la primera parte presentó un Granada más entonado y metido en el partido, que mejoró su cara en el inicio del segundo periodo haciéndose dominador del encuentro. Cuando mejor pintaba la noche para el cuadro granadinista, la veteranía y picardía de Toquero en un contra-ataque local le llevó a interpretar teatralmente una caída dentro del área ante un leve contacto de Quini. El árbitro señaló como penalti una acción que pareció insuficiente para ello, y Borja Iglesias no desaprovechó el regalo para adelantar al Zaragoza.

Oltra movió rápido el banquillo, apostando por dos puntas al saltar Ramos y Joselu en sustitución de un insustancial Licá y un poco participativo Manaj, demasiado solo en punta durante muchos minutos. El equipo no mejoró con la apuesta de dos puntas, apostando por un ineficaz fútbol directo. Además rápidamente encajó un segundo gol en una buena jugada del equipo maño donde Eguaras asistió magistralmente a Benito para que éste fusilara con tino a Rui Silva.

Los intentos posteriores del Granada ya fueron vanos. Sólo se acrecentó la superioridad del Zaragoza y sobre todo de Borja Iglesias, que hábilmente había cambiado su posición tras el descanso para atacar por el lado de Hongla, que vivió un auténtico calvario en esta segunda parte. El tercero del Zaragoza vendría de una gran acción nuevamente de Iglesias, que asistió a un compañero -el cual estaba adelantado en posición de fuera de juego-, que cayó en el cruce con Iriondo, cobrando el árbitro un segundo penalti que Pombo llevó a la red para obtener el tercer tanto.

De la corta experiencia copera de este año sólo pueden salvarse algunas pinceladas de Espinosa, demasiado pocas y dispersas, y la voluntad y lucha de Kunde. Quizá también Rui Silva, a pesar de los tres goles encajados, dos desde el punto de penalti, pues actuó con diligencia cuando se requirió. Y poco más. Ni Quini ni Iriondo parecen plantar alternativas mejores a los titulares empleados en el lateral en Liga. Hongla mostró sus debilidades como central en una segunda parte atroz ante un delantero de garantías como es Borja Iglesias. Dean, aunque cumplió sobre todo por alto, renuncia con demasiada frecuencia a la salida jugada del balón. Alberto Martín no parece con capacidad más que para el esfuerzo sordo, sin aptitudes para catalizar juego. Puertas y Licá no demostraron nada por las bandas en toda la noche, siendo incapaces de superar a sus pares o de atacar en diagonales para buscar superioridades. Y Manaj, aunque se movió una y otra vez en la punta buscando desmarques, estuvo muy desasistido en los minutos que permaneció sobre el césped.

El equipo sigue sin carburar, acumulando malas sensaciones, tanto en casa como fuera, más aún por la falta de juego que por los resultados, aunque la derrota ante el Zaragoza además fue contundente y clara. En cuatro enfrentamientos con rivales de Segunda, el equipo ha sido no sólo incapaz de ganar sino de imponerse en juego al adversario, salvo en la segunda parte ante el Albacete. Una situación que sin ser límite sí debe al menos preocupar si no se encuentra pronta mejoría en el rumbo del conjunto. No hay por ahora empaque de equipo, ni en Liga ni en Copa, ni propuesta convincente de modelo de juego, y aunque aparezcan atisbos de calidad de algunas piezas individuales no existen señales aún que permitan abrigar esperanzas de una futura travesía exitosa por la división de plata.

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