Granada CF

El banquillo esta vez sí cumple con su cometido

Pedro recibe un golpe en la cara. /Alfredo Aguilar
Pedro recibe un golpe en la cara. / Alfredo Aguilar

El marcador a favor y el dominio del Zaragoza empujaron a Oltra a buscar un estilo algo más conservador para acabar con la presión zaragocista. Joselu, Baena y Quini dieron otro aire

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGRANADA

No suele gustar al respetable un cambio conservador jugando en casa. Ni con el marcador en contra -injustificado- ni tampoco cuando las cosas van bien. Quiere más; quiere goles y espectáculo. Pero hay veces que la situación invita a reflexionar. Más vale ser precavido y guardar lo que uno tiene cuando se es consciente de que va a ser difícil que se consiga aumentar la ventaja. Eso precisamente es lo que ocurrió el viernes en Los Cármenes.

El partido sufrió muchos cambios repentinos en apenas un cuarto de hora. Del susto inicial al empate de Adrián Ramos en su estreno goleador del curso. Luego el Granada entró en una fase de imprecisiones que empezaron a impacientar a la grada. Dos derrotas consecutivas y el equipo fuera de los puestos de 'play off': malos augurios. La única acción en la que los rojiblancos lograron hilvanar haciendo que la pelota circulara en diez pases de un lado a otro del campo acabó con el segundo y definitivo tanto.

Pudo aumentar la ventaja con varias acciones claras, sobre todo un mano a mano de Machís y un nuevo palo -en el primer minuto ya había ocurrido- de Adrián Ramos. Pero también el Zaragoza asustó, más por presencia cerca de los dominios de Varas que por remates concretos. La angustia, convertida en sonora pitada, se apoderó de la afición granadinista cuando el conjunto maño empezó a hacer correr la pelota de un lado a otro sin que pasara por las botas de los de Oltra. Los locales fueron cediendo metros sin capacidad de contragolpear. Se barruntaba lo peor.

Quini ofreció sus mejores minutos de la temporada en la banda derecha

Sin Machís, presente en el campo pero ausente mentalmente, y con Peña muy mermado físicamente, costaba contener y a la vez meter miedo. Por eso Oltra decidió variar el estilo. Habitualmente suele acudir a la acumulación de delanteros cuando las cosas se ponen feas, la versión más extendida fuera de casa. En Los Cármenes ante el Zaragoza necesitaba aplomo y por eso apostó por Raúl Baena primero para dar descanso a Machís tras un partido para ir recuperando confianza tras un mes fuera por lesión. El malagueño formó un centro del campo de pura contención con Alberto Martín, ayudados por el músculo de Kunde. El camerunés sería fundamental en los minutos finales con una exhibición de poderío físico mientras los rivales caían a su alrededor intentando robarle la pelota en el córner.

Otro dibujo

Antes había entrado en el campo Quini en sustitución de Sergio Peña tras un partido de detalles, positivos y negativos, del peruano. Se marchó a la banda derecha, justo por delante de Víctor Díaz, donde siempre ha jugado esta temporada a pesar de que se le fichó como lateral. Oltra ha usado al cordobés siempre que ha querido dar algo de estabilidad defensiva al equipo, pues de esta forma refuerza un costado que con Pedro no tiene ese cariz defensivo que quiere cuando el resultado peligra. Quini completó su mejor actuación desde que llegó. Asumió que el equipo necesita salir del acoso rival por las bandas y cada vez que recibió la pelota ofreció desahogo con buenas acciones individuales. El entrenador del Granada completó su trío de sustitutos con Joselu, un cambio que podría resultar ofensivo, se trata de un delantero, pero que escondía ese cariz defensivo que completaba un plan b de contención.

El onubense une a su gran olfato goleador su enorme capacidad de sacrificio para presionar la salida del balón. Hacer incómoda la construcción de jugadas del Zaragoza desde atrás era premisa fundamental para no poner en peligro la victoria. Con los cambios el Granada logró zafarse de esa presión que le estaba asfixiando y acabó conservando el resultando sin tanto agobio como parecía estar destinado minutos antes en un día poco brillante.

Oltra dispuso un dibujo muy poco habitual este curso con tres centrales que aportó solidez tanto atrás como en el centro del campo. El cansancio y la frustración pusieron también de su parte para que el Zaragoza entregara la cuchara quizá un poco antes de lo esperado. Incluso los rojiblancos pudieron haber logrado el gol de la tranquilidad ya en el tiempo de descuento en una acción individual de Adrián Ramos dentro del área. Solo el poste se interpuso en su camino hacia el doblete en una noche de reconciliación entre delantero y afición.

Los jugadores que entraron desde el banquillo esta vez sí, a diferencia de los últimos encuentros, aportaron lo que debían para lograr un triunfo que permite a José Luis Oltra respirar algo más tranquilo en el tramo más complicado de lo que va de temporada del equipo. La visita al Barcelona B y los dos siguientes encuentros en casa, donde el Granada es feliz, tienen la llave para volver a engancharse a la zona alta de la tabla, la que mira directamente a Primera división sin tener que pasar por los tortuosos e impredecibles 'play offs'.

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