Granada B

Boateng pide perdón dos veces en su vuelta

Juancho (derecha) es agarrado en el partido de ayer. /Alfredo Aguilar
Juancho (derecha) es agarrado en el partido de ayer. / Alfredo Aguilar

El Granada B cae en el último partido de la temporada ante un Melilla que pese a la victoria se queda quinto y sin fase de ascenso

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

Richard Boateng volvió a la que fue su casa con la doble motivación de saludar a los suyos pero sobre todo de asaltar la fase de ascenso a Segunda si el Extremadura no hacía los deberes en su partido, disputado a la misma hora. El ghanés lució sonrisa durante gran parte del encuentro por su doblete pero el regusto no pudo ser más amargo: de nada valió el triunfo a su equipo ya que los extremeños endosaron una manita al filial bético.

Se puede decir que el Melilla jugó como local en Granada. Muchos aficionados acompañaron a su equipo, además de directiva y medios de comunicación desplazados, en un partido decisivo que también se jugaba en Almendralejo. Los visitantes arrancaron el duelo con la intensidad previsible del equipo que necesita ganar como sea.

Enfrente tenían un Granada B que quería despedirse con una victoria y sobre todo con buenas sensaciones. Fue una constante a lo largo de todo el encuentro: intentaron una y otra vez salir desde atrás con el balón jugado, construyendo con pocos toques y arriesgando al máximo. Los chavales no tenían nada que perder. Morales ha disfrutado de ocho jornadas en 2ªB y ha procurado aprovecharlas inculcando conceptos muy claros, identitarios. La valentía a la hora de salir combinando desde atrás es una uno de ellos, quizás el principal. Una apuesta.

Morales apostó ayer por darle la titularidad a Lejárraga bajo palos y ubicar a Jean Carlos como lateral derecho. En los primeros minutos quedó claro quién tenía más hambre y por tanto más colmillo. Las primeras amenazas llegaron por un mismo costado: el diestro de Mustapha para el Melilla y el zurdo por Carlos Neva para los locales. Ambos centraron bien, sin rematador.

Pérdidas fatales

Al cuarto de hora, una buena presión colectiva del Melilla sobre Isi, el principal encargado de sacar la pelota, provocó una pérdida fatal que Richard Boateng aprovechó para definir de maravilla y hacer el primero. El Melilla pasó a controlar el partido de pleno y el filial sólo pudo rebelarse con un arranque de furia de Juancho, que se escurrió entre varios contrarios y chutó fuerte para lucimiento de Barrio. No fue el día del menudo atacante, quien como sus compañeros no dejó de intentarlo.

Romero, lateral derecho del Melilla, preguntó a los periodistas antes del descanso por el resultado del Extremadura. En apenas veinte minutos había hecho tres goles. «¡Pepe, juega!», fue la respuesta de parte de su afición. Como reconoció su entrenador Manu Herrero en rueda de prensa, hubo jugadores que lloraron en el intermedio, al refugio del vestuario. Condicionados por esta circunstancia en la segunda mitad, la intensidad decayó pero el Melilla aferró siempre la victoria. Boateng y Pedro Vázquez fallaron dos goles claros y un atrevimiento con los pies de Lejárraga llevó al segundo del ghanés. Dos veces pidió perdón para recogijo de sus amigos granadinos en la grada, algunos con camiseta azul y bufanda rojiblanca.

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