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El 'Bicho' que cruzó China para llegar a Europa

El 'Bicho' que cruzó China para llegar a Europa

Nico Aguirre, el tercer refuerzo del Granada, es un trabajador incansable en el centro del campo, un zurdo que tiene gol

FRAN RODRÍGUEZ GRANADA

El océano siempre parece inmenso cuando desde cualquier atalaya argentina se fantasea con cruzarlo rumbo a Europa. Con un balón en los pies, parece menos. Cerca de 10.000 kilómetros separan Santa Fe (Argentina) de Granada, pero a Nicolás Diego Aguirre le parecerían muchos más en enero de 2018. El tercer fichaje del club rojiblanco había postergado tanto su viaje a Europa que ya no había nadie en el panorama argentino que avalara su llegada al viejo continente. Pero llegó el día. En Chabás todas las noticias deportivas hablan ya del Granada y de cómo su querido 'Bicho' ha cumplido el sueño de cruzar el charco.

Nico Aguirre (27 de junio de 1990) comenzó a soñar en casa, mientras jugaba con los vecinos entre semana y de domingo en domingo con el Atlético Huracán. Allí aún guardan el recuerdo de aquel niño al que ya apodaban 'Bicho'. Destacaba por su intensidad, todo lucha en el centro del campo. No es fácil destacar por eso en el sur de América, donde ganar cada balón supone un brindis al futuro. Al cumplir los 15 llegó el Arsenal de Sarandí. En las categorías inferiores potenció aquellas virtudes de 'box to box' que se le intuían, sumando a estas la llegada al área. Paradójicamente, su máximo rival siempre fue El Porvenir, club que rivaliza con Arsenal por la cercanía geográfica.

El canterano arse había terminado su formación. Sin embargo, el salto al primer equipo del Arsenal siempre pareció exigirle una experiencia con la que aún no contaba. La encontró en el Atlético Rafaela. El 'Bicho' se hizo uno de los líderes de aquel conjunto que ascendió desde el Torneo B quedando campeón. No necesitó más pruebas el equipo que le mantenía en nómina y Aguirre se ganó un puesto definitivo en el Arsenal. Seguía sin destacar por una técnica depurada, pero su arrojo en el centro del campo terminó por encandilar al Viaducto, como se conoce al estadio de Sarandí. Nico el 'Bicho' había dado paso al 'Bicho' Aguirre, un sobrenombre mucho más adecuado al rendimiento que el joven daba al equipo. Un mote de otra época que recuerda a aquel fútbol pasional, casi religión en el sur de América.

El plantel creció gracias, entre otras virtudes, al empaque que daba Aguirre en el medio. Un volante zurdo que no se cuestionaba ningún esfuerzo, simplemente lo hacía porque así lo necesitaba su equipo, reservando cualquier gesto de cansancio para la intimidad del vestuario. Los títulos no tardaron en llegar (un Clausura, una Supercopa y una Copa) al mismo tiempo que aparecía Europa en sus declaraciones.

Y es que todos los caminos llevaban, si no a Roma, muy cerca. Era un jugador cotizado por su polivalencia (puede ocupar cualquier posición en el centro del campo) y su papel de gregario. Un jugador tan infatigable en el área propia, como sorprendente en la otra orilla del verde. Pero fue Lanús el que le convenció y le hizo postergar su llegada al fútbol de foco y táctica, de cifras y análisis. No llegó la Champions, sí sus participaciones en la Libertadores. Gustaron, y mucho, sus primeras campañas en el club granate. Consumado ejecutor del balón parado y pulmón de la medular, sólo las lesiones y la exigencia de jugar en un grande acabaron por torpedear su trayectoria y llevarlo al olvido de los directores deportivos europeos. A pesar de su gradual pérdida de protagonismo en Lanús, el 'Bicho' había vuelto a picar para agrandar su palmarés (un campeonato de Primera, una Copa Bicentenario y su segunda Supercopa). Cabe destacar el subcampeonato de la Copa Libertadores, portando el brazalete de Lanús.

Ante el resurgir de Boca y River (a ambos anotó dos golazos que quedaron como dos de los mejores de la temporada), Lanús se prestó a un cambio generacional y Aguirre, a sus 27 años, quedó libre. De Europa ya no llegaba el constante canto de sirena que a duras penas había ignorado años antes. Siempre oteando la otra orilla del charco, la oportunidad de cruzarlo no pasaba por un trasvase europeo. Lo entendió cuando a finales de 2017 llamó Antonio Cordón a su puerta. A través del Chongqing Lifan le ofreció cambiar de aires. El jugador, que meses antes había confesado que deseaba probar en el extranjero, tenía Europa más cerca que nunca aunque no lo pareciera. La pisó de hecho para oficializar su fichaje por el club asiático, cuando se sometió al reconocimiento médico en la ciudad deportiva del Granada. Seis meses más tarde, el 'Bicho hizo de China, pasillo; y del club rojiblanco, puerta a Europa.

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